Me sentí extraño, pero cuando le dije "papi" en mi oración a Dios, sentí también la necesidad automática de expresarle un "te amo" y una sensación de ternura me sobrecogió, como un niño cuando su padre le da un beso de buenas noches al acostarnos.
Creo que en este tiempo de sequía que vive Puerto Rico, y no por falta de agua precisamente, es cuando más urgente que nunca tenemos que orar al Padre, convertirnos de nuestros pecados y confesar su nombre como nuestro Salvador. Él enviará de nuevo su lluvia.
amor alabanza prójimo violencia opresion domestica sexual golpes insultos matrimonio valores Servicio al cliente competitividad Puerto Rico cultura de servicio desempleo despidos servidores sector publico privado valores servicio al cliente supermercados iglesia futuro postmodernidad reforma protestante drogas narcoticos addiccion maternidad madres valores juventud oracion ministerios valores Ley 7 cesantías desarrollo económico desempleo