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11 noviembre 2012

La aritmética del plebiscito


Ahora que regresan los legisladores federales a Washington, para un atropellado fin de sesión en busca de acuerdos fiscales significativos, comenzará cada bando en Puerto Rico a traer sus propias interpretaciones sobre el plebiscito de status del 6 de noviembre, pensando en mover aquí este asunto a partir de 2013.

Como siempre poco se espera del Congreso, para el cual – tristemente-, la situación política de Puerto Rico nunca ha sido una prioridad.

El plebiscito del 6 de noviembre corroboró que la mayoría de los electores de Puerto Rico – 54% a 46% - quiere dejar atrás la situación territorial/colonial actual.

Es un mensaje directo hacia el Gobierno de Estados Unidos, pero no rompe el tranque en torno a cómo superar el llamado Estado Libre Asociado.

Por ejemplo, los resultados de la segunda pregunta reflejaron que si en vez del diseño que tuvo el plebiscito legislado por el Partido Nuevo Progresista (PNP) la consulta hubiese sido un referéndum estadidad sí o no, probablemente la estadidad también se habría quedado en cerca de un 46%.

Más aún los resultados del plebiscito de la semana pasada reafirman que el mismo tranque que quedó evidenciado a partir de 1993 sigue vigente dos décadas después. No sólo en términos porcentuales, sino en números totales. 

Y todo en un país  en que, tras la masiva emigración reciente, su población – que puede estar entre los 3.5 y 3.7 millones de acuerdo al Censo federal -, es similar a la de hace dos décadas. 

Para certificar que en el debate de status los electores de Puerto Rico aún se comportan de forma muy parecida a 1993, sólo hay que examinar los números:

1. Participación electoral: En un país que hoy tiene más o menos la misma población de 1993, en el plebiscito de 2012 – con el 98% de las unidades electorales contadas – esta vez la participación fue de 1.86 millones, unos 64,000 más que hace dos décadas.

2. ELA territorial  

En el plebiscito del 6 de noviembre, el apoyo al status actual – definido como “condición territorial” – quedó en 46%,  con  816,978 votos. Aunque la jefatura del Partido Popular Democrático (PPD) no encontró en esa pregunta el  Estado Libre Asociado (ELA) que dicen defender, apoyó mantener el status actual como un rechazo a la consulta y al gobierno de Luis Fortuño.

En el plebiscito de 1993, el ELA – definido por el propio PPD como ‘lo mejor de dos mundos’ – logró entonces 48.6% de los votos y un total muy similar al del Sí de la semana pasada, 826,326.

3. Estadidad

En el plebiscito del 6 de noviembre, la estadidad obtuvo 824,195 votos,  lo que representa alrededor del 45%, si se cuentan los sufragios a favor del ELA soberano, la independencia y en blanco (éstos últimos una expresión solicitada por la dirección del PPD).

En la consulta de 1993, la estadidad obtuvo 788,296 votos, para un porcentaje de 46.3%.

4. Independencia 

En el plebiscito del 6 de noviembre la independencia alcanzó 74,812, para un 4% si se toman en cuenta los sufragios a favor del ELA soberano, la independencia y en blanco.

En la consulta de 1993, la independencia obtuvo 75,620 votos, para un 4.4%.

Hay otros factores que necesitarán más tiempo para precisar su impacto futuro en el debate sobre el status político de la Isla.

Por ejemplo,  ¿habría alcanzado el ELA soberano  (libre asociación) 449,679 votos si hubiese competido directamente con el ELA en la segunda pregunta? 

En el plebiscito de 1998, la libre asociación sólo obtuvo 4,536 votos. Claro que en aquella consulta no solo compitió con el ELA – en una definición que tampoco respaldó el PPD -, sino con la alternativa ganadora “Ninguna de las Anteriores”.

Las encuestas de El Nuevo Día previo a la votación del 6 de noviembre indicaban que cerca del 80% de los electores del PPD estaba inclinado a votar por el ELA soberano en la segunda pregunta del plebiscito de la semana pasada.

Pero, la realidad es que el ELA soberano- que llegó a competir de tú a tú con la estadidad en las encuestas – se quedó al final casi sin la mitad de los votos que se calculaba emitirían los seguidores del PPD. Es evidente que cerca de la mitad de los populares optaron por dejar la segunda pregunta en blanco.

De todos modos, independientemente de sus motivos, la decisión de casi 450,000 electores de votar por el "ELA soberano fuera de la cláusula para territorios de la Constitución de Estados Unidos" genera entusiasmo entre los sectores que defienden la soberanía.

Cómo en 1998 la pregunta “Ninguna de las Anteriores” anuló el plebiscito, esta vez los votos en blanco cancelaron la posibilidad de lograr una mayoría absoluta en la segunda pregunta.

No pueden analizarse los resultados del plebiscito del 6 de noviembre de 2012 sin tomar en cuenta los votos en blanco en la segunda pregunta solicitados por la dirección del PPD, encabezada por el gobernador electo, Alejandro García Padilla. Aunque 65,863 electores dejaron la primera pregunta en blanco, el total aumenta a 480,918 en la segunda.

A fin de cuentas debe reconocerse que la aritmética del status poco ha cambiado en las últimas dos décadas.

Y en el pasado reciente ni la Casa Blanca – que en 2011 favoreció enfrentar directamente al ELA territorial con la estadidad – ni el Congreso – cuya Cámara baja propuso en 2010 el ELA territorial en la segunda pregunta de un plebiscito como el del 6 de noviembre aún cuando fuera derrotado en la primera – han tenido voluntad para reordenar el debate. 

Tras las elecciones del 6 de noviembre en Estados Unidos, los personajes en Washington no han cambiado.

¿Estarán dispuestos a hacerlo ahora?  Esa es la pregunta.

*(Revisado el 18 de noviembre de 2012, después de terminado el conteo de votos)

  jose.delgado@gfrmedia.com    Twitter.com/JoseADelgadoEND