En Vísperas de San Valentín, rituales y ceremonias originales que a través de un viaje invitan a dar el sí
Por Daniela Dini / LA NACION / GDA
Era el primer día de luna llena del mes, pocos minutos antes del atardecer. Una suave llovizna tapizaba el césped verde y brillante. El acantilado daba al Pacífico y el paisaje era único, allí, en la Isla de Pascua. Amaru, maestro de ceremonia, dio la bienvenida a los novios: ella, con collar de flores amarillas, él con uno de hojas verdes. Los invitados, coronados con flores fucsias y blancas, eran testigos de esta unión que se celebraba tal como los originarios de la isla aún lo hacen. Los novios recibieron la bendición y, cuando la ceremonia terminó, la suerte o los astros hicieron que se formara un arco iris sobre el horizonte, dejando el sello de esa tierra ancestral.
Esta historia real es una de las tantas que unen la esencia de un lugar con el anhelo de sellar un amor para toda la vida. Es que casi siempre las parejas limitan el gran viaje a la instancia de la luna de miel; pero existen también opciones que cambian este esquema. Desde bodas rituales hasta ceremonias de película con disfraz de Elvis incluido. Aquí el viaje deja de ser la excusa para convertirse en el medio que concreta el tan esperado sí, quiero.
Una isla para dos
Dar el sí en una isla de ensueño podría ser sólo digno de Hollywood, pero en verdad las opciones concretas son tantas como bellas islas existen.
Atlantis es el gran hotel de Nassau, la capital de Bahamas e isla principal del archipiélago. Inspirado en la mítica ciudad hundida, todo allí recrea un mundo submarino y no faltan las bodas enmarcadas en este escenario de fantasía. Una ceremonia simple para los novios y sus más íntimos cuesta $3,250 e incluye un ministro que oficia la ceremonia, la decoración del lugar, fotos y hasta el acta de matrimonio.
Claro que hay opciones más sofisticadas con alojamiento VIP para los novios, spa, música en vivo y otros detalles, que generalmente se contratan para fiestas con muchos invitados. En ese caso se puede llegar a pagar hasta $12,750 y a eso -como a la opción anterior-, siempre hay que agregarle el catering -nunca menos de $60 por persona-, según el menú elegido. Las bebidas van aparte, claro. Atlantis ofrece armar el casamiento a medida y el presupuesto no tiene límites..., igual que el horizonte del mar en Bahamas, que hace que valga la pena la inversión.
En las Antillas Menores, la isla de Barbados es un destino que comienza a descubrirse para el público argentino y, por supuesto, les da la bienvenida a quienes deseen dar el sí, ofreciendo un sistema muy sencillo para extranjeros. El único requerimiento indispensable es, además del pasaporte, la partida de nacimiento, todo traducido al inglés por un notario. El trámite cuesta poco más de $100 (www.Idobarbados.com) y cada hotel local ofrece lo suyo. El Hilton propone paquetes entre $1,500 y $3,000, con maestro de ceremonias, decoración, canapés y varios beneficios para los novios que aumentan con el precio (www.hiltonbarbadoshotel.com). El gran distintivo es que el hotel está en la península de Neeham's Point, donde se encuentra el fuerte más emblemático de la isla, el Charles Fort. Se puede celebrar el casamiento en este monumento histórico de 1650, que antiguamente era el medio de protección contra los piratas. Por su parte, The Crane es un resort de lujo, que sigue el estilo arquitectónico victoriano, enclavado en una de las diez mejores playas del mundo, según se lo ha definido, y sólo ese paisaje único es la mejor razón para decir sí, quiero en ese rincón de la isla (www.thecrane.com).
Contigo Perú
Para aquellas parejas en busca de una unión mística, Perú es tierra sagrada. "La ceremonia andina es mucho más importante que una unión conyugal común", explica Graciela, de Viajes del Alma, agencia especializada en viajes espirituales. "Se realiza en las afueras de Cuzco y es un ritual sagrado realizado por un sacerdote andino, junto con todas las fuerzas de la naturaleza".
Todo comienza por la mañana y conlleva varias etapas ceremoniales: la de los cuatro elementos, la de ofrenda a la Pachamama para que proteja la unión y luego el intercambio de anillos, de regalos y el brindis de honor o T'inkay. Después de la unión, los novios pueden visitar Machu Picchu para consagrar su amor en la mítica ciudadela inca. En un programa pensado para siete días puede vivirse una experiencia de a dos como pocas (alrededor de $845, sin aéreos, en (www.viajesdelalma.com.ar).
En sintonía con la espiritualidad del lugar, en Machu Picchu mismo también se celebran bodas. Es lo que ofrece Machu Picchu Sanctuary Lodge, el único hotel a pasos de este monumento histórico. Un chamán guiará la ceremonia, invocando a las montañas (www.sanctuarylodgehotel.com.pe).
Además de casarse, también pueden renovarse los votos. Eso ofrece Condor Travel, operador local. Un maestro guía el ritual en Llaullipata, cerca de Cuzco, y se protege la unión, mientras músicos interpretan melodías andinas (latinoamerica@condortravel.com).
En otro rincón del globo, existe la posibilidad de presenciar y hasta celebrar la propia boda india. Mundialmente famosas, las uniones en este país convocan multitudes, duran varios días y pueden costar millones. Por eso son un espectáculo para no perderse, especialmente entre octubre y marzo, en el período invernal, que es cuando más se celebran. Si el deseo es ser los protagonistas, lo divertido, dicen, es la multitud. Por lo que hay que calcular al menos 60 invitados indios, vestir las tradicionales ropas y bailar la música típica. A esto se le suma la entrada del novio en elefante, la llegada de la novia en palenque, fuegos artificiales y la cena posterior, todo desde $5,000 (www.leveltur.com.ar).
