Top de la pagina

Blogs

Noticias

Por la calle del medio

Gloria Ruiz Kuilan

BIO
    Facebook Twitter Digg Google Buzz
  • Visto: 5726 veces
25 de marzo de 2013

Prisioneros de los religiosos

El jueves pasado el juez federal Gustavo Gelpí emitió la más reciente decisión en el pleito que incoaron los Testigos de Jehová abogando por entrada a las urbanizaciones con control de acceso, particularmente aquellas que no cuentan con un guardia privado.

La discusión del tema trajo a mi cabeza un recuerdo claro de mi infancia que ahora de grande lo considero una violación a los derechos de cualquier ser humano. A mucho orgullo -y aunque suene clichoso- me crié en un residencial público y allí los religiosos, de cualquier denominación, entraban -como Pedro por su casa- para hacer sus cultos o distintas actividades evangelizadoras.

Les cuento que cerca del atardecer o como a las 7:00 de la noche, mi mamá, mi hermana y yo súbitamente dábamos un brinco en cualquier parte del apartamento en donde nos encontrábamos. "¡Buenas noches, hermanos!", retumbaba en cada apartamento del complejo de viviendas gracias a tres o cuatro potentes bocinas que colocaban los religiosos en un área céntrica. Usualmente era el centro del residencial, donde habían bancos y un área de juego para niños. Eso de por sí suponía que ningún ser se podía quedar allí, era sencillamente imposible.

"¡Ave María, ya empezaron! Se acabó la paz. Ahora no se puede ver nada en la televisión", recuerdo que soltaba mi mamá -sabiendo que en el caserío es poco el entretenimiento- luego de que todo el mundo se enterara de la llegada de los religiosos. Llegaban a bordo de guaguas blancas, muy rotuladas por temor a ser "prendidos" o no identificados por quienes controlaban el caserío y créanme, contrario a lo que se piensa, no son los residentes los encargados de tal faena.

Se bajaban poco a poco y hacían lo mismo con todo su equipo, que además de bocinas, incluía micrófonos, panderetas, una guitarra (clásica o eléctrica) y a veces una batería, que hacía retumbar la cabeza de cualquiera.  En lo que montaban toda su parafernalia para el culto se ocultaba el sol. Entre sermón, prédica y pasaje bíblico se colaban los "coritos" de, casi siempre, una hermana de la congregación. En su acto religioso podían estar hasta las 10 o las 11 de la noche.

Lo que sucedía era un verdadero chiste, aunque en ese entonces nadie lo veía así en el residencial. Más bien era una verdadera molestia. Siempre se entregaban al Señor las mismas personas bajo el grito constante del predicador: "¡Entrégate pecador, tú usuario de drogas, adicto. Tú madre soltera que te refugias en la prostitución, que abandonas a tus hijos.. etcétera, etcétera".

Como verán, nunca estuvo ausente el verbo prejuiciado.  Juancito, un hombre con problemas mentales y residente del caserío, siempre estaba entre los pocos que se entregaban al Señor acompañado por los hermanos religiosos que vivían en el caserío. 

Con el pasar del tiempo, los religiosos y su escándalo se convirtieron en parte del ruido cotidiano de un miércoles, un viernes, un sábado o un domingo.

Pero no faltaron las ocasiones en que la queja de residentes y de otros que acostumbran mandar en los residenciales y que ahora categorizan como "bichotes", buscaban su forma para hacer que el ruido cesara. El sonido claro y contundente de algunos disparos provocó en varias ocasiones el despavorido corre y corre de los religiosos. Entonces, los residentes reían al ver los instrumentos volar o caerse. No era un rechazo a los religiosos y su prédica sino al escándalo que creaban y la interrupción que provocaban del diario vivir.

Los católicos también tenían su peculiaridad, aunque no con las mismas características de los protestantes. Recuerdo que para que los niños se despertasen y fuesen a la catequesis, los sábados a las 7:00 de la mañana Miguel, un líder católico de la comunidad, se encargaba de caminar y repicar por todo el caserío una campana de mano. Él y otros católicos se encargaban de congregar así a los pequeñines frente al estacionamiento del caserío para, en sus respectivos carros, llevarlos a la iglesia católica cercana.

