Abrió la bolsa mientras su madre conducía la 4runner y comenzó la pataleta.
-Mami, el coquito ese verde que te estás tomando te está afectando. En serio crees que yo me voy a poner la barba esa de embuste que pica, reaccionó incrédulo Manolo.
-Por la ilusión uno se sacrifica, le recordó Carmela.
La víspera de Reyes se celebraría de manera especial en casa de los Rivera. Tití Mildred y Zuleika podrían estar en Estados Unidos de paseo pero ni Manuel ni Carmela estaban dispuestos a celebrar sin ellas. Milimari cumplió la petición de su papá y le abrió una cuenta de Skype en su laptop y se aseguró que la tía y la prima tuvieran acceso a una para realizar la llamada en vídeo.
Más que hablar, había que verse y la tecnología los complacería. A las siete en punto de la noche hicieron la conexión.
-Wepa, ¿cómo están mi hermana preciosa y mi sobrina linda?, saludó Manuel.
-Muá, un beso sonao para tío, envió la pequeña Zuleika.
-Tití tienes el pelo fabuloso, el frío es el mejor amigo del blower, dijo Milimari mientras Mildred presumía melena.
-Ay Vírgen Mildred ustedes se ven como arropás, ¿hace mucho frío?
-El frío está pelú, mi nariz está como la de Rudolph, contestó Zuleika acercando el rostro a la pantalla.
-¿Y mi querido Manolo?, quiso saber la tía.
-Aquí titi, ¿ya me compraste un regalo?, preguntó el adolescente.
-Nene, no se compran tienes que pedírselo a los Reyes, le explicó Zuleika, ¿tú te portaste bien?
Manolo recibió un pisotón de su madre y una mirada asesina de su padre.
-Porque el que no cree en los Reyes no recibe nada, nadita de nada, agregó la nena enfatizando con el dedo índice.
-Claro Zule, respaldó Milimari.
-Ay Dios mío, míralo ahí, gritó la nena con temor y emoción combinados.
-¿De quién tú hablas?, preguntó Manolo sorprendido.
-Un Rey Mago acaba de saludarme, está allá lejos, como parado en la marquesina. Tiene a Zucarita al hombro y mucha barba. Yo creo que es Melchor, seguía describiendo Zule.
-Sí mija, Melchor quiso saludarte, anunció Carmela y el resto de los Rivera, incrédulos, se voltearon a mirarlo.
Manolo reconoció la barba que no quiso usar. Fue incapaz de reconocer el Rey Mago que le sonreía desde la marquesina.


¡Móntateeeee! Grito de guerra, súplica o mandato mañanero; cualquiera de las tres aplica si de descr...


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