Que un hijo suyo pusiera un pie, y el resto del cuerpo, en un four track era algo que no permitiría jamás. Manuel lo decía, lo proclamaba y lo ordenaba con demasiada frecuencia en estos últimos meses en los que cada vez se reportaban más incidentes carentes de finales felices relacionados a estas motoras.
-Y si yo llego a coger a alguno de ustedes trepao en uno prepárese para la vergüenza que van a pasar. Delante de todo el mundo los voy a bajar a son de diana, terminaba el padre la cantaleta acompañado por la imitación silenciosa de sus hijos.
-Eso no se vira papi, por algo tiene cuatro gomas, se atrevía a contrariar de vez en cuando Manolo. Entonces, la cantaleta retornaba con mayor ímpetu.
En esas andaban un domingo de los que es mejor salir a coger fresco cuando el sonido anunció que estaban atrapados. Más de treinta four tracks de todos los estilos, colores y marcas se apoderaron de la vía principal. Rebasarlos era la meta de Manuel, por razones obvias ligadas a su opinión sobre el asunto, aunque sumaba que debía llegar a la gasolinera con urgencia.
Los fiebrús exigían en cartulinas fosforescentes respeto para su pasatiempo. “Vive y deja vivir”, “Fiebrú al 100”, “El four track es mi problema” y “Móntateee” llamaban la atención entre los conductores.
-Yo les haría unos cascos con rotitos para que el aire les entre a la cabeza; hasta le pondría dibujos lindos afuera. Yo creo que así se los pondrían, dijo Milimari.
-Nena, no te juntes con esos atorrantes irresponsables, insistía Manuel.
Veinte minutos más tarde la gasolinera quedaba igual de lejos. La 4runner dio tres saltitos, jadeó y se rindió.
-Ay bendito, sin aire con este calor, se quejó Manolo.
-¿Sin aire? Sin gasolina mijo, sin poder movernos, sin llegar a almorzar, sin... brindó Carmela un ‘reality check ’instantáneo al adolescente alérgico a la incomodidad.
-Míster, ¿se quedó seco? ¿Quiere pon?, ofreció uno de los “atorrantes”.
A la gasolinera llegó Manuel abrazado a la panza de un fiebrú del four track. El galón rojo de echar gasolina compartía espacio con una cartulina. “Prueba pa' que goces”, leía.


¡Móntateeeee! Grito de guerra, súplica o mandato mañanero; cualquiera de las tres aplica si de descr...


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