Alrededor de esta bebida revolotea la magia en el acogedor Alice's Tea Cup de Nueva York
Por Tatiana Pérez / tperez@elnuevodia.com
Solamente tres escalones separan un mundo del otro. Encuentras una puerta de madera con grama pintada en la parte inferior de su cristal. La abres y entras. Cuando la cierras, la fantasía silencia el torbellino neoyorquino. "Hola linda. Vamos a hacer la ceremonia de bienvenida. Párate aquí”, invita una joven con camisa de los Yankees. El rito es sencillo pero solemne.
“Extiende tus brazos, cierra los ojos y pide un deseo. Para que se cumpla voy a tirar un poco de polvo mágico sobre ti”, instruye la anfitriona.
Una fina lluvia de brillo multicolor desciende sobre la cabeza y los brazos de una niña de siete años, que apenas puede contener los ojos cerrados, muere por ver cómo caen “las estrellitas”.
Ese ritual marcó su arribo a Alice’s Tea Cup.
Desde diciembre del 2001, el espacio en el que puedes desayunar, almorzar o comer -y en el que siempre hay espacio para el té-, atrajo a los vecinos tanto por el trato familiar que allí se percibe como por su oferta de platillos frescos.

Pronto el espacio resultó pequeño para el número de visitantes por lo que sus propietarias, Haley y Lauren Fox, abrieron dos nuevos que maximizan la experiencia, en la que se entrelaza la oferta gastronómica con la curiosidad que despierta el mundo de “Alicia en el País de las Maravillas”, cuento que inspira la estética del lugar.
Así es como después de abrir el denominado Alice’s Tea Cup Chapter 1 (en #102 W 73rd St.) le siguieron el Chapter II en el East 64th St y el Chapter III, en East 81 St.
En el Capítulo 1 desayunamos

Poder escoger las alas o la varita de tu preferencia seduce tanto como apreciar la diversidad de las mesas y sillas en el pequeño comedor. Algunas poseen un cristal que cubre un fondo con antiguas versiones impresas del cuento de Lewis Carroll, tazas o pequeñas figuras alusivas.
“Eggs Any Style”, pancakes con sirop, mantequilla y frutas así como crepas que combinaban fresas con chocolate se sumaron a un oloroso café y un jugo de china natural en nuestra mesa.
Lo del té es cosa aparte. Cuentan con más de 140 variedades provenientes de países como Egipto, China o Francia: desde té negro, blanco, verde y orgánico hasta decaf y tisane tea. Al prepararlo te aseguran que la bebida fue hecha con agua filtrada y hervida a una temperatura de 180 grados, algunos requisitos de los paladares que lo aprecian.
Los menús de comida varían un poco según el establecimiento/capítulo pero en todos hay pastelería y bizcochos allí confeccionados. Y claro está, hay tazas y más tazas con distintos acabados y tamaños para recordar un lugar en Nueva York donde Alicia te sirve el té.