Top de la pagina

Blogs

Noticias

Por la calle del medio

Gloria Ruiz Kuilan

BIO
    Facebook Twitter Digg Google Buzz
  • Visto: 5846 veces
25 de marzo de 2013

Prisioneros de los religiosos

El jueves pasado el juez federal Gustavo Gelpí emitió la más reciente decisión en el pleito que incoaron los Testigos de Jehová abogando por entrada a las urbanizaciones con control de acceso, particularmente aquellas que no cuentan con un guardia privado.

La discusión del tema trajo a mi cabeza un recuerdo claro de mi infancia que ahora de grande lo considero una violación a los derechos de cualquier ser humano. A mucho orgullo -y aunque suene clichoso- me crié en un residencial público y allí los religiosos, de cualquier denominación, entraban -como Pedro por su casa- para hacer sus cultos o distintas actividades evangelizadoras.

Les cuento que cerca del atardecer o como a las 7:00 de la noche, mi mamá, mi hermana y yo súbitamente dábamos un brinco en cualquier parte del apartamento en donde nos encontrábamos. "¡Buenas noches, hermanos!", retumbaba en cada apartamento del complejo de viviendas gracias a tres o cuatro potentes bocinas que colocaban los religiosos en un área céntrica. Usualmente era el centro del residencial, donde habían bancos y un área de juego para niños. Eso de por sí suponía que ningún ser se podía quedar allí, era sencillamente imposible.

"¡Ave María, ya empezaron! Se acabó la paz. Ahora no se puede ver nada en la televisión", recuerdo que soltaba mi mamá -sabiendo que en el caserío es poco el entretenimiento- luego de que todo el mundo se enterara de la llegada de los religiosos. Llegaban a bordo de guaguas blancas, muy rotuladas por temor a ser "prendidos" o no identificados por quienes controlaban el caserío y créanme, contrario a lo que se piensa, no son los residentes los encargados de tal faena.

Se bajaban poco a poco y hacían lo mismo con todo su equipo, que además de bocinas, incluía micrófonos, panderetas, una guitarra (clásica o eléctrica) y a veces una batería, que hacía retumbar la cabeza de cualquiera.  En lo que montaban toda su parafernalia para el culto se ocultaba el sol. Entre sermón, prédica y pasaje bíblico se colaban los "coritos" de, casi siempre, una hermana de la congregación. En su acto religioso podían estar hasta las 10 o las 11 de la noche.

Lo que sucedía era un verdadero chiste, aunque en ese entonces nadie lo veía así en el residencial. Más bien era una verdadera molestia. Siempre se entregaban al Señor las mismas personas bajo el grito constante del predicador: "¡Entrégate pecador, tú usuario de drogas, adicto. Tú madre soltera que te refugias en la prostitución, que abandonas a tus hijos.. etcétera, etcétera".

Como verán, nunca estuvo ausente el verbo prejuiciado.  Juancito, un hombre con problemas mentales y residente del caserío, siempre estaba entre los pocos que se entregaban al Señor acompañado por los hermanos religiosos que vivían en el caserío. 

Con el pasar del tiempo, los religiosos y su escándalo se convirtieron en parte del ruido cotidiano de un miércoles, un viernes, un sábado o un domingo.

Pero no faltaron las ocasiones en que la queja de residentes y de otros que acostumbran mandar en los residenciales y que ahora categorizan como "bichotes", buscaban su forma para hacer que el ruido cesara. El sonido claro y contundente de algunos disparos provocó en varias ocasiones el despavorido corre y corre de los religiosos. Entonces, los residentes reían al ver los instrumentos volar o caerse. No era un rechazo a los religiosos y su prédica sino al escándalo que creaban y la interrupción que provocaban del diario vivir.

Los católicos también tenían su peculiaridad, aunque no con las mismas características de los protestantes. Recuerdo que para que los niños se despertasen y fuesen a la catequesis, los sábados a las 7:00 de la mañana Miguel, un líder católico de la comunidad, se encargaba de caminar y repicar por todo el caserío una campana de mano. Él y otros católicos se encargaban de congregar así a los pequeñines frente al estacionamiento del caserío para, en sus respectivos carros, llevarlos a la iglesia católica cercana.

