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26 de febrero de 2013
1:25 p.m. Modificado: 1:59 p.m. Actualidad
 

Amenaza a la industria turística el debilitamiento de casinos

Hoteleros y Escuela de Hotelería de la UPR aseguran que finanzas del gobierno también sufrirán

 

Por Antonio R. Gómez / antonio.gomez@gfrmedia.com

Las finanzas de la Universidad de Puerto Rico, los ingresos del Fondo General, el presupuesto de la Compañía de Turismo, los bonos del gobierno central y hasta el Fondo de Desarrollo Turístico están en peligro si se debilita el sector hotelero del país, una de cuyas fuentes principales de ingreso, sus casinos, están amenazados por la proliferación de máquinas de juego ilegales, advirtió hoy la Asociación de Hoteles y Turismo.

A la advertencia se sumaron también la Escuela de Administración de Hoteles y Restaurantes de la Universidad de Puerto Rico y la empresa Luxury Resorts.

Las tres entidades comparecieron hoy ante la Comisión de Desarrollo de la Industria Turística de la Cámara de Representantes que evalúa “las causas, razones y motivos del cierre de casinos en Puerto Rico”.

Ismael Vega, presidente de la Junta de Directores de la Asociación de Hoteles y Turismo, expuso que durante el pasado año fiscal 2012 las máquinas tragamonedas que operan en los casinos de la Isla aportaron $70.8 millones a la Universidad de Puerto Rico, $61 millones a la Compañía de Turismo y $23.6 millones al Fondo General.

Afirmó que los casinos “son la zapata donde se erige la industria de turismo de Puerto Rico” y recalcó que “no exageramos cuando decimos que si se afectan, se ponen en juego los más de 70,000 empleados que laboran y dependen del turismo”.

Explicó Vega que el 80% de la totalidad del recaudo por concepto del impuesto por ocupación de habitación, recaudo que para el año fiscal 2012 fue de cerca de $58 millones, proviene de los hoteles con casinos. “Entre otras consideraciones, parte de dicho recaudo se asigna a la Compañía de Turismo, al Negociado de Convenciones y a la Compañía de Parques Nacionales", dijo.

Dicho impuesto, advirtió, es además la “garantía de los bonos y las obligaciones del Centro de Convenciones de Puerto Rico”.

Añadió que “es imperativo señalar que la merma en los ingresos de los casinos pone en riesgo el crédito del Fondo de Desarrollo Turístico y la Corporación de Desarrollo Hotelero, debido a que la cartera actual de ambas entidades garantiza cerca de 2,000 habitaciones en hoteles con casino”.

Insistió en que la debilidad del sector de casinos se debe en gran medida, a la proliferación de máquinas de apuestas ilegales fuera de los casinos “y por consiguiente, a la ineficiencia gubernamental en fiscalizarlas y erradicarlas".

Vega enumeró los numerosos requisitos y costos que le impone el estado a los hoteles para la operación de un casino y lo contrastó con la total inexistencia de fiscalización y responsabilidad contributiva de las llamadas máquinas de entretenimiento de adultos.

Se quejó de que en el pasado no se atendieron los reclamos del sector y que el resultado fue que cerraron los casinos del Hotel del Aeropuerto, El Conquistador, el Gran Meliá, el hotel Pichis en Guayanilla y los antiguos hoteles de Dorado.

Por su parte, el decano de la Escuela de Administración de Hoteles y Restaurantes de la UPR, Miguel E. Pérez, estimó que el cierre de los casinos de El Conquistador y el Gran Meliá representó una pérdida de $820,000 en ingreso bruto para esas hospederías que se tradujo en una reducción de $350,000 en el pago de contribuciones al gobierno.

“Pero si cuantificamos el impacto al cierre del próximo año fiscal, esta cantidad ascenderá a más de $1.2 millones que dejarán de entrar al fisco, sin contar la reducción de un 2% de los ingresos por impuesto por habitaciones vendidas en estos dos hoteles”, dijo Pérez. Esto último, se explicó, obedece a que los hoteles con casino pagan un 11% de impuesto por habitación, mientras que los que no tienen casinos pagan un 9%.

“Luego de estudiar las diferentes razones para el cierre de estos casinos, podemos inferir y consolidar la problemática en dos áreas fundamentales: la proliferación de máquinas de entretenimiento que emulan a las tragamonedas tradicionales y a la necesidad de aumentar el tamaño del mercado de juegos”, concluyó.

"La operación de estas salas y máquinas representan una competencia desleal para los casinos, ya que éstas operan a bajo costo, produciendo grandes ganancias para sus operadores. Mano de obra barata, pagos de licencias inexistentes, máquinas económicas; son solo algunos de los factores que permiten que estas salas operen a un bajo costo", recalcó.

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