El derechazo con el cual el sábado Juan Manuel Márquez prácticamente envió a Manny Pacquiao de regreso a las Filipinas de inmediato se convirtió en uno de los golpes más dramáticos de la historia del boxeo mundial.
No creo que haya nada más dramático, en ningún deporte, que un golpe que fulmina automáticamente a un peleador.
Y el dramatismo aumenta aún más cuando quien recibe el tutazo es el peleador que hasta el momento parece encaminarse a una victoria segura, y muy probablemente por la vía rápida también.
En efecto, es muy probable que Pacquiao hubiese ganado los primeros dos asaltos y que, después de caer a la lona en del tercer episodio como consecuencia de un primer gran derechazo del mexicano, procediera a dominar con contundencia los siguientes dos episodios, llegando incluso a derribar a Márquez en el quinto.
Incluso, tanto estremeció y cortó a Márquez entre el quinto asalto y el comienzo del sexto, que parecía al borde de conseguir su tercera victoria en cuatro combates con el azteca, siendo el otro resultado un controvertido empate en el primer encuentro, pero con la ventaja de que esta vez no habría dudas con la decisión que tomaran o dejaran de tomar los jueces.
Pero entonces todo terminó cuando Márquez, maestro del contragolpeo, le asestó un derechazo invisible faltando segundos para el cierre del episodio y Pacquio cayó de cara a la lona, como si alguien hubiese apagado la luz y él, exhausto, se hubiese tirado en la cama a dormir.
¿Lo bueno? Los tres jueces tenían a Pacquiao ganando 47-46.
¿Lo malo?
En vez de cerrar con un mayúsculo punto de exclamación su extraordinaria y curiosa serie de cautro combates con Márquez –a quienes algunos habian visto ganar los tres primeros-, Pacquiao ahora sufría su segunda derrota seguida, después de su controvertido revés ante Timothy Bradley.
Y ahora, apenas unos meses después de que se le considerara el número uno del mundo, y de que estuviera en la posición privilegiada de hablar de igual a igual acerca de un combate de 40 o 50 millones por cabeza con Floyd Mayweather, a Pacquiao de pronto la historia lo ha acorralado en una de las últimas esquinas de su ring: una quinta pelea con Márquez… o el retiro.
Hay que apostarle a lo primero.
Después del combate, con su singular coquetería promocional, el promotor Bob Arum respondió que, “si hay el interés”, entonces sería muy posible un quinto combate.
Como si no pudiera haber un gran interés por ver otra vez sobre un mismo ring a dos veteranos peleadores que el sábado en Las Vegas ofrecieron lo que muchos consideran que deba ser seleccionada como la Pelea del Año.
Y Pacquiao emitió un comunicado de prensa en el cual informó que se sentía bien, que felicitaba a Márquez por su merecida victoria, que su esposa –a quien se vio inmersa en lágrimas al desenlace de la pelea- estaba bien, y anunciaba que se tomaría un descanso antes de regresar al gimnasio.
Por alguna razón, aunque estén más que millonarios y todo indique que sus habilidades han disminuido, los grandes peleadores no desean que el último recuerdo que quede de ellos es verlos durmiendo a pata suelta sobre la lona. Así, si en efecto Pacquiao vuelve a pelear, tal vez le sea recomendable pensar en no seguir entrenando con Freddie Roach, no porque éste ya no sea un buen entrenador, sino por evitar su salazón: en el curso del último ano, Roach ha visto como Julio César Chávez, Jr. perdía su invicto ante Maravilla Martínez; cómo Amir Khan sucumbía ante Danny García en una pelea que iba ganando a base de un ataque desenfrenado y algo temerario que cambió de pronto gracias a un solo golpe, igual que el del pasado sábado, y cómo, por último, el propio PacMan sufría derrotas seguidas en combates para los que las apuestas le tenían de claro favorito.
Aunque, cabe señalar, para la de Márquez, me sorprendió la gran cantidad de expertos reconocidos que estaban pronosticando la victoria del inteligente y elocuente peleador mexicano.
¿Que qué pienso yo? Por desgracia, Manny Pacquiao no está atento de mis consejos para dar el próximo paso en su carrera, pero, si pudiera darle uno solo, este sería: 'Empaca y vámonos, PacMan. Esto se acabó'.
jorge.perez@elnuevodia.com

Graduado del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico en 1978, con un bachillerato en...


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