Lares
La culpa es huérfana, pero la responsabilidad no. El desgraciado accidente de un autobús escolar en Guaynabo nos tiene que enseñar a no ser reaccionarios ante estos casos.
Por años se ha debatido el uso de cinturones en guaguas. Hemos visto cómo han proliferado las guaguas tipo reguetoneras, guaguas con papeles ahumamos que no se ve nada hacia adentro y entre otras cosas inspecciones especiales.
Pero debemos preguntarnos, ¿Cuando se transporta estudiantes no tiene que haber un reglamento que el estudiante debe observar y los padres conocer? En caso que se trasporte estudiantes con necesidades especiales, ¿no tiene que ir un asistente de servicios al estudiante o un padre colaborador? ¿Los choferes escolares no tienen que brindar un certificado de salud anualmente como que esta en condiciones para guiar el mismo? ¿La Comisión de Servicio Público debe inspeccionar y si cuenta con el personal suficiente para realizar su labor tan importante?
Las guaguas escolares tienen que tener unos cinturones de seguridad que garanticen no sólo la vida del estudiante, sino que eviten comportamiento inadecuado de niños y adolescentes, como sucede mucho en excursiones que se pasan brincando, sacando la cabeza y los brazos por las ventanas. Es imposible que un chofer solo tenga el control absoluto de los mismos, aunque es responsabilidad de los mismos reportar la conducta del estudiante para que se adopten las medidas disciplinarias en la escuela.
Esta experiencia lamentable que costo la vida de una niñita de tan sólo 9 años debe establecer no sólo la responsabilidad del chofer, tiene que garantizar se cumpla con lo que establecen los reglamentos de seguridad.
Hipólito González Hernández
LaresPresidenta Ciudadanos Pro Defensa Belleza de P.R.
Soy voluntaria y quiero colaborar con mi país. Desde hace 7 años establecí Ciudadanos Pro Defensa Belleza de P.R., una organización sin fines de lucro que aboga por un Puerto Rico más limpio. Específicamente, los problemas que trae cuando ciudadanos irresponsables arrojan basura por la ventana del automóvil.
Muchos transeúntes también permiten que vuelen desperdicios y residuos de empaques de comida rápida de la parte trasera de las camionetas “pick up”. Mi pesar es cómo tanta gente minimiza el problema que esto trae para el País, y cuán duro se hace lograr el apoyo necesario para continuar con nuestro mensaje educativo.
Lo ideal es que se decida hacer cumplir la ley, que penaliza a estos ciudadanos; pero además llevar el mensaje claro a nivel nacional de no arrojar basura indiscriminadamente.
Los establecimientos de comida rápida deberían ser los mayores portavoces, pues desde el servi-carro el mensaje sería bien efectivo.
Ojalá que con las inundaciones de esta semana se cree más conciencia para beneficio de todos.
Marisita González Cortés
Presidenta Ciudadanos Pro Defensa Belleza de P.R.Guaynabo
Que con mucho esfuerzo he educado a mis hijos y he logrado mis metas. Me desempeño como estilista, trabajo que me da la oportunidad de tocar y hablar con muchas personas de distintos sectores, colores y posiciones sociales. Por primera vez estamos de acuerdo en algo: ¡Tenemos problemas!
Los puntos de drogas acaban con nuestros jóvenes. Las familias trabajan tanto que no tienen tiempo de atender a los hijos. La criminalidad está rampante. Ocurren a diario violaciones domésticas, niños en las calles por falta de atención y un alto porcentaje de suicidios.
Es impresionante cómo artistas de renombre usan medios internacionales para denigrar principios básicos de educación. Líderes eclesiásticos que no proclaman el amor que Cristo enseñó. En Puerto Rico operan hospitales, escuelas y agencias públicas sin dar los servicios adecuados por falta de personal. Medios de comunicación utilizan sus foros para promover sus propios intereses sensacionalistas.
En realidad no es una crítica; trato de llamar la atención a los líderes de los distintos partidos políticos para que hagan un alto y reflexionen hacia dónde quieren dirigir esta isla. No esperen que sea tarde y Puerto Rico arda en el fuego de las malas decisiones. Es momento de dejar los colores a un lado y trabajar con el corazón para que Puerto Rico encuentre el camino.
Las cenizas no dejan huellas y en la unión está la fuerza.
Oremos por nuestra isla, pero actuemos con la consciencia de lo que es mejor para todos.
Mirla A. Rodríguez
GuaynaboCartas
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