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01 noviembre 2010

El Grupo Rovira se prepara para permanecer en el mercado 80 años más


Ocho décadas y cuatro generaciones. Pocos negocios en Puerto Rico pueden afirmar esto, y Rovira Biscuits es uno de ellos. Y el futuro luce aún mejor, ya que la gerencia apuesta a que su empresa local seguirá creciendo en y fuera de la Isla.

El Grupo Rovira lo componen seis empresas y está dirigido por la cuarta generación familiar: los primos Carlos Juan, Frances y José Antonio, además de Rafael, quien pertenece a la tercera y es el padre de Frances y tío de los dos varones. Es también el presidente de la junta de directores del Grupo.

La marca Rovira es la líder en el mercado de galletas “export soda” en el País, afirma Rafael, y añade que “nuestra responsabilidad es hacer crecer aún más ese mercado”.

Explica que el término “export soda” se originó cuando las galletas de soda se exportaban en el siglo pasado desde Estados Unidos a Puerto Rico. Luego, el nombre se popularizó y la gente llamaba export sodas a cualquier tipo de galleta de soda.

El año pasado, Rovira Biscuit Corp. -que es la fábrica en la que se elaboran las galletas Rovira y otras marcas privadas- se mudó a unas nuevas instalaciones en el sector Mercedita de Ponce con una inversión de $25 millones.

Allí producen 150,000 libras de harina diaria y la misma tiene 100,000 pies cuadrados, que es casi el triple de lo que tenían antes en el Barrio Cuatro Calles de Ponce, indicó Carlos Juan, presidente de la fábrica Rovira Biscuit Corp. Dicha planta está en Mercedita en un predio de 25 cuerdas de terreno, de las cuales han desarrollado la mitad.

La mudanza a una instalación más amplia era mandatoria, pero el proceso no fue fácil, cuentan los entrevistados. Lo intentaron en dos ocasiones anteriores, incluso en la primera habían comenzado a construir el edificio, pero no obtuvieron el financiamiento. “La tercera fue la vencida”, dijo Frances.

Para Carlos Juan, la expansión de la planta le permitirá aumentar el volumen de producción y explorar nuevos mercados. Esto lo hará de varias maneras, entre ellas con contratos de manufactura para terceros y aumentando las exportaciones.

Apuesta a la exportación

“El crecimiento de la compañía se basa en la exportación. Aunque uno siga lanzando nuevos productos, la población local no crece. Así que hay que mirar hacia afuera”, expresó Carlos Juan.

Según él, el Caribe, además de los latinos en Estados Unidos, representa grandes oportunidades para las galletas que Rovira produce.

No obstante, aclara que el Cafta-DR (Acuerdo de Libre Comercio con América Central y República Dominicana) no ha beneficiado a Rovira, ya que Quisqueya continúa protegiendo algunas de sus industrias, incluyendo las tres fábricas de galletas que tienen.

La exportación no es nueva para Rovira Biscuit. Desde mediados del siglo pasado, la empresa envía sus productos a Nueva York, Miami y Santo Domingo, República Dominicana.

De hecho, al presente, un 32% de su producción va para el mercado de exportaciones, señaló José Antonio, quien fue gerente de ventas a cargo de exportaciones.

Desde el 2006, José Antonio se desempeña como director de Desarrollo Corporativo, que es el brazo que maneja las propiedades del Grupo. Su reto es buscar nuevas oportunidades de negocio para la empresa familiar.

En el caso de la nueva planta de Rovira Biscuit, la misma opera las 24 horas, en tres turnos de producción, en el que elaboran una decena de variedades de galletas, entre ellas las Export Soda regular, las Light, 100to en boca, Tita, las de vainilla y las Tempting.

Nuevos productos

En días recientes lanzó otro producto, las galletas MultiGrain5, hecha con cinco granos distintos, que son maíz, avena, ajonjolí, linaza y trigo.

Y según Frances, existen otros tres productos bajo investigación y estudio, que podrían llegar al mercado en cualquier momento. Frances es la única fémina del Grupo y preside Rovira Foods, que es la compañía de distribución de las galletas, así como otros productos tipo “snacks”, entre ellos la marca Eric’s.

El Grupo Rovira tiene un departamento de Investigación y Desarrollo, que es el que crea los nuevos productos. Las ideas provienen de los empleados o de los propios consumidores a través de grupos focales y estudios de necesidad, indicó Frances.

“Es un trabajo en equipo, ya sea de la gente de Mercadeo o de R&D (las siglas en inglés de investigación y desarrollo). Pero siempre el consumidor tiene que validar el producto final, antes de lanzarlo”, añadió la empresaria.

La recesión ha ayudado a crecer a Rovira Foods, porque la demanda por sus galletas y demás productos ha aumentado.

“Es la parte positiva de la crisis”, dijo Frances, al explicar que la gente está comiendo más en la casa, y de vez en cuando se da un gustito comprando un snack para compensar el que ya no salen tanto a comer fuera.

La situación no es tan grave

Para el Grupo Rovira la situación económica del País, es difícil, pero no es tan mala como la pintan otros.

“Como País, no creo que estemos tan mal. Pero me parece que debemos apoyar más lo local. El costo de energía eléctrica no nos permite ser más competitivos y hay que modernizar la legislación laboral”, opinó Carlos Juan sobre el clima económico de Puerto Rico.

Mientras, Frances añade que la Isla tiene una excelente mano de obra, una localización geográfica privilegiada y buenos incentivos. “Lo que se necesita es que nos enfoquemos en mejorar lo que tenemos”.

Lo cierto es que Rovira ha vivido tiempos peores y los ha superado, muchos de ellos en la década del 70.

Cuenta Rafael que, en esos años, el único distribuidor de Rovira se fue a quiebra, y casi al mismo tiempo, su competidor Keebler los demandó porque alegaba que Rovira no podía usar el término “export sodas”. El pleito duró más de cinco años y se resolvió a favor de la corporación local.

Además, en la década del 70 hubo una huelga en la industria del pan, crisis del petróleo, invasión de terrenos, inflación de doble dígito y la harina de trigo llegó a costar más de lo que costaba hace apenas cuatro o cinco años atrás.

“Y dicen que esto está malo. Lo que pasa es que ahora los problemas son otros. Pero yo tengo mucha esperanza, estoy positivo”, dice Rafael, quien es ingeniero industrial y presidió Rovira Biscuit de 1979 al 2006.

comienzo en una panadería

El entusiasmo y tenacidad de los Rovira lo heredaron de sus antecesores. El abuelo de Rafael, quien era catalán, era un importador de harinas y adquirió una panadería en la calle Villa de Ponce, como pago de una deuda. Ahí comenzó la historia de la fábrica de galletas Rovira, que conocemos hoy.

“Era una panadería que hacía galletas. Para los pueblos lejos de las ciudades, la galleta era el sustituto del pan, porque dura más. Era el pan que se puede guardar”, manifestó Frances.

Sobre el reto de manejar una empresa familiar, el Grupo Rovira dice que les ha resultado “facilísimo”.

“Lo llevamos bien estructurado desde el inicio y nunca hemos tenido problemas mayores porque tenemos normas claras”. Una de ellas es que cada familia Rovira tiene el mismo número de acciones y sólo un miembro de cada una trabaja en las empresas.

Para José Antonio, la fórmula del negocio es sencilla: trabajar con sacrificio y compromiso.

Ése es el legado que, según él, le dejarán a las próximas generaciones de la familia Rovira, para que continúen la empresa por muchas décadas más.