Un escalofrío me eriza la espalda cuando leo el primer tuit que aparece en mi teléfono -esta nueva manía matutina- mientras preparo café y el domingo apenas comienza: “3 personas nacen cada segundo en el mundo y mueren 1.3. Habrá 10 personas más en el mundo cuando termines de leer esto”.
La imagen me sobrecoge. Con el borboteo de la cafetera como “soundtrack”, multiplico: 180 personas más por minuto... 10,800 por hora... 259,200 por día... 1,814,400 por semana... De mis labios sale mi primera palabra del día, esa célebre interjección de asombro que rima con “trabajo”, y sigo leyendo la crónica del mundo en retazos de 140 caracteres.
Doy un sorbo a la taza humeante y otro tuit me da una pista sobre dónde pudo haber estado la noche anterior toda esa gente que le dio por nacer durante la última semana: “Refuerzan la Policía ante la multitud en descontrol en estación del Tren. Caos por las fiestas en San Juan”.
Claro, ¿dónde más? En la SanSe.
Mi segunda palabra del día es la misma que la primera -suelo ser poco original a esa hora de la mañana- y leo también que a Carmen Yulín ya le lanzaron la primera pedrada por haber utilizado guardias municipales para ayudar en la transportación de personas fuera de la isleta.
Otro tuit -ahora con foto- da testimonio del caos en la Baldorioty, convertida en un parking surrealista.
Suben y bajan -cantan- vacilando. Dicen que así viven y trato de entender la razón de ese frenesí, de ese afán por los tapones, por las congestiones infernales y por caminar por los adoquines cuerpo con cuerpo, compartiendo sudores, con el brazo levantado con un trago en la mano.
No seas estúpido -me digo en silencio con el penúltimo trago de café- ¡es una fiesta cultural! ¿Qué “trabajo” es lo que no entiendes?
Mi tercera palabra de la mañana es también una interjección muy nuestra, muy “cultural”. Es por otro tuit: “Matan a hombre en las fiestas de la Calle San Sebastián”.
Y rima con “Toño”.

Mario Alegre Barrios, oriundo de la Ciudad de México y residente en Puerto Rico desde 1977. Periodis...


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