Se trata de gente que ha hecho de la fuerza un derecho. Son de una cepa fraguada en el crisol caliente de la competencia y se les identifica como: ganadores. El triunfo es su religión y en su afán por vencer comprometen principios y estiran el chicle de le ética hasta quebrarlo anulando cualquier consideración moral que pueda disminuir su intención y propósito de vida. Son los poderosos.
Es cuando las actitudes de omnipotencia se personifican en líderes como Adolfo Hitler y José Stalin, o peor aún, forjan las bases de gobiernos imperialistas como el de la Gran Bretaña en el siglo 19 y el de los Estados Unidos en el 20 que la humanidad entera siente y sufre el asedio de quienes quieren imponerles sus ideas y creencias inescrupulosamente y bajo el dictum hipócrita de que “ les conviene”. Se desprecian asi las culturas y civilizaciones marcadas por la pobreza y sub desarrollo intelectual y político.
Las supersticiones religiosas se insertan en la dinámica histórica y eso propicia el que los ordenamientos jurídicos y políticos se conviertan en imperativos categóricos determinantes de eso que se identifica como el DESTINO con los saberes, haberes y jerarquías de poder pertinentes y permanentes. Asi lo vimos en las monarquías europeas en las que un hombre se consideraba rey por DERECHO DIVINO.
Ese privilegio de mandar y de determinar la vida y milagros de otras civilizaciones, Pueblos, en fin, naciones, se lo abrogaron los ingleses imponiendo su presencia poderosa en todos los continentes del planeta tierra esclavizando de mente y cuerpo a millones de seres humanos 'incivilizados'.
La isla grande de Inglaterra se convirtió en el Imperio Británico supuestamente comprometido con salvar al resto del Mundo de la ignorancia, de la anarquía y de la pobreza. Es en las guerras que los poderosos legitimizan su derecho a imponer su voluntad haciendo de los débiles y vencidos súbditos sumisos y obedientes. No fue casualidad que estos anglosajones le pasaran el batón de la supremacía mundial a los Estados Unidos en el siglo 20. Y en esas estamos.
Mientras el socialismo y el comunismo surgían en la Europa donde el capitalismo salvaje, inspirado en las teorías de Adam Smith, promovía enormes desigualdades económicas y sociales fomentando la siempre presente lucha de clases, proliferaban las guerras en las que morían millones de jóvenes al servicio de las ambiciones de riqueza, poder y últimamente, de la codicia corporativa.
¿Cómo explicarse la monstruosidad de un Adolfo Hitler? Esta aberración humana, una mente enferma por el prejuicio, causó el que 50 millones de personas murieran en Europa en la Segunda Guerra Mundial. Y en el otro extremo del spectrum ideológico, el comunista José Stalin asesinaba a sus adversarios políticos y a los judíos con la misma saña que el capitalista Hitler. O sea, no se trata de ideologías que promueven la violencia y la muerte sino de las personas, la gente, los líderes que , deshumanizados por el egoísmo y el poder justifican la consecución del más mezquino de los fines por el más abominable de los medios.
En violación a todos sus cánones democráticos y a los derechos humanos en sociedades extranjeras de diversidad cultural, los Estados Unidos se encaminaron por la ruta del imperialismo en vertientes económicas, militares y políticas. La Doctrina Monroe promovía la hegemonía 'americana' en Las Américas y el Caribe pero esa teoría de áreas de influencia por razones geográficas, no evitaba que Washington estableciera bases militares en Asia ( Pearl Harbor ) en la Europa que ellos 'SALVARON' y dondequiera que hubiera riqueza a tenerse y mantenerse para engrandecer el poderío norteamericano.
Tuvieron en Hollywood el instrumento propagandístico más extraordinario que jamás haya tenido imperio alguno en la historia de la humanidad. Se 'vendía' al Mundo las bondades del 'american way of life' y una América, francamente, DE PELÍCULA en la que el cheche yanki acababa con los malos, siempre jugando limpio y como paradigma de las moralidad.
Debe llegar el momento para los PODEROSOS en que aflore en sus conciencias la generosidad, un deseo genuino de pura humanidad de ayudar en vez de vencer, de compartir en vez de competir de simplemente dar de tanto de lo que les sobra para que se comiencen a eliminar las desigualdades económicas que tienen al Mundo al borde de su auto destrucción.
Irónicamente , tarde o temprano, le tocará a los PODEROSOS hacer la paz para todos.

José Santori Coll nació en Santurce y luego de estudiar en el Colegio San José de Río Piedras termin...


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