Londres – Es una imagen que difícilmente olvidaré: un Javier Culson desplomado sobre la pista del Estadio Olímpico... Un Javier Culson golpeado emocionalmente por ver esfumado el sueño de brindarle a Puerto Rico su primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos.
Ante la mirada de 80,000 espectadores en el estadio y de millones de televidentes, el vallista ponceño dejaba al descubierto su frustración, su dolor y su enojo -no por haber logrado una medalla de bronce- sino por entender que había defraudado a todo un pueblo que anhelaba verlo subir a lo más alto del podio y escuchar los acordes de La Borinqueña en el mejor escenario deportivo.
Era la primera vez en el año que Culson veía a otro oponente arribar primero a la meta, y eso le dolió. Acababa de ocurrir en el momento más importante de su carrera.
El panorama ideal hubiera sido verlo llegar a la meta y sonreír por el bronce, pero no fue así. Su reacción le restó emoción y alegría a un momento tan histórico para el deporte puertorriqueño, que veía detenida una sequía de 16 años sin una medalla en esta justa.
En 64 años, él también se convertía en el primer atleta en obtener una presea olímpica fuera del boxeo, a la vez que sumaba el séptimo metal en la historia. Verlo allí recostado en el suelo causó tristeza y no brindó ese estallido de euforia que provoca, en la mayoría de las ocasiones, alcanzar una presea al más alto nivel de competencia.
No lo culpo. Fue una reacción genuina; la de un atleta que salió a la pista con el solo objetivo de ganar; la de un competidor que se negó a conformarse con un tercer lugar. Y eso está bien, a mi juicio.
Él sabía que escribía una nueva página en la historia del deporte boricua, pero su deseo de ganar era superior. Y así lo declaró a su salida del óvalo: “Sé que es historia, pero estaba buscando ese oro. Confiaba en que lo iba a lograr. Mi gente estaba esperando esa medalla de oro y no pude complacerlos”.
Mis respetos por Culson y su hazaña. Culson no alcanzó el oro, pero sí le brindó cuatro días de emoción y orgullo a todo un pueblo. Él se convirtió en una nota refrescante para Puerto Rico; una de esas historias que hacen faltan en el País. Y lo más agradable de todo fue escuchar su reacción tras la carrera, pues no fueron las palabras de un atleta conformista, sino las de un campeón.

Posee un Bachillerato en Comunicaciones de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Arecibo. Labor...


| Páginas: 1 |


Londres – Fueron 16 días de competencia con más de 10,000 atletas en el campo de acción, representando a 204 países, en la mayor fiesta deportiva del mundo. Fueron jornadas intensas, repletas de drama en cada arena. Al escenario salían atletas de ambas ramas, tras años, meses y miles de horas de pr...
Londres – Es una imagen que difícilmente olvidaré: un Javier Culson desplomado sobre la pista del Estadio Olímpico... Un Javier Culson golpeado emocionalmente por ver esfumado el sueño de brindarle a Puerto Rico su primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos. Ante la mirada de 80,000 espectador...
Londres – Miran atentamente la credencial y luego sueltan la pregunta: “¿De dónde eres?” Ciertamente, es la pregunta más común en estos días en la ciudad sede de los Juegos Olímpicos. Sea en un restaurante, en las calles o en el metro, la interrogante es la misma. Es normal que suceda y máxime...
Londres – En estos días ha venido a mi mente aquel momento hace cuatro años en Pekín: el voluntario chino, como de 16 años, corriendo a toda velocidad para ayudarme con una información en la estación de autobuses. Salió como un vólido y llegó de inmediato, fatigado y sudado. Era evidente su ...
Londres - Ya me extrañaba. Dos días en esta ciudad y ningún puertorriqueño en los alrededores. La sequía culminó el miércoles, el mismo día de la celebración de los 60 años de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, cuando se efectuó la ceremonia de izamiento de la bander...
| Páginas: 1 |
