Top de la pagina

Blogs

Noticias

Las cosas por su nombre

Benjamín Torres Gotay

BIO
  • Visto: 5773 veces
12 de febrero de 2012

El peso de algunas responsabilidades

Los despidos en el gobierno: Aníbal Acevedo Vilá. La falta de equipo en la Policía: Pedro Toledo. El crimen: la falta de valores. El tren urbano: Sila María Calderón. El costo de la luz: el petróleo. El Chuchin, Iván Rodríguez Traverso y José Luis Rivera Guerra en la papeleta: Pedro Rosselló.

Haga su propia lista de todos los problemas que ha confrontado el país durante los pasados tres años, examine la actitud que aume el gobernador Fortuño ante cada uno de ellos y verá, no sin cierta sorpresa, que siempre busca la manera de culpar a otros de todos ellos.

Hay ahí un rasgo carácter del gobernador Fortuño que cada día se nota más y que, tal vez sin que el mismo se dé cuenta, o tal vez apostando a que puede subsanarlo con otro atributos, pone en tela de juicio su capacidad de liderato. 

Uno puede comprender que el gobernador Fortuño nos recuerde todo el tiempo que el gobierno estaba en quiebra cuando él asumió el poder, lo cual es cierto, o que nos diga que el crimen lleva décadas fermentándose, que también lo es. Tres años parece tiempo suficiente para que le haya impreso su propia huella a estos problemas, pero, pues, dejémosle pasar eso por el momento.

La impresión que da Fortuño, sin embargo, es que le cogió el gusto a eso de no sentirse responsable por lo que pasa a su alrededor, o lo encuentra muy cómodo, y en estos días esa manía lo llevó a pasarse de la raya. 

Caso en cuestión: el gasoducto.

Después de casi tres años de tratar por todos los medios posibles, incluso el virtual chantaje del agobiante costo de la luz, de que los puertorriqueños le compráramos la idea de sembrar un tubo lleno de tóxicos por el mismo medio de la isla, y de gastar millones largos y pesados en el esfuerzo, el gobernador Fortuño dice ahora que tiene dudas de que eso sea, después de todo, una buena idea.

Que bueno, a fin de cuentas, pensarán algunos, que por fin haya tenido su epifanía. Uno esperaría entonces que, habiendo visto al fin la luz que muchos trataron de que viera desde que empezó a ventear la idea del gasoducto, alzara la mano y dijera "lo siento, me equivoqué, pues, como dice el refrán, es de sabios equivocarse".

Pues no. Como si se tratara de un tema viejo y complejo como el crimen, la pobreza o el déficit estructural en las finanzas gubernamentales, está tratando de zafarse de la responsabilidad total que él tiene de haber metido al país en ese embeleco, culpando a quienes lo asesoraron. Aunque no lo diga por nombre, todos saben que se refiere al mal recordado Miguel Cordero, exdirector ejecutivo áde la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

Ya que el gobernador Fortuño confía tanto en los que lo asesoran, alguien, pues, debería hablarle lo mal que habla de él como líder que para todos los efectos esté confesando en público que fue engañado por quienes le decían que el gasoducto era la madre de todas las buenas ideas. 

Primero, poca gente podría creer que en realidad haya sido engañado. Las verdaderas razones que tuvo para empecinarse con el gasoducto nadie las sabe, aunque muchos las imaginan. No fue, y eso lo saben todos, que fuera tan inocente como para creer lo que le decía Miguel Cordero, sin haber oido ni por una sola vez a tanta gente seria que le decía lo contrario.

Segundo, si en realidad fue engañado, el desenlace sugiere, tal vez como ningún otro tema durante su mandato, un gobernante aislado de la realidad del país que dirige. Cualquiera de los dos escenarios, como puede verse, lo deja muy mal parado. 

Los países necesitan confiar en que sus líderes tienen criterio propio y pueden ejercerlo en contra de todos los intereses siniestros que intentan halarlo hacia un lado o hacia el otro. Mas aun, necesitan dirigentes que entiendan que el peso de las responsabilidades es un atributo fundamental del liderato y hay que asumirlas cueste lo que cueste. 

En el tema del gasoducto, y en muchos otros, como lo hemos visto tantas veces durante los pasados tres años, al gobernador Fortuño parece que le cuesta sentirse vinculado o responsable y su inclinación natural, o forzada por cuestionables decisiones estratégicas, es a actuar como si la cosa no fuera con él.

Mucha gente, entonces, termina preguntándose para qué gobierna, sino es para responsabilizarse por nuestros problemas.  

  • 22Comentarios
  • Enviar
  •                       
  •                       
Cargando..
Martes 22 de mayo de 2012
86ºF El Clima El Clima
Top

Benjamín Torres Gotay

Benjamín Torres Gotay ha ejercido el periodismo de manera ininterrumpida desde su graduación de la U...

  • Sígueme en:
  • Subscríbete RSS
Fin
Calendario
13.05.2012

Machetazo tajante al pasado y al presente

Todos hemos visto el cartel con el que se promocionan las virtudes del cooperativismo: dos burros halando una soga en direcciones contrarias, anulándose el uno al otro. Muy a menudo, la iluminadora imagen ha parecido también una metáfora de la interminable controversia por el status político de Puer...

6.05.2012

Una herida al corazón de la democracia

Era antes una leyenda urbana, una historia de miedo de esas que contaban las abuelas, a media luz, en voz grave y pausada, en noches en que ululaban los vientos y crujían las puertas: políticos desalmados con pata de palo, ojo de vidrio y diente de oro obligaban a sus empleados a votar por tal o cua...

29.04.2012

Hora de guardar la compasión

Estamos entrando en esa época del año en que a personas normalmente pacíficas, compasivas, misericordiosas y solidarias le parece bien que a un ser humano le hinchen un ojo, le desprendan el bazo, le disloquen la quijada o, peor aún, le causen una hemorragia intracraneal. Se paran frente al tel...

22.04.2012

Bajo la piel de una asesina despiadada

Imaginen la escena: una chica de 17 años comparte a solas con un hombre de 54, alcohólico y el cual, según muchos testigos, llevaba horas dándole ron, en un lugar apartado, a orillas de un río,. Los que conocen al hombre, José Pérez Green, dicen que a este le encantaba la bebida, pero lo considera...

15.04.2012

Pena de muerte a la pena de muerte

Cada vez que un crimen particularmente horrendo sacude al país, lo cual ocurre, estemos de acuerdo, con demasiada frecuencia, sale alguien, ligerito, y dice las tres pesadas palabras: “pena de muerte”. Reacciones viscerales de los que así piensan, lo sabemos, inundan, a veces, los foros de internet ...

Páginas: 1
Fin
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Primer paso:
Primer paso: