Hace algunos años era una rara enfermedad y hoy la padecen millones de personas
Por Mike Stobbe / Prensa Asociada
Atlanta - Hace una década, virtualmente nadie en Estados Unidos tenía problemas para consumir gluten en el pan y otros alimentos, pero ahora suman millones.
Los productos sin gluten se han multiplicado en los supermercados y hay restaurantes que anuncian que sus platillos no contienen gluten. Las personalidades hablan en televisión de los problemas digestivos que padecen y que atribuyen a esa proteína del trigo. Algunas iglesias católicas ofrecen incluso hostias sin gluten.
“No sé si hay más gente con este problema o si es que hay más personas que lo están notando”, dijo el pastor Richard Allen, de la iglesia metodista Unida de Mamaroneck, al norte de Nueva York.
¿Podría tratarse de una moda nueva?
La cuestión de la moda tiene mucho que ver. Los estadounidenses gastarán este año unos 7,000 millones de dólares en alimentos sin gluten, según la firma investigadora Mintel, pero según otros cálculos, más de la mitad de los consumidores que compran estos productos no presentan reacciones claras ante el consumo de gluten.
Adquieren alimentos sin gluten porque creen que perderán peso, porque se sienten mejor, o porque creen erróneamente que son alérgicos al gluten. “Hay mucha gente que se diagnostica”, dijo Melissa Abbott, que analiza el mercado sin gluten para la firma Hartman Group, una organización investigadora de Seattle.
Modas aparte, los investigadores indican que hay más gente que se enferma realmente por el gluten del trigo, cebada o centeno, aunque las razones no son claras. En los casos más graves, el gluten ocasiona la alergia celíaca: dolores abdominales, vientre inflamado y diarreas intermitentes.
Quienes padecen la dolencia no absorben bien los elementos nutritivos y pueden perder peso, padecer fatiga, sarpullidos y otros problemas.