El pesado sueño mitigaba el sonido de la campana de Miguel, no así para aquellos que tenían un dormir liviano.

Traigo esta anécdota porque mucho se habla ahora del pleito originado por los Testigos de Jevová, pero poco del derecho a la intimidad y a vivir en paz que a diario son violentados en las comunidades desventajadas del país. Como me dijo el presidente de la Comisión de Derechos Civiles del Colegio de Abogados, Osvaldo Burgos, al compartirle esta anécdota: "no es lo mismo hacer eso en una comunidad de Montehiedra que en un caserío. Si lo haces en Montehiedra, al otro día estás en los tribunales porque alguien de allí mismo presentó el caso".

"Ahí (en la barriada, el barrio o el caserío) se agrava por el argumento de falta de acceso a la justicia", me comentó.

Y no es que el religioso no deba entrar a estos lugares a predicar. Es que "tiene que haber un adecuado balance entre esa expresión de libertad y de culto. No puede ser de tal naturaleza que perturbe la paz de los demás", continuó Burgos. "El derecho a profesar no puede ser el derecho a imponerte".

Ahora, cuando está en la palestra el tema de los derechos a la libre expresión y a la libertad de culto, los líderes de las urbanizaciones con control de acceso abogan por sus derechos, los mismos derechos que muchas veces se les mutilan a los de comunidades desventajadas económicamente.

Son esos, los del barrio, la barriada y el caserío, los que se convierten en prisioneros de los religiosos que -a veces- no saben medir su derecho a la libre expresión.

Un control de acceso los mantenía a raya para evitar que se acercaran a las residencias de quienes pagan por guardias, 'beepers', códigos y sellos electrónicos para sentirse un poco más seguros en una turbulenta sociedad. Les toca a ellos decirle "no, gracias" o colocar un letrero en su propiedad que les advierta a los religiosos que no son bienvenidos.

¿Quién se encarga de colocar el letrero en aquellas comunidades donde no hay control de acceso?

  • 0Comentarios
  • Enviar
  •                       
  •                       
Cargando..
Sábado 2 de agosto de 2014
82ºF El Clima El Clima
Top

Gloria Ruiz Kuilan

Gloria Ruiz Kuilan ha laborado como periodista desde poco antes de ser egresada de la Escuela de Com...

  • Sígueme en:
  • Subscríbete RSS
Fin
Calendario
28.07.2014

La semilla que no germinó

Tenemos en nuestras manos el tesoro inmenso de una semilla. Según la sembremos y la amparemos será la cosecha que ahora y en el futuro recojan las gentes que habiten y que entonces habiten esta tierra de Puerto Rico. Luis Muñoz Marín Después de 62 años de la creación del Estado L...

7.07.2014

La burbuja del gobernador

La degradación del crédito de Puerto Rico hizo “click” en la burbuja del gobernador Alejandro García Padilla. Deshizo por completo su continuo argumento para respaldar “decisiones difíciles”. A principios de esta semana, la empresa evaluadora Moody’s Investor Services decidió degradar aún más el ...

2.07.2014

Brecha insalvable

Sí, es cierto que el trabajador promedio no aguanta más presión ni impuestos.  Sí, es cierto que ya el gobierno no puede sacar la tarjeta de crédito para pedir prestado y es imperativo reducir los gastos. Por eso se ha visto obligado a cuadrar el presupuesto a marronazos.  ...

16.06.2014

Un país de Bandos

Las mujeres hablaban en la larga fila esperando que llegara su turno. Yo vivo en Naranjito y estoy bien segura de que allí el 99.5% de la gente vive de los cupones, le dijo una a la otra. ¿De verdad? Es que los trabajos están malos, contestó Pero es que mira yo trabajo y ...

26.05.2014

El por qué del fracaso

La línea -como muchas otras del libro- me pareció iluminadora y profunda. Pero un poco difícil de entender para algunas personas e imposible para otras. “Yo tenía quince años cuando comprendí por qué fracasaban las cosas: las personas no podían imaginar el punto de vista de los demás”. ...

Páginas: 1
Fin
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Primer paso:
Primer paso: