Hay veces que es necesario irse lejos para ver mejor de cerca. La distancia trae la perspectiva, apasionada o no, para calibrar lo que se es. La partida es solo el preludio.
Así parece haberle sucedido al guitarrista Oscar Peñas, oriundo de Barcelona, quien redescubrió su hispanidad al radicarse en Nueva York. Hoy forma parte del selecto grupo de músicos de diversas nacionalidades que están transformando poco a poco el jazz de la gran ciudad.
Se diría que Peñas acentuó en ‘From Now On’, su primer álbum luego de la mudanza, las inclinaciones melódicas y rítmicas que ya había mostrado en sus dos interesantes grabaciones anteriores, ‘Astronautus’ y ‘Return of Astronautus’. En este nuevo trabajo, la melodía, el sentimiento y los ritmos suramericanos ocupan el primer plano. Empleando la guitarra eléctrica o de cuerdas de nilón, Peñas aborda los ritmos brasileños, el tango y la chacarera, entre otros. Es música que se abre al mundo, natural y orgánica.
En una conversación reciente por vía electrónica, Peñas habló de la nueva perspectiva vital que lo animó a crear su más reciente álbum.
“From Now On” representa un cambio grande con respecto a tus trabajos anteriores. ¿Qué te motivó a hacerlo?
Me apetecía hacer algo más acústico, y la guitarra de cuerdas de nilón fue mi primer instrumento. Paradójicamente, cuando geográficamente te alejas de tus raíces, de algún modo te acercas más a ellas sin darte cuenta. Los discos anteriores están también más cercanos cronológicamente a una etapa formativa en la que se hace más hincapié en la música norteamericana.
¿Te fue fácil el cambio cultural que representa mudarse a Nueva York?
La ventaja de Nueva York es que todo el mundo tiene cabida y que a pesar de las dificultades del día a día, si uno lo desea, puede encontrar su lugar.
¿Sientes que Nueva York ha afectado o modificado tu manera de tocar la guitarra?
Creo que viviendo ahí, no tiene mucho sentido tratar de emular y a la vez competir por un trocito de la escena con músicos que tocan más dentro de la tradición jazzística. Nueva York me ha enseñado a potenciar lo que puedo ofrecer distinto a otros músicos, es decir, mis composiciones y no los estándares o temas bebop.
¿Fue tu intención hacer un disco más melódico?
Cuando escribo los temas, intento cantar las melodías, que estas no salgan de patrones digitales o conceptos intelectuales. Mi aproximación es, si una melodía está en mi oído es válida, si uno no la puede silbar en la ducha... no sirve.
En algunos temas la estructura rítmica es más explícita, mientras que en otros es sugerida o variable. ¿Fue algo deliberado o evolucionó así?
Me gusta dar unas directrices bastante abiertas y esquemáticas para que cada músico pueda expresar su propia personalidad dentro de los temas. Los Choros salieron porque soy un apasionado de la música brasileña, especialmente de Guinga, y supongo que al final aflora lo que uno escucha y quiere.
Tu banda tiene una cohesividad muy manifiesta. ¿Cuánto tiempo llevan tocando?
Con algunos de los músicos como (el saxofonista) Dan Blake, (el bajista) Moto Fukushima y Franco Pinna (bombo leguero) antes de entrar en el estudio llevábamos como dos años tocando estos temas en diferentes contextos. A Richie Barshay, que lo escogí por su versatilidad para tocar diferentes instrumentos de percusión (en esta grabación toca pandeiro y cajón aparte de batería) lo conocí en los ensayos para el disco. A Gil Goldstein, invitado especial en tres temas, lo conocí en el estudio mismo y sin ensayar. Previamente le había mandado las partituras, pero dada su trayectoria no tenía la menor duda de que la química surgiría.
¿Qué guitarristas admiras? ¿Quiénes te inspiraron a abordar el jazz?
Hay muchos guitarristas que tienen mi corazón robado, pero tal vez los que más son Jim Hall y Bill Frisell por su honestidad, Pat Metheny como compositor y por sus aportaciones a la música. También admiro mucho a los brasileños Guinga, Toninho Horta y Lula Galvao. En mi juventud a veces idolatraba mucho a alguien... eso me ocurrió con Joe Pass y Peter Bernstein. Afortunadamente esta enfermedad se me pasó rápido y pronto aprendí a apreciar otros instrumentistas, no solo guitarristas, e incluso otros géneros fuera del jazz.
Peñas se despide enviando “un saludo a todos los lectores. Tengo la asignatura pendiente de venir a tocar a Puerto Rico, donde tengo buenos amigos y grandes músicos como Aldemar Valentín o Henry Cole".

En las tres décadas que lleva trabajando en El Nuevo Día, Rafael Guillermo Vega Curry, alias Ragui, ...


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