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19 junio 2010

Recomienda cómo definir, integrar y diseñar tu jardín


Su primer encargo como arquitecta paisajista fue la casa de playa del modisto Fernando Pena en Santa María del Mar en La Habana, Cuba. Vilma Blanco se había educado en Harvard Graduate School of Design en 1957 y desde entonces trabaja sin parar.

“Sólo tuve una interrupción entre 1996 y 2002; durante ese tiempo viajé el mundo, pero estoy ejerciendo en Puerto Rico desde 1961. “Creo que nací con pasión por el diseño, siempre quise ser arquitecta”, comenta.

Recuerda que cuando estudiaba en Harvard su decano, el famoso arquitecto y planificador Josep Lluís Sert, le recomendó que se graduara de arquitecta paisajista porque en su natal Cuba había muchos arquitectos pero ningún arquitecto paisajista.

“Acepté su consejo y estoy muy agradecida de él”, apunta Blanco. “Si fuéramos a definir este campo, hablaríamos de la arquitectura de los espacios exteriores, de la responsable del diseño y manejo de las intervenciones de urbanismo e infraestructura verde. Este campo se practica en Francia desde el siglo XII y fue instituido como profesión de diseño y construcción en la Francia del siglo XVII con las intervenciones del arquitecto paisajista André Le Nôtre”, recuerda.

Las protagonistas de sus diseños son las plantas. ¿Cómo identificar si están en buen estado? “Las plantas hablan y con su aspecto dicen mucho”, responde.

“Luego de trabajar tantos años con ellas, puedo identificar muchas plagas y enfermedades, pero siempre recurro a los horticultores, pues son los expertos en la salud de la vegetación ornamental”.

De la mano con su experiencia, Blanco recomienda cinco estilos de jardines residenciales y sus plantas favoritas para cada uno de ellos.

“Creo que todos los jardines, grandes o pequeños requieren de un proceso de diseño. Más aún en el caso de un proyecto residencial donde, además de tener en cuenta el tipo de suelo, clima, orientación, topografía, rasgos arquitectónicos del edificio y las características del entorno urbano, son de suma importancia otros aspectos como la composición familiar, la personalidad de los clientes, su estilo de vida, y sus gustos y caprichos personales”, agrega la arquitecta paisajista.

Antes de diseñar

• Lo primero es definir un programa de uso del espacio para que este funcione y llene los requisitos de la familia en cuestión. Hay que decidir si se requiere piscina, qué clase de piscina, área para niños o cancha para deportes, área para grandes fiestas o para un íntimo BBQ, jardín contemplativo o jardín de vegetales, y, a veces, todo a la vez.

• A la par, se realiza un inventario de datos relevantes como son, entre otros, la topografía, las correntías pluviales y la vegetación existente en el predio a ser intervenido, así como la vegetación del entorno. Esta última nos ofrece mucho conocimiento sobre las especies afines al microambiente, además de cómo nuestro jardín se puede integrar al vecindario.

• Entonces, viene el proceso de definir los conceptos que darán base al diseño y aquí es que se decide el estilo del jardín. En la mayoría de los casos, se deriva del resultado del análisis del sitio y las características del entorno, pues es más sabio, fácil y económico seguir los dictados de la naturaleza en lugar de luchar contra ella.

Sus cinco estilos y sus plantas

Jardín tropical

Se caracteriza, como su nombre indica, por la abundancia de plantas tropicales tales como palmas, bambú, helechos, ginger, heliconias, oleander, philodendron, zamias o pandanus. Su estilo libre se debe principalmente al crecimiento exuberante de las plantas, así como al gran tamaño de las pencas, ramas u hojas. Es el jardín de más fácil mantenimiento.



Jardín de costa

“Siendo Puerto Rico una isla, considero importante mencionarlo”, dice Blanco. En éste, las plantas deben ser resistentes a las duras condiciones de viento y el salitre, como son el almendro, el guayacán, el frangipani, la uva de playa, el icaco, el mangle, el alelí, el lirio de playa y la grama bermuda. Las rocas del lugar son un gran recurso en estos jardines.



Jardín formal

Se inspira en los jardines moriscos de España, o en los renacentistas y barrocos de Francia e Italia. Se origina en el siglo XVI, cuando el hombre sale de la oscuridad de la Edad Media y necesita expresarse plenamente, y uno de los medios de expresión es el afán de dominio sobre la naturaleza. La vegetación era dominada por la poda en las formas geométricas del topiario y del parterre. Se utilizan plantas de poda pequeña como eugenia, ficus, mangle plateado, mangle verde, china, limón, rain joe, cruz de malta, lluvia de oro, café de la India y gardenia.



Jardín informal

Se inspira en el jardín inglés. Desde la Edad Media los monjes cristianos construían jardines para la contemplación y ahí es que radica la belleza de la naturaleza. La poda se utilizaba en el jardín inglés con un propósito funcional más que estético, como puede ser un laberinto, para propósito de entretenimiento, o en un seto vivo, para definir espacios. En el jardín informal se acepta cualquier árbol o arbusto, floral o no, siempre que sea en su forma de crecimiento natural, o con un tratamiento que parezca ser natural.



Jardín oriental

Es, por lo general, un jardín contemplativo que se diseña en un pequeño espacio que a través del diseño se quiere hacer ver grande. Como todo en la cultura oriental, es sumamente organizado. Las plantas a utilizarse son de hoja pequeña como el bambú, el helecho de pozo, el asparragus, los papiros, el liriope y la yerba de mono. Gravilla, piedras, pequeñas fuentes y algún bonsái son importantes en este tipo de espacio.