México, un favorito
México es uno de los destinos favoritos para los enamorados. Y allí las propuestas para unirse en matrimonio son de lo más variadas. Lo que no cambia son las magníficas playas mexicanas. The Royal, de Real Resorts, es un todo incluido de lujo, para parejas. Está en Cancún y Playa del Carmen, y ofrece la posibilidad, si la pareja contrata cinco días como mínimo, de una master suite o suite presidencial, de una ceremonia sin cargo. Claro que también ofrece otras opciones muy particulares: la más llamativa es la ceremonia maya, inspirada en los cuatro elementos y guiada por un chamán, que bendice la unión con flores, frutas y semillas (desde $1,300). También hay propuestas de lujo, que incluyen hasta un yate privado con barra libre, navegando por el Caribe (www.RealResorts.com/bodas).
Para fiestas sofisticadas, Puerto Vallarta. A menos de una hora de su aeropuerto, en la península de la Riviera Nayarit, está el St. Regis Punta Mita Resort. La propuesta es totalmente personalizada y un wedding planner organiza cada detalle junto a los novios. La boda puede ser en la playa, con espectacular vista al Pacífico o en exclusivos salones (punta.mita@stregis.com).
En Los Cabos, el hotel Las Ventanas tiene su propio Departamento del Romance, con especialistas encargados de armar una declaración de amor a medida o montar la escena de un caballero en un caballo blanco, que irrumpe en plena velada romántica con la propuesta matrimonial. Por $650 se puede armar un cine para dos en la playa, que proyectará la historia de la pareja y culminará con la pregunta de rigor a la novia. Para presupuestos más acotados, por $25 alguien dejará una botella en la arena, como recién salida del mar, con una carta de amor (www.lasventanas.com).
Lo que se firma en Las Vegas…
Aunque suene paradójico, la ciudad del pecado es uno de los lugares donde más casamientos se celebran en el mundo. Dado que muchas parejas viajaban a Las Vegas para aprovechar las leyes permisibles de divorcio y matrimonio que regían en el estado de Nevada, se desarrolló una pequeña industria alrededor de esta suerte de bodas exprés. Hoy, Las Vegas cuenta con tantas capillas como tipos de bodas, desde las tradicionales hasta las disparatadas. O también expeditivas, como pueden ser las llamadas ceremonias drive thru (through), donde la pareja ni siquiera se baja de su vehículo: al mejor estilo Automac, existe una ventanilla abierta las 24 horas para dar el sí.
Entre las ceremonias más solicitadas está la que se oficia en la capilla de Elvis, donde un émulo del Rey acompaña a la novia hasta el altar. Los novios también pueden entrar montados en una Harley Davidson, con un rockero como maestro de ceremonias. Si es que no prefieren casarse en barco o góndola en medio del lago Mead, o directamente en una capilla construida sobre un globo aerostático. Si el presupuesto lo permite, también está la opción de hacerlo en un helicóptero, sobrevolando la ciudad del juego o el desierto que la rodea.
Los precios arrancan en los $200, paquete que incluye el uso de la capilla, la ceremonia, las flores, la música, las fotos, y van subiendo a medida que se suman chiches, desde la limusina hasta los testigos (que se pueden alquilar), pasando por el cartel luminoso con el nombre de los novios, en la puerta del templo.
También existen casamientos temáticos, como los de vampiros, con trajes de Drácula, velas, murciélagos, niebla y música de terror (precio aproximado, $375). La capilla del Hilton celebra bodas para fans de Star Trek, en las que los novios pueden vestirse como personaje de la serie, en un espacio ambientado como nave espacial.
A contrapelo de lo que muchos creen, las bodas celebradas en Las Vegas son totalmente legales, aunque para convalidarlas en el resto del mundo es necesario pedir el acta de matrimonio en una oficina de la ciudad (County Clerk's Office), además de la apostilla del gobernador de Nevada (el primer papel cuesta $10 y el segundo, 20).
Por cielo o por mar
Carlos Niebuhr es instructor de vuelo y piloto de globos aerostáticos, afición que comparte con su mujer, Leticia. Por eso, como no podía ser de otra manera, la pareja se casó sobre la barquilla de un globo, hace siete años.
"La fiesta se hizo en un hangar del aeroclub de Zárate, de donde despegaron dos globos, uno con los novios y otro con fotógrafos", cuenta Roby Stocker, amigo de Niebuhr, director de Juegos del Aire (empresa dedicada a publicidad con globos aerostáticos), piloto comercial y maestro de ceremonias de la boda. "Aunque el trámite es engorroso, los pilotos estamos habilitados para oficiar casamientos en el aire, y así fue: me puse el traje con moñito, saqué una Biblia que en realidad era un estuche con una petaca de whisky dentro, les expliqué a los invitados que esperaban en tierra que, cuando aterrizáramos, Carlos y Leticia ya iban a ser marido y mujer, y soltamos las amarras", recuerda Stocker, con humor. A la peculiar boda se suma la anécdota de decenas de invitados espontáneos: los autos que en ese momento, circulaban por la Panamericana, y que cambiaron de rumbo al advertir la presencia de un globo decorado con flores, con una novia de punta en blanco saludando (www.juegosdelaire.com.ar).
En crucero
Un crucero como escenario y el mar como principal testigo, es otra romántica opción. Y si a eso se le suma que el capitán estampa su firma en el certificado matrimonial, toda la experiencia es especial. La unión puede ser sólo de a dos, o con invitados, e incluye la ceremonia, asistencia total, torta de bodas, flores y brindis como base. Los costos van desde $742 a $1,114 y a eso hay que sumarle el valor del crucero (www.msccruceros.com.ar).