El reloj marcaba casi las 11:30 de la mañana cuando mi hija menor y yo salíamos de la oficina médica. Mi esposa todavía estaba adentro, pagando el deducible correspondiente y buscando fecha para la próxima cita. Fue en ese momento que ocurrió el incidente, el incidente de la paleta rota.
Una pareja de ancianos salió de otra oficina, acompañados de dos niños pequeños: una niña que quizás tendría seis o siete años y un niño de aproximadamente cinco. En realidad, yo les presté muy poca atención, pues estaba esperando que mi esposa saliera para ir a visitar a una niña de mi iglesia internada en el hospital adyacente a la torre médica. Y fue en ese momento cuando ocurrió el incidente.
Escuché un ruido, como si un pedazo de cristal se hubiese hecho añicos. Empero, no era una figura de vidrio, sino una paleta color rojo intenso. Al mirar me percaté que el niño había dejado caer su paleta, y ahora miraba con tristeza sus pedacitos. Yo lo miré con pena, y mi hija me abrazó, en señal de solidaridad con el chico.
En ese momento, la abuelita se acercó al niño y comenzó a insultarlo. Le dijo que era un torpe, un inútil, y que mucho había tardado en hacer “una de las suyas”. Mientras pateaba los añicos de la paleta hacia una esquina, la anciana seguía insultando y menospreciando al niño. Al parecer, el chico estaba acostumbrado a los insultos de abuela, porque aunque hizo puchero, no lloró.
La hermanita lo miró sin pena alguna, pero sin atreverse a abrir la boca para no convertirse en el blanco de los insultos de su abuela. Entonces, el abuelo se acercó al niño y continuó con los insultos. Mientras, la abuelita le ordenó a la niña que fuera a buscar otra paleta y que le dijera a la enfermera que el torpe que su hermano había dejado caer la primera.
Cuando llegó la hermanita con la nueva paleta, el abuelo la sacó de la envoltura, se la dio al niño y le dijo: “Ahora tírala al suelo otra vez”. El niño se defendió por primera vez en el incidente, argumentando que la paleta se le había caído; que él no la había tirado al suelo.
Yo traté de mirar a la señora, pero ella no me prestó atención. Misericordiosamente, en ese momento se fue con su tropa rumbo al ascensor y desapareció de mi vista.
Ya solos, mi hija me miró con preguntas en sus ojos. Yo la abracé con amor y le dije: “Mi amor, hay personas que no saben amar”. Preocupada, ella me preguntó, “¿Qué va pasar con ese niño?”. Yo le respondí: “Espero que esté bien”. Pero yo conozco bien que los niños que se crían en ambientes hostiles, rodeados de violencia física y emocional, tienden a convertirse en hombres violentos. No me sorprendería que en 12 o 13 años, el niño que hoy fue víctima de los insultos de sus abuelos, mañana sea el victimario. Es muy probable que ese niño llegue a ser un adolescente lleno de ira, un muchacho lleno de odio o un hombre lleno de rencor.
Nuestra sociedad necesita encontrar los caminos del amor, porque el alma de nuestro pueblo está rota, tan rota como la paleta que cayó al piso. Quiera Dios tener misericordia de nuestro pueblo.
¿Qué opina usted? Le invito a compartir su opinión, comentando tanto el contenido de esta columna como los comentarios de otros lectores y de otras lectoras.
El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado, PR. http://www.drpablojimenez.com

| Páginas: 1 2 3 |


Debo confesar que para mi el Día de las Madres siempre ha sido el Día de la Mujer. Por eso, les ruego que me permitan alejarme hoy de los textos bíblicos que exaltan a la madre para ir al principio, al relato de la creación. Específicamente, vayamos a Génesis 2 para examinar por qué Dios creó a la m...
Bajo el tema Afirmando la justicia y la paz en una comunidad sin violencia, el 2 de mayo de 2013 un grupo de líderes religiosos, cívicos y educativos se reunieron para orar por Puerto Rico. La actividad, convocada por la organización llamada Día de la Oración, se llevó a cabo en el Salón de Usos Múl...
Crees que tienes a todo el mundo engañado. En tu comunidad te ven como un padre ejemplar. Tienes la familia perfecta, con tu nueva esposa y tu hija menor. Saben que tienes niños de otras relaciones, que ya viven de manera independiente. Y piensan que los criaste con amor.Y vas a la iglesia. Allí te ...
Sabemos que el Gobierno de Puerto Rico nos va a pasar el rolo; lo que trae incertidumbre es que no sabemos el tamaño del rolo que nos viene encima.Por razones que todavía no entiendo, la nueva administración no acaba de ponerse de acuerdo en la manera en que va a tratar de mejorar las finanzas ...
Miras el reloj continuamente, porque sabes que el tiempo se está acabando. Uno de estos días, han de venir por ti. Lo que no sabes es si será hoy.¿Quiénes vendrán? Puede ser la policía estatal o pueden ser los federales. O puede ser la familia de las víctimas de tus crímenes. O puede ser una turba d...
| Páginas: 1 |
