La joven pareja teme por su vida, pero se encuentra en buen estado de salud
Por El Nuevo Día
La pareja de Salinas reportada desaparecida el sábado finalmente apareció en algún momento durante la noche del martes y la mañana de hoy miércoles, informó la Policía.
La pareja la componen Santos Anaya Vega, de 27 años y Jessenia Mary Ortiz Ortiz, de 24 años.
El agente Domingo Pérez, a cargo de la investigación, se limitó a decir que están en buen estado de salud y con sus familias.
"No vamos a dar más información. Estas personas temen por su vida", dijo.
Desaparecidos desde el jueves
Los jóvenes habían desaparecido sin rastro el jueves en la noche. La última persona que vio a la joven, conocida como Jessi, fue su hermana, Frances Ortiz. “Me dijo: ‘Gracias por la comida y nos vemos mañana’. No la vi más después de eso”, dijo.
El sábado en la mañana, Frances acudió a la residencia de su hermana y encontró la puerta principal abierta, lo que le extrañó. Adentro, aparecieron las carteras de ambos con documentos importantes e identificaciones personales.
Ayer, varios vecinos de la calle donde la pareja vivía hace cerca de un año se congregaron a pasos de la casa. “Los acompañamos en su preocupación. Ella es una muchachita bien buena y siempre que la veía les daba a los dos la bendición”, contó su vecina, Lilliam Vázquez.
Allí también estaba un hermanastro de Jessenia, Joseph Ortiz, quien reconoció que le había dicho que tuviera cuidado debido a la “apariencia” de Santitos. La pareja se conocía de niños.
Frances contó que su hermana obtuvo un grado en facturación de planes médicos de la Universidad Interamericana en Guayama, donde también tomó cursos en enfermería. Al momento de su desaparición estaba desempleada.
También contó que Santitos, de 27 años, trabajaba como barbero en su residencia y de vez en cuando en San Juan, a donde lo llevaba un hombre solamente conocido como Sambolín. El hombre era buscado ayer para entrevista.
Frances reconoció que Santitos era usuario de marihuana, pero subrayó que su hermana y su pareja lucían felices juntos.
El sargento Harry Sollivan, del Cuerpo de Investigaciones Criminales de Guayama, explicó que Santos tenía problemas de sustancias controladas y que, a juzgar por el pobre estado en que se encontraba la casa, posiblemente haya tenido una deuda de drogas.