Dar vida a Sherlock Holmes ha sido hasta el momento su trabajo más demandante
Por Juanma Fernández-París / Especial El Nuevo Día
Londres - Resulta casi imposible pensar que la primera vez que tuve la oportunidad de entrevistar a Robert Downey, Jr. fue durante la rueda de prensa de “The Shaggy Dog”, una película desechable donde interpretaba a Dr. Kozak, el personaje antagónico. En sólo tres años, el actor ha transformado su carrera para convertirse en una de las estrellas masculinas más importantes de Hollywood. En ese sentido, Downey ha tenido una trayectoria muy parecida a la de Johhny Depp: durante años recibieron la admiración de todos, pero ninguno de sus proyectos tenía impacto en la taquilla.
Para Downey esto cambió con el estreno de “Iron Man”, y a pesar de que este verano estrena la secuela de ese blockbuster, el actor ha extendido su membresía en el club de actores con filmes comerciales con el estreno de “Sherlock Holmes”.
Aunque la producción lo vuelve a colocar en el arquetipo de héroe de acción, la cinta explota al máximo su habilidad para expresar inteligencia, humor sagaz y melancolía neurótica.
Al igual que hace tres años, cuando era imposible predecir otra nominación al Oscar o el nivel de éxito comercial que ahora posee, Downey se mostró jovial y apasionado durante su charla exclusiva con El Nuevo Día, en la que el nuevo Sherlock Holmes compartió los retos de reinventar un “tesoro británico” para una nueva generación y el secreto de su excelente química con Jude Law.
No puedo imaginar este filme sin tu participación. Sin embargo, Guy Ritchie ha dicho que quería a alguien más joven.
(Ríe) Sí, pero todo eso cambió cuando le enseñaron los recibos de recaudación de “Iron Man”.
¿Qué te atrajo de esta versión de Sherlock Holmes?
Pues saber que iba a estar rodeado de talento de primera clase. Tener a Guy Ritchie como director siempre garantizó una versión contemporánea de este proyecto y eso me atrajo mucho. Además, he trabajado con Joel Silver (el productor) muchas veces y vivo con la productora (Susan Downey, su esposa), así que me sentí lo suficientemente protegido como para aceptar el reto. Y la realidad del caso es que es un personaje fascinante, porque para él lidiar con lo ordinario de la vida cotidiana es casi una tortura. Eso le causa muchos problemas y lo lleva a buscar estas situaciones extraordinarias que lo retan y aniquilan la posibilidad de una rutina doméstica. Yo me puedo identificar con ese tipo de actitud hacia la vida.
Sherlock Holmes es un personaje icónico, ¿en algún momento te sentiste intimidado por su legado cultural?
(Sonríe) Pues a mí ya casi nada me asusta. Y tengo que admitir que eso se debe al pánico infinito que sentí al tener que interpretar a (Charlie) Chaplin. Lograr eso me dio mucha confianza como actor y, afortunadamente, al haber filmado esa película aquí (en Inglaterra) tuve la oportunidad de recibir un seminario exhaustivo de todo sobre la cultura británica y supervisado por Richard Attenborough (director de “Chaplin”). Con eso a mi favor sentí que tenía el sello de aprobación para poder interpretar a este tesoro de la cultura británica.
¿Cuán involucrado estuviste en el proceso de reinventar el rol para el público moderno?
Pues eso en realidad le tocó a los productores, pero en mi trabajo, al prepararme para el rol me di cuenta que nuestras supuestas reinvenciones eran cosas que ya estaban en el material original. Darme cuenta de eso me motivó mucho a participar del proceso de adaptación del personaje mientras rodábamos. Y a pesar de que esta fue la producción que más ha requerido de mí físicamente, los obstáculos más grandes estuvieron relacionados a cómo coges lo que es del material original y lo adaptas de una forma accesible, pero con mucho respeto y sin diluir la idea original. Esa siempre fue mi preocupación principal.
¿Hay alguna secuencia en particular que represente para ti haber regresado a la esencia del material original?
Pues la escena donde él va a boxear. Porque es algo que no se asocia con el personaje y porque para mí esa representa lo que estamos haciendo con él. No la pusimos ahí para tener una secuencia de acción, esa escena está ahí para mostrar que aún cuando Holmes trata de no pensar, no puede dejar de hacerlo. Y claro está, esa es la escena del filme donde me quito la camisa y todo el mundo puede ver que soy un Adonis (se ríe). Lo gracioso del caso es que obtener los abdominales fue igual de difícil que recibir los puños en la cara.
¿La acción en este filme fue más difícil que la de “Iron Man”?
Sí, definitivamente. Pero eso tiene que ver con cómo Guy decidió filmarlas. Así que para poder hacerlas y que no fuera un doble requirió un entrenamiento mucho más fuerte y disciplinado. Pero eso también fue divertido, porque creó una atmósfera competitiva entre Guy, Jude (Law) y yo que ayudó a la filmación. Los tres nos levantábamos a las 3:00 de la mañana para ir al gimnasio y ver quién podía estar más preparado.
Hablando de Jude, ¿fue fácil crear esa relación doméstica y profesional que el filme presenta entre Holmes y Watson?
Sí, porque nos tuvimos mucho respeto desde el momento que nos conocimos. Eso abrió las puertas para poder intentarlo todo con esos personajes. Y aunque el filme le saca mucha comedia al que Holmes se ve amenazado por la posibilidad de perder a Watson por su futura esposa, para mí fue bien conmovedor interpretar a alguien que se siente vulnerable porque no quiere perder a un amigo (sonríe en son de broma). Y además, quién no va a querer ser amigo de alguien a quien le queda tan bien el bigote. A Jude le dieron el papel porque fue el único actor con suficiente testosterona para poder mantener su bigote (ríe a carcajadas).