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20 de enero de 2013
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Armstrong confesó todo por su hijo

Ver a su hijo sacar la cara por él motivó al exciclista a sincerarse

 

Por JIM LITKE / The Associated Press

CHICAGO – Lance Armstrong dijo que finalmente decidió admitirlo todo tras ver a su hijo defenderle contra acusaciones de las autoridades antidopaje.

Quizás esas autoridades y fanáticos desilusionados hubieran querido otra explicación, además de expresiones de remordimiento y arrepentimiento, aunque hubo mucho de eso en la segunda parte de la entrevista de Armstrong con Oprah, transmitida el viernes.

Armstrong no decidió confesar al perder $75 millones en patrocinios comerciales ni tras ser forzado a renunciar a la fundación contra el cáncer Livestrong y que él llamó su “sexto hijo”: el momento que llamó el más humillante del escándalo. Tampoco cambió de parecer tras ser proscrito de por vida de las competencias.

Fue otro tipo de daño colateral que Armstrong dice no estaba preparado para enfrentar.

“Vi a mi hijo defendiéndome y diciendo: ‘Eso no es cierto. Lo que estás diciendo de mi papá no es cierto’”, recordó Armstrong.

“Fue entonces que supe que tenía que decirle la verdad”.

Armstrong estaba al borde de las lágrimas en ese momento, al hablar de su hijo Luke, de 13 años, el mayor de sus niños. Se produjo a mediados de la transmisión, un día después de la emisión de la primera parte de la entrevista con Oprah Winfrey, en la que el exciclista admitió haber usado substancias ilegales para ganar siete veces el Tour de Francia.

Los críticos dijeron que Armstrong no se había mostrado lo suficientemente arrepentido en la primera mitad de la entrevista, pero Armstrong pareció perder la compostura cuando Winfrey centró sus preguntas en el drama emocional que ha causado en su familia.

“¿Qué le dijiste?”, preguntó Oprah.

“Le dije: ‘Escúchame bien, ha habido muchas preguntas sobre tu papá. Mi carrera. Sobre si usé o no usé drogas. Yo siempre lo he negado y siempre he sido despiadado y desafiante en el asunto. Ustedes lo han visto. Probablemente, es por ello que confiaron en mí, lo que me hace sentir peor’”, dijo.

“Y, le dije a Luke”. En este momento Armstrong hizo una larga pausa para componerse. “Le dije: ‘No me defiendas más. No lo hagas’”.

“Él me dijo: ‘Está bien. Yo te quiero, tú eres mi papá. Esto no va a cambiarlo’”. Winfrey también hizo preguntas sobre la exesposa de Armstrong Kristin, quien el exciclista dice sabía apenas lo suficiente de su dopaje y sus mentiras para pedir que parase. Armstrong dice que Kristin le hizo prometer que su regreso a la acción en el 2009 sería libre de drogas.

“Ella me dijo: ‘Solamente puedes regresar con una condición: que no cruces esa línea de nuevo’”.

“¿La línea de las drogas?”, preguntó Winfrey.

“Sí. Y yo le dije: ‘Lo prometo’”, dijo. “Y yo nunca la habría traicionado al respecto”.

Un reporte de la agencia antidopaje de Estados Unidos que expuso a Armstrong como el líder de un sofisticado esquema de dopaje en su equipo de ciclismo incluyó testimonio de al menos tres excompañeros que dijeron que Kristin Armstrong participó, o al menos sabía sobre el dopaje, y conocía los nombres secretos para el EPO guardado en su refrigerador. El ciclista Jonathan Vaughters declaró que ella le entregó a ciclistas, píldoras de cortisona envueltas en papel de aluminio.

Armstrong dijo en la primera parte de la entrevista que se había mantenido limpio en su regreso, una afirmación que contradice el reporte de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (Usada).

Y esa no fue la única porción de la entrevista que muy probablemente molestará a las autoridades antidopaje.

Winfrey le preguntó a Armstrong sobre una entrevista en la que el director ejecutivo de la agencia, Travis Tygart, dijo que un representante del ciclista había ofrecido una donación que la agencia había rechazado.

¿Intento de soborno?

“¿Estabas tratando de sobornar a la agencia?”, preguntó Winfrey.

“No, eso no es cierto”, replicó. “Eso no es cierto”.

Winfrey hace la pregunta otras tres veces, en diferentes formas.

“Eso no es cierto”, insistió Armstrong.

La portavoz de la agencia, Annie Skinner, replicó una declaración: “Nosotros defendemos los hechos reflejados tanto en la decisión razonada como en la entrevista en 60 Minutes.

Armstrong ha hablado con funcionarios de la agencia, y un encuentro con Tygart cerca del aeropuerto de Denver terminó con una discusión sobre la posibilidad de que se modificase la suspensión de por vida de Armstrong. Una persona familiarizada con esas conversaciones dijo que Armstrong pudiera proveer información que podría hacer que su suspensión fuese reducida a ocho años.

Para entonces, Armstrong tendría 49 años. Tras retirarse del ciclismo en el 2001, regresó a los triatlones, donde comenzó su carrera de adolescente, y ha dicho que está desesperado por volver.

Winfrey le preguntó si era por eso que acordó conceder la entrevista.

“Si me estás preguntando si quiero competir de nuevo... la respuesta es por supuesto que sí”, dijo Armstrong. “Soy un competidor. Es lo que he hecho toda mi vida. Me encanta entrenar. Me encanta correr. Y no espero que suceda”.

Apenas tres preguntas más tarde, un destello del viejo Armstrong emergió.

“Francamente”, dijo, “esta pudiera no ser la respuesta más popular, pero yo pienso que me lo merezco. Quizás no en estos momentos... (pero) si pudiera regresar en el tiempo y decir: ‘Ok, ¿ustedes están proponiendo un cambio de mi historia por una suspensión de seis meses?’. Porque eso es lo que recibieron los otros”.

Once excompañeros de equipo de Armstrong, incluyendo varios que previamente dieron positivo en exámenes de drogas, declararon sobre el dopaje en el equipo USP a cambio de castigos menos severos. Armstrong dijo que supo que su suerte estaba sellada cuando su viejo amigo, compañero de entrenamientos George Hincapie, que participó con él en sus siete triunfos en el Tour de Francia, fue forzado a denunciarle ante las autoridades antidopaje.

“Pena de muerte”

“Así que yo recibí la pena de muerte y ellos recibieron ... seis meses”, dijo Armstrong. “No estoy diciendo que es injusto, necesariamente, pero estoy diciendo que es diferente”.

Winfrey dijo que la historia de Armstrong es épica y le preguntó cuál era la moraleja.

“No tengo una respuesta buena para eso”, comenzó. “Yo miro lo que he hecho. Hacer trampas para ganar carreras, mentir acerca de ello, intimidar a gente. Por supuesto que uno no debe hacer esas cosas. Es lo que le enseñamos a nuestros niños”.

Armstrong hizo una pausa para componerse una vez más.

“Pienso que lo hice todo por la carrera, por perderme en eso, y hacer todas las cosas que lo permitieron. El peor crimen es la traición a todas esas personas que me apoyaron y que creyeron en mí. Les mentí”.

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