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15 de febrero de 2013
12:00 a.m. Modificado: 11:02 p.m. Calidad de vida
 

113 años de vivencias y sabiduría

Doña Delia Torres es una excomadrona que proviene de una familia longeva que han vivido más de 90 años. Vídeo y fotos

Por Sandra Caquías Cruz / scaquias@elnuevodia.com

ADJUNTAS – Delia Torres Rivera cubre sus sonrisas con una mano, y cual niña traviesa, asoma entre los dedos su pícara mirada.

La excomadrona del barrio Vegas Arriba, en Adjuntas, es una diminuta mujer de pelo blanco que solo camina descalza y que se apoya en un palo de escoba para recorrer los senderos de esa comunidad.

Las arrugas de la piel revelan su longevidad. El hijo estima que tiene 113 años. Una edad que solo puede evidenciar con la tarjeta electoral. Un documento del seguro social revela que nació en el 1910 y no en 1900 como refleja la tarjeta electoral.

No existe un certificado de nacimiento o acta de bautismo que confirme el año de nacimiento de doña Delia, pero los que la conocen no tienen duda que ha vivido más de un siglo. La mujer nació un 10 de enero. Tuvo hermanos que murieron a los 104 y a los 95 años.


La vecina, Alicia Acevedo, quien nació en esa comunidad, no pone en duda que doña Delia tenga 113 años. “En esta área la gente dura muchísimo”, comentó al tiempo que destacaba que su papá murió a los 93 años y el padrastro tiene 94 años. “Yo creo que es el frío, o el ambiente”, dijo entre risas.

La casa de doña Delia también tiene más de un siglo, aseguró José Méndez Torres, de 71 años e hijo de la mujer. El hombre mostró que las vigas que sostienen el armazón de la casa son los mismos troncos con los que hace más de un siglo la construyeron.

Las vigas no cedieron al comején que le impregnó su huella. “Esta casita es demasiado vieja”, expresó el hijo, quien se comunicó con el municipio en busca de ayuda para repararla.

La pequeña vivienda, decorada con cuadros religiosos y marcos con fotos de familiares, es en madera y zinc. No está pintada por dentro.

Las ventanas abren de par en par para revelar el contrastes de colores de la sierra de montañas que une a Adjuntas y Jayuya. Son las mismas ventanas que permiten la entrada del frío mañanero que invade a Adjuntas los primeros meses del año.

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