Hola Jennifer:
Acabo de abrir tu email. Mi computadora se dañó ayer, así que tuve que buscar un cybercafé cerca del Viejo San Juan para escribirte. Nunca he entendido cómo las personas se pueden meter aquí por tan largo rato mientras miran con angustia el reloj en cuenta regresiva que te plantan en alguna parte de estas interminables mesas. En realidad prefiero las cartas, son más personales, cargadas de emociones e intemporales. Que más da, ya estoy aquí viendo cómo hago para decirte en una hora lo que opino de tu historia.
Lamento mucho lo de tu marido. Si me pides un consejo como hombre lamento no podértelo dar. Los hombres pensamos muy distintos unos de otros. La verdad, creo que deberías ver las cosas desde tu perspectiva.
Nando, tu marido, parece que le ve más peso a las acciones que a las palabras. Que le dijera a la otra que la amaba parece que no le causó tanto remordimiento como cuando la besó y tuvo que salir corriendo a decírtelo. Eso parece decir mucho de su personalidad.
Sólo imaginar la situación duele, por eso si sientes que debe irse de tu casa debes decírselo. No importa si las palabras de Nando son o no valiosas para él, lo importante es lo valiosas que sean para ti. Tal vez tu marido pueda llenarte de besos y caricias una noche y eso no significa nada en comparación con una frase que te deje saber que te ama. Así que si a ti te duele, no hay porqué saber si para él es más o menos significativo lo que dijo.
Ahora bien, casi todas las infidelidades terminan en separaciones espontáneas. Después de eso les toca a ambos pasar por un proceso de reflexión. Habrá que ver si hay cosas que puedan salvar la relación, esas cosas que los unen y que pueden ir por encima del error cometido por tu marido. En este caso siempre creo en las listas. Es saludable hacer una lista de aquellas cosas como pareja que le pueden servir para sobrevivir esta borrasca y en el momento de la verdad sacarlas y sopesarlas con la situación actual.
Aparte de eso, será esencial que busquen la ayuda de un sicólogo y pasen por varias terapias de pareja. Le tocará a tu esposo perdonarse y a ti perdonarlo. Ambos pasos son esenciales porque no quieres vivir con un hombre a tu lado que cargue con una culpa interminable y pierda toda noción de honor y respeto por sí mismo. No es un proceso fácil, pero para soportarlo, te servirán de apoyo aquellas mismas cosas que te llevaron de inicio a visitar un sicólogo.
Todos cometemos errores Jennifer, pero lo importante es el proceso de introspección y las enmiendas que se hacen para no volverlos a cometer. Por ahora, le apuesto a tu dignidad y a que hagas lo que mejor te haga sentir. Si estar con él en la misma casa te asfixia, pues dile que sea vaya, aunque después decidas darle una oportunidad.
Las letras del reloj digital ya están en un rojo apocalíptico. Creo que eso es señal de que debo salir corriendo de aquí. Apuesto a que el muchacho con apariencia de “geek” que me mira con recelo no sabe lo importante que es lo que estoy escribiendo. De todas formas, ya el café se me acaba y las pestañas me titiritan del sueño, así que me despido. Un abrazo.
Sabes que me puedes escribir a: jorge.colon@hotmail.com.
Con respeto,
Jorge Colón

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