El pesado sueño mitigaba el sonido de la campana de Miguel, no así para aquellos que tenían un dormir liviano.

Traigo esta anécdota porque mucho se habla ahora del pleito originado por los Testigos de Jevová, pero poco del derecho a la intimidad y a vivir en paz que a diario son violentados en las comunidades desventajadas del país. Como me dijo el presidente de la Comisión de Derechos Civiles del Colegio de Abogados, Osvaldo Burgos, al compartirle esta anécdota: "no es lo mismo hacer eso en una comunidad de Montehiedra que en un caserío. Si lo haces en Montehiedra, al otro día estás en los tribunales porque alguien de allí mismo presentó el caso".

"Ahí (en la barriada, el barrio o el caserío) se agrava por el argumento de falta de acceso a la justicia", me comentó.

Y no es que el religioso no deba entrar a estos lugares a predicar. Es que "tiene que haber un adecuado balance entre esa expresión de libertad y de culto. No puede ser de tal naturaleza que perturbe la paz de los demás", continuó Burgos. "El derecho a profesar no puede ser el derecho a imponerte".

Ahora, cuando está en la palestra el tema de los derechos a la libre expresión y a la libertad de culto, los líderes de las urbanizaciones con control de acceso abogan por sus derechos, los mismos derechos que muchas veces se les mutilan a los de comunidades desventajadas económicamente.

Son esos, los del barrio, la barriada y el caserío, los que se convierten en prisioneros de los religiosos que -a veces- no saben medir su derecho a la libre expresión.

Un control de acceso los mantenía a raya para evitar que se acercaran a las residencias de quienes pagan por guardias, 'beepers', códigos y sellos electrónicos para sentirse un poco más seguros en una turbulenta sociedad. Les toca a ellos decirle "no, gracias" o colocar un letrero en su propiedad que les advierta a los religiosos que no son bienvenidos.

¿Quién se encarga de colocar el letrero en aquellas comunidades donde no hay control de acceso?

  • 0Comentarios
  • Enviar
  •                       
  •                       
Cargando..
Miércoles 16 de abril de 2014
82ºF El Clima El Clima
Top

Gloria Ruiz Kuilan

Gloria Ruiz Kuilan ha laborado como periodista desde poco antes de ser egresada de la Escuela de Com...

  • Sígueme en:
  • Subscríbete RSS
Fin
Calendario
7.04.2014

El país de la gansería

En mi humilde opinión, James Tuller abandonó la posición de superintendente de la Policía con una repudiable imagen que, lamentablemente, puede representar a una gran porción del país. Se le conoce como gansería o listería. Podría personificar una pegatina en la que diga algo así como “usted tr...

24.03.2014

Paralizados por el sexo

El país se paralizó la semana pasada luego de que se publicara en las redes sociales el vídeo de una mujer policía en pleno acto sexual con otro agente.   La degradación del crédito, el alto costo de la luz y la crisis gubernamental quedaron a un lado por alrededor de tres a cuat...

17.03.2014

Aires de grandeza

Este es el país donde lo más democrático que hay es la impunidad y donde los aires de realeza contrastan con la repetida frase “ya no soy figura pública”.     Por un lado, el que no pase nada es la orden del día no solo para funcionarios públicos sino para todo un país. Al me...

10.03.2014

Chico, chica

La estudiante universitaria se disponía a comenzar su presentación oral sobre Eugenio María de Hostos. Todo estaba listo en el salón. La profesora atenta ubicada en una parte céntrica del recinto y los estudiantes listos para escuchar.   La joven dijo el nombre del ilustre invest...

24.02.2014

Rehén de las urnas

Cuando se pretende administrar o dirigir un país pensando en las urnas es poco o nada lo que se puede hacer. Peor aun, el resultado es el inmovilismo. Una muestra de esa dosis, aunque la tenemos a diario, la tuvimos la semana pasada. Y es que, con el aval del pueblo, el país se admini...

Páginas: 