Top de la pagina

Noticias

Seguridad
14 de septiembre de 2012
1:11 p.m.
 

30 años de cárcel para joven que asesinó a boxeador aficionado

Se declaró culpable por la muerte a puñaladas del púgil

 
Javier Matías Rosario fue recluido en la cárcel de Bayamón. (Archivo)

Por Cynthia López Cabán / cynthia.lopez@gfrmedia.com

Javier Matías Rosario comenzó a extinguir a partir de hoy una pena de 30 años de cárcel tras declararse culpable por la muerte a puñaladas del boxeador aficionado Ángel Manuel Reyes Medina, en hechos ocurridos en noviembre de 2011.

Acompañado por familiares y amigos, el joven de 21 años, arribó puntual a la sala 1105 de la jueza Eloína Torres Cancel del Tribunal de San Juan, donde, como parte de un acuerdo con el ministerio público, hizo alegato de culpabilidad por un delito de asesinato en segundo grado y otro delito por violar la Ley de Armas al utilizar un arma blanca durante la pelea que acabó con la vida de Sugar, apodo con el que se conocía a la víctima, que era su amigo.

Inicialmente el ministerio público, representado por la fiscal Zulma Delgado Colón, acusó a Matías Rosario de asesinato en primer grado, que conlleva una pena de 99 años de cárcel, pero tras el acuerdo se enmendó el pliego acusatario para acusarlo por un delito de asesinato en segundo grado, que conlleva una pena máxima de reclusión de 25 años.

Matías Rosario confesó que mató a su amigo Reyes Medina la noche del 8 de noviembre del 2011 cuando se lo encontró mientras caminaba por el área cercana al complejo residencial San Juan Park, donde residía el boxeador aficionado, en ruta hacia su casa en Barrio Obrero.

Según esta confesión, confrontó a Reyes Medina al alegadamente observarlo sacar un cuchillo de su bulto, una justificación que la fiscal Delgado Colón insistió en la vista preliminar que es incongruente con los hechos del caso.

Reyes Medina recibió 28 heridas de arma blanca. Algunas de estas heridas las recibió mientras estaba en una posición inferior a la de su atacante, según el informe de la patóloga Edda Luz Rodríguez Morales.

Hoy, ante un salón de audiencias medio vacío y con la familia de Sugar observando desde el último banco del recinto, Matías Rosario respondió “Sí señora” cuando la magistrada le preguntó si su alegación constituía la admisión de ambos delitos sin la presentación de prueba.

“Le voy a aceptar la alegación por entender que es libre y voluntaria”, continuó Torres Cancel, mientras el abogado Rafael Pérez Fussá se mantenía al lado de su cliente.

Luego, según el acuerdo, la jueza sentenció al joven a 25 años de cárcel por el delito de asesinato en segundo grado y a cinco años de cárcel por la violación a la Ley de Armas. En total, cumplirá 30 años en prisión.

Inmediatamente después de la imposición de sentencia, la jueza ordenó el ingreso de Matías Rosario a una institución carcelaria.

Los familiares de Sugar al igual que los familiares de Matías Rosario permanecieron en la sala 1105 hasta que los alguaciles escoltaron al muchacho al salón de los detenidos para iniciar su viaje de ingreso a la cárcel de Bayamón.

La mamá de Sugar, Mery Diana Reyes Medina, quien mantuvo con ella una foto de su hijo durante el momento de la sentencia, aceptó el acuerdo con sentimientos encontrados.

“No era lo que uno quería para como él mató a mi hijo", indicó la mujer. "No tuvo consideración, pero por lo menos hay que ser conforme. Va a echar ahí unos 30 años”.

Señaló que con la lectura de sentencia termina el proceso criminal, pero todavía no se disipa el dolor que lleva en el corazón por la pérdida de su hijo.

“Nunca se me va a olvidar”, afirmó antes de abandonar el lugar.

La fiscal Delgado Colón, por su parte, explicó que consultó y evaluó la posición de la familia de la víctima antes de entrar en un acuerdo con la defensa.

En la decisión de entrar en un acuerdo también median otras consideraciones que van desde la calidad de la prueba hasta la oportunidad de que esta acción permita a los familiares de la víctima cerrar un capítulo y comenzar a cicatrizar sus heridas.

“Se puede cerrar ese capítulo escuchando esa aceptación de culpabilidad, escuchar en la voz de otras personas esa palabra culpable es un reconocimiento y una aceptación de unos hechos que ayuda a cerrar esa herida”, indicó la fiscal a este medio.

Mientras, antes de abandonar el salón, María Rosario, madre del convicto, se acercó a la fiscal Delgado Colón para darle las gracias.

“Estoy tranquila en el nombre de Dios”, comentó la mujer antes de bajar al primer piso para estar al lado de su hijo hasta que abandonara el tribunal.

Cargando..
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Primer paso:
Primer paso: