Superada la escapada, la vergüenza in situ y el posterior regaño que le provocaron las Fiestas de la Calle San Sebastián a Milimari, la joven andaba en ánimo conciliador con su familia. Luego de pedir perdón por no pedir permiso, la universitaria se sintió en deuda con las lágrimas de rabia de su mamá y optó por acompañarla a un taller creativo.
“El universo conspira. Es una oportunidad de redención”, le texteó a su amiga Omayra para explicarle por qué no podía acompañarla a la playa.
-Y qué vas a aprender a hacer mami, preguntó Milimari mientras guíaba hacia Santurce.
-Vamos a aprender a hacer cabezudos, reveló Carmela, ¿te imaginas qué bonito detalle de San Valentín será hacer uno con la cabeza de tu papá?
-¿Vamos?, dijo Milimari.
“Esto promete”, no se atrevió a decir.
Inscripción, presentaciones iniciales y orientación fue lo primero. División en grupos de trabajo fue lo segundo. Carmela y Milimari debían trabajar con Willy, un estadounidense de vacaciones en la Isla que ni se enteró de los problemas en las fiestas y con la inocente voluntad del turista se quedó a aprender a hacer cabezudos.
-Ay qué pretty, le dijo Carmela masticando el difícil a Willy, un universitario con el pelo color amarillo mazorca.
-Hagan el dibujo pensando tridimensional, indicó el maestro, yo corto los cartones que serán la base y luego jugamos con el yeso, la pega, el papel y la pintura.
Después de ayudar a Carmela a dibujar a Manuel, Milimari miraba de reojo el trabajo de Willy. Tal vez dibujaba una enamorada from the states, pensó.
-Ay qué pretty, resaltó Carmela el dibujo de Willy.
El maestro cortó los cartones y sus asistentes ayudaron a armar los cabezudos de Willy y Carmela. Manuel emergió con su tradicional candado de bigote y barba. El cabezudo de Willy era cabezuda.
-Something is missing, gritó antes de correr a arrancar una flor que luego puso de adorno en su cabezuda.
-Ay qué pretty, repitió Carmela, él dijo como que es de una ‘missi’ el cabezudo pero para mi que se parece más a ti Mili.
-Cabezuda for you, le anunció Willy a Milimari al entregarle su obra.
San Valentín anda con prisa.


¡Móntateeeee! Grito de guerra, súplica o mandato mañanero; cualquiera de las tres aplica si de descr...


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