Puerto Rico es una nación. Lo es porque los puertorriqueños somos una nacionalidad; gente que compartimos una misma circunstancia geográfica en el Mar Caribe, una historia y un destino que nos es común. Nuestra etnia incluye a blancos, negros e indios y nos une como sociedad el más fuerte de los vínculos: el idioma español. Aunque intervenidos políticamente desde que nos colocaron en el mapa mundi, primero por España y luego al ser invadidos por los Estados Unidos de América en 1898, los hijos de esta tierra hemos podido desarrollar una cultura puertorriqueña que distingue aún más nuestra nacionalidad y que desde la perspectiva de nuestro paraíso tropical, nos permite una visión muy particular de como y para que vivir.
Nuestros valores, consecuencia de vivir en una isla de naturaleza bondadosa, incluyen la generosidad, la alegría, la mansedumbre y el amor por la paz. Somos tan inteligentes y trabajadores como cualquiera otros nacionales de otros países pero diferentes an actitudes, costumbres y propósitos de vida de esos 'otros' y muy especialmente de aquellos que hoy ejercen sobre nosotros un poder político y económico que amenaza precisamente con destruir la fibra misma de nuestra nacionalidad.
Ser puertorriqueño es una realidad histórica y cultural. Y debemos sentirnos orgullosos de esa realidad. Y valemos porque esa realidad es única y valiosa. Porque somos sobre todo: buena gente, incapaces de pensar en dominar políticamente a otros Pueblos y mucho menos imponerle nuestra “ manera de ser' como pretenden los 'americanos' con su “ American Way of Life”.
Quienes argumentan de que Puerto Rico NO ES UNA NACIÓN porque no es libre e independiente se equivocan al ignorar los rasgos sociológicos que hacen a los puertorrriqueños una nacionalidad obviamente reconocida en el deporte internacional. Somos una NACIÓN intervenida militar y políticamente por los Estados Unidos de América con el agravante de haber sido agredidos culturalmente en nuestra educación y en nuestro sistema jurídico.
Pero los Estados Unidos, en su afán por mantener un control político sobre Puerto Rico, asegurándolo como su bastión militar en el Caribe, decidió DESNACIONALIZAR a los puertorriqueños el 2 de marzo de 1917 al hacerlos; por decreto, por Ley, por la Ley Jones CIUDADANOS DE LOS ESTADOS UNIDOS. Fueron tan imperialistas y abusadores que se cuidaron de que esa 'ciudadanía' fuera de segunda clase, o sea, inferior a la de un ciudadano 'americano' residente en cualquiera de los estados (48 entonces). Para lograr 'la igualdad' política con su conciudadano del norte, el puertorriqueño tenía queDEJAR su patria e irse a vivir a uno de esos 48 estados. El Congreso Federal hizo claro que esa 'ciudadanía americana' no conllevaba NINGUNA promesa de Estadidad para Puerto Rico haciendo así muy claro la distinción entre SUPERIORES E INFERIORES.
La inconstitucionalidad de esa Ley Jones se discutió en el Congreso pero Washington y sus presidentes ya habían endosado la política imperialista norteamericana.
Mi abuelo Cayetano Coll y Cuchi que, junto a Muñoz Rivera, se opuso a la aplicación de la Ley Jones, hizo saber a los congresistas que “ hacer a los puertorriqueños ciudadanos de los Estados Unidos sin hacer a Puerto Rico un estado de la unión era perpetuar el coloniaje en nuestra isla” Y así fue.
LA CIUDADANÍA ES LA EXPRESIÓN JURÍDICA DE LA NACIONALIDAD.
Por eso, el puertorriqueño nunca podrá ser un hombre libre si no es también ciudadano puertorriqueño y que esa ciudadanía puertorriqueña tenga el mismo valor jurídico que la ciudadanía 'americana' o la de cualquiera otra nación en el planeta. Y así reconocido internacionalmente.
Por eso pierden el tiempo los autonomistas, los soberanistas, los estadolibristas y los libreasociacionistas en reclamar derechos y poderes para Puerto Rico mientras ellos y sus compatriotas sean ciudadanos de los Estados Unidos. Imagínense un pacto entre naciones en el que los firmantes son CIUDADANOS DE UNA MISMA NACIÓN. ¡Ridículo! No sigan con ese disparate como el de reclamar poderes soberanos de una nación (USA) de la cual son CIUDADANOS. ¡Rídiculo! O una Asamblea Constitucional de Status en la que todos los constituyentes sean 'ciudadanos del imperio' ¡Ridículo!
El peor de los coloniajes es el PSICOLÓGICO. Son tantos y tantos puertorriqueños los que se averguenzan de ser puertorriqueños y se aupan la auto estima llenándose la boca ( y la barriga) ufanándose de ser CIUDADANOS AMERICANOS.
En 1993 cuando renuncié por declaración jurada a la ciudadanía de los Estados Unidos e inicié un movimiento que culminó con la expedición de unos 1,500 Pasaportes Boricuas, cometí el error de NO IR A LAS UNIVERSIDADES para hablarle y convencer a la Juventud Universitaria Puertorriqueña de que la descolonización de Puerto Rico, nuestra única Patria solo era posible REIVINDICANDO LA CIUDADANÍA PUERTORRIQUEÑA como lo hiciera Juan Mari Bras cuando en las elecciones de 1996 votó y su voto contó aún cuando no era CIUDADANO 'AMERICANO' . Dato importantísimo para la historia, ¡coño!
Ahora voy a ir a todas las universidades para hablarle a esa juventud.
Y antes de seguir para contarles sobre ese movimiento quiero decirle a los líderes del PIP; Rubén Berríos, Dalmau y a los demás que no pierdan el tiempo en concursos electorales y se unan al movimiento de organizar renuncias en masa de puertorriqueños a la ciudadanía de los Estados Unidos, reclamando que los puertorriqueños tenemos el derecho de ser ciudadanos de nuestra nacionalidad.
Les contaré esta historia en mis próximos blogs pero desde ahora les anuncio que el jueves 28 de abril estaré dictando una Conferencia sobre Nacionalidad y Ciudadanía en la Universidad del Sagrado Corazón de Santurce. Comenzando a las 10 de la mañana. Allí nos vemos.

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