El total de policías es insuficiente para controlarlos
Por Yaritza Santiago Caraballo / ysantiago1@elnuevodia.com
Con 30 asesinatos en lo que va de año, el municipio de Caguas sufre un alza preocupante de crímenes violentos, y lo cierto es que apenas tiene suficientes policías para combatir el crimen en comparación con otros municipios.
Cifras provistas por la oficina de la región de Caguas de la Policía estatal revelan que en lo que va de este año la Ciudad Criolla ha reportado 12 asesinatos más que los 18 que reportó para la misma fecha en el 2011.
Esta cifra coloca a Caguas como la ciudad con más incidencia criminal de los seis municipios que componen esa región policiaca, que incluye además a Aguas Buenas, Cidra, Gurabo, Juncos y San Lorenzo.
La guerra entre sectores rivales del narcotráfico, combinada con la escasa cantidad de agentes de la uniformada, son las causas principales que han robado la paz a las calles cagüeñas.
“Hay una guerra muy lamentable aquí en Caguas con varios sectores”, dijo en entrevista radial (Univisión Radio) el alcalde de Caguas, William Miranda Torres.
“Y, pues, como sabemos, aquí las personas que entran en este asunto de las drogas las únicas dos salidas que tienen son la muerte o la cárcel”, sostuvo.
Varios agentes de la Policía entrevistados por El Nuevo Día confirmaron que el factor predominante tras el alza de la criminalidad es la lucha entre narcotraficantes. Como ejemplo, el comandante Emilio Ramos, director de la región de Caguas de la Policía de Puerto Rico, sostuvo que de las 30 personas que han muerto asesinadas este año en Caguas 16 tenían expediente criminal, ya sea por posesión y uso ilegal de armas, como por drogas o asesinatos.
De hecho, el 80% de los móviles de estos asesinatos en la Ciudad Criolla son por el control de puntos de distribución de sustancias controladas.
Los sectores más calientes
Los lugares donde más ocurren estas muertes violentas, según la Policía, son en las comunidades Las Carolinas, Bunker, la barriada Morales, la segunda sección de Villas del Rey, así como en los residenciales públicos Brisas del Turabo, José Gautier Benítez, Castellón y José Jiménez García.
Solo en el residencial José Gautier Benítez tres personas han sido asesinadas en lo que va de mes y a cinco en lo que va de este año, cuando apenas en el 2011 se reportó un solo asesinato.
A raíz de estos crímenes la Policía controla ahora dicho residencial, pero hasta los agentes que trabajan allí han sido amenazados. “Nos quieren sacar, porque como en todo residencial no nos quieren allí”, sostuvo el comandante y director del Centro de Investigaciones Criminales de Caguas, Eliezer Colón. “Pero nos vamos a quedar allí”, apuntó.
Escasean los policías
Con todo y este escenario violento, en Caguas apenas hay 132 policías estatales velando por la seguridad de esta ciudad que cuenta con 142,893 habitantes, según cifras ofrecidas por la Policía regional. Esto es poco comparado con Ponce, que con 23,000 habitantes más que Caguas, tiene por lo menos 343 policías estatales laborando allí.
Incluso, en San Juan, que tiene 422,665 habitantes, hay 1,849 agentes asignados.
El superintendente de la Policía, Héctor Pesquera, no estuvo disponible para entrevista. No obstante, el alcalde Miranda Torres subraya que la falta de agentes de la Policía en la región policiaca no ayuda en nada a aliviar el problema del crimen.
El comandante Ramos tampoco quiso comentar sobre la falta de agentes. “Yo soy administrador. Con lo que me den tengo que hacer lo que puedo”, dijo.
Pero el presidente del Frente Unido de Policías Organizados (FUPO), Diego Figueroa, entiende que Caguas debe tener más presencia policíaca. “Tener 132 agentes no es una fuerza para Caguas. Se necesitan más efectivos y gente preparada y capacitada para conocer el perfil criminal que opera en Caguas”, apuntó. Y es que, según aseguró, el crimen organizado grande de la Isla opera desde este municipio.
“En Caguas están establecidos los individuos de más connotación del narcotráfico. Caguas importa y exporta crimen”, sostuvo Figueroa. Esa falta de agentes, según el criminólogo Michael González, es un serio problema porque el territorio se convierte en un destino atractivo para los criminales.