La mentalidad es tan vital como la preparación física
Por Rosa Hechavarría / Especial El Nuevo Día
Si después de mucha disciplina, esfuerzo, entrenamiento y resultados poco satisfactorios, te has preguntado: ¿qué me pasa?, ¿qué se supone que haga?, … “entreno y entreno y al final… lo mismo”.
Y luego aparece una súbita y temerosa respuesta en tu cerebro... ES CUESTIÓN MENTAL.
Si esto te sucede, entonces es hora de que entrenes de verdad.
¡Sí, de verdad!, me refiero a que el deporte no es solo entrenamiento físico. La mente y el cuerpo están unidos fisiólogicamente.
Por cada pensamiento (real o imaginario), el cuerpo tiene una reacción. Por ejemplo: ¿has tenido alguna vez un mal sueño? Cuando esto ocurre, te despiertas agitado, asustado, con el corazón que se te quiere salir, las pupilas dilatadas y quizás, hasta sudas.
Cuando pasan unos segundos, te das cuenta de que estabas durmiendo y que todo había sido un sueño; sin embargo, aún te toma tiempo salir de la desagradable sensación. En tu mente se están generando imágenes de algo desagradable para ti y tu cuerpo estaba reaccionando a eso.
Con esto en mente, puedes entender cuán fuerte es la conexión entre tu mente y tu cuerpo, y cuán necesario es entrenar tu mente, de la misma forma que has entrenado a tu cuerpo para ese evento deportivo.
Sin ese entrenamiento dual, no conseguirás tener un rendimiento deportivo de excelencia.
¿En qué consiste un entrenamiento mental? Un buen entrenamiento mental consiste en un entrenamiento de técnicas mentales que se ajustan a tus necesidades y a tu deporte.
Primero es necesario una evaluación psicodeportiva para determinar fortalezas y debilidades emocionales.
Es obvio que esta evaluación psicodeportiva debe ser realizada por un psicólogo que sepa seleccionar, utilizar e integrar los recursos de tu personalidad, forma de aprendizaje, estilo de vida y a tu entrenador para seleccionar las técnicas en que te has de entrenar.
Un ejemplo: tú como deportista sabes que hay diferentes estilos para calentar, pero escoges el set de calentamiento apropiado para la práctica de ese día, o el que más te guste a ti. Lo mismo pasa con las técnicas de entrenamiento mental.
No esperes a desesperarte, siempre hay solución y puedes evitar tener que solucionar un bajo rendimiento. Con esto te sugiero que si entrenas tu cuerpo a diario, debes entrenar tu mente a diario.
Puedes ser un excelente atleta, pero llegará el momento en que tus recursos no serán suficientes para las demandas deportivas que te hayas planteado.
Mi recomendación es que busques un psicólogo deportivo que te entrene mentalmente y permitas que tu cuerpo y mente vayan al unísono en el deporte. De esa forma, verás que tu rendimiento aumenta y será CUESTIÓN MENTAL.