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23 de febrero de 2013
Boxeo
 

Atrás la Isla como plaza

Puerto Rico era sede de peleas titulares de primer orden hace 30 y 40 años

 

Por José A. Sánchez Fournier / jose.sanchez@elnuevodia.com

NOTA DEL EDITOR: Cuarta parte de una serie especial sobre el funcionamiento de la Comisión de Boxeo de Puerto Rico.

E l nuevo presidente de la Comisión de Boxeo Profesional de Puerto Rico (CBPPR), Rafael Nadal Arcelay, ha planteado que su prioridad es propulsar nuevas leyes e incentivos para convertir a Puerto Rico nuevamente en una sede de carteleras de gran envergadura.

Su autoimpuesta misión es lograr que regresen los eventos boxísticos de primer nivel que se efectuaron rutinariamente en la Isla durante las décadas de 1970, 1980 y principio de los noventa.

En aquella época Puerto Rico era considerada una de las sedes principales del boxeo mundial. Sin embargo no puede competir económicamente con la principal avenida boxística, Las Vegas, Nevada; ni con las secundarias, como Atlantic City, Nueva Jersey, y la ciudad de Nueva York.

Por tanto, se ha convertido en una sede de tercera categoría, que solo atrae peleas campeoniles de menor mérito, o encuentros de atracción exclusivamente local.

Según expertos en el tema esto se debe a varios factores. Contrario a lo que busca Nadal Arcelay, no es por falta de incentivos económicos o leyes favorables.

Entre las razones por las cuales el boxeo grande se fue de Puerto Rico se encuentran el mal clima económico actual, el aumento de las bolsas de los boxeadores estelares, la proliferación de peleas titulares de poca relevancia, la falta de cadenas televisivas de antena libre que transmitan con regularidad y gratis carteleras de boxeo y la falta de un compromiso de los promotores extranjeros con traer peleas de envergadura a la Isla.

“Lo verdaderamente difícil (para hacer peleas de envergadura en Puerto Rico) es conseguir casinos y hoteles que te den las habitaciones y la comida a precios buenos, y que se comprometan con comprar una cantidad cuantiosa de boletos”, indicó en una entrevista con El Nuevo Día el promotor Lou DiBella.

Durante los años noventa DiBella fungió como jefe de programación de la división de deportes en la telecadena HBO, la líder en transmisión de carteles de boxeo. “Eso es lo que lugares como Las Vegas y Nueva York tienen, que Puerto Rico no ofrece”.

“Hoy día es muy difícil hacer un evento (boxístico de primer nivel en Puerto Rico) que empate financieramente”, agregó, por su parte, Bobby Goodman, que por más de 40 años estuvo relacionado con el boxeo en Puerto Rico, primero como ejecutivo del Madison Square Garden y luego como asesor principal de Don King.

“Cuando Don hacía sus eventos allá, teníamos Kingvision, su propia compañía televisora. Y nosotros incluso dejábamos el equipo televisivo en Puerto Rico, pues hacíamos una cartelera allí casi todos los meses”.

Esa capacidad de presentar eventos por televisión sin necesitar de un socio televisivo le daba a King una gran ventaja en costos de producción e independencia de transmisión, comparado a los promotores de hoy día que muchas veces están a la merced de las decisiones de los ejecutivos de HBO y Showtime, las únicas telecadenas en Estados Unidos que invierten grandes cantidades en transmisiones de boxeo.

Cero desarrollo

Estos ejecutivos a menudo piensan en ganar audiencia a corto plazo, no en desarrollar peleadores o en fortalecer el boxeo a largo plazo.

La movida obligada a la televisión de alta definición le agregó costos a la producción de las carteleras. “Ese es otro problema. En el pasado HBO ha tenido que gastar mucho dinero enviando equipo a Puerto Rico”, explicó DiBella.

“Como nosotros teníamos nuestra propia televisora, ni HBO ni nadie nos podía decir qué peleas hacer, y cuáles no”, explicó Goodman, quien presentó en Puerto Rico pleitos de relevancia mundial, como George Foreman vs. Jimmy Young, y Muhammad Ali vs. Jean Pierre Coopman, además de combates de destacados boricuas como Héctor Camacho y Edwin Rosario, entre muchos otros.

Otro obstáculo que encontraron en años recientes los promotores extranjeros es la gran cantidad de comisionados y burócratas que intentan entrar gratuitamente a los carteles, alegando privilegio gubernamental. “Allá todo el mundo tiene una placa o una identificación con la que quieren entrar sin pagar”, recordó Goodman.

Cambio drástico

Como ejemplo de la gran diferencia en calidad y cantidad de combates, en 1973 se celebraron 57 carteleras de boxeo profesional en el archipiélago puertorriqueño.

En estas se presentaron varios peleadores locales de primer calibre, además de extranjeros como los campeones Antonio Cervantes, el apodado Kid Pambelé de Colombia; Carlos ‘Teo’ Cruz y su hermano Leonardo ‘Leo’ Cruz, ambos de República Dominicana; el panameño Ismael Laguna; Ken Buchanan, de Escocia, y quien es considerado casi unánimemente como el mejor peleador latinoamericano de todos los tiempos, Roberto ‘Mano de Piedra’ Durán.

Todos los mencionados fueron, en algún momento, campeones mundiales al menos en una ocasión.

En contraste, el año pasado hubo 29 eventos boxísticos en Puerto Rico y solo dos peleas de campeonato.

Durante el 2010 se celebraron 26 carteleras en la Isla, menos de la mitad de las de 1973, con apenas siete peleas de título mundial. En 2011 hubo el mismo número. No solo ha disminuido la cantidad de carteleras. También ha mermado la calidad de estas.

El 17 de marzo de 1977, Puerto Rico fue sede de lo que la revista “The Ring” escogió como la mejor pelea de ese año, el triunfo de Jimmy Young por decisión unánime sobre el entonces pasado y futuro campeón pesado, George Foreman. La velada, estelarizada por una defensa titular de Alfredo Escalera, además contó con la presentación del futuro campeón pesado, Larry Holmes. Sin embargo, una sede que en el pasado atrajo pleitos como Alfredo Escalera vs. Alexis Argüello y Juan Laporte vs. Wilfredo Gómez hoy día no pueden competir por atraer encuentros como Miguel Cotto vs. Carlos Quintana, mucho menos Cotto contra Floyd Mayweather o Manny Pacquiao versus Juan Manuel Márquez.

Arum invirtió

DiBella entiende que Arum fue el único promotor extranjero de primer nivel que invirtió en Puerto Rico durante años recientes. Alegó que eso está cambiando en los últimos días, con la llegada de su empresa, junto con la de Gary Shaw.

¿La clave? Puerto Rico tiene talento y fanáticos interesados en el deporte.

“Puerto Rico compara favorablemente (con las demás sedes en EE.UU.) porque es una isla hermosa y con hoteles buenos”, indicó DiBella. “Pero, más importante, la gente allá es educada en cuanto al boxeo, y fanática, incluso más que acá”.

“Arum ha hecho mucho en años anteriores, pero otros promotores nos estamos dando cuenta. En especial los de el área de Nueva York, y la costa este, donde residen muchos boricuas”.

“Yo creo que las carteleras grandes van a regresar”, pronosticó DiBella.

Pero no supo decir cómo, ni por qué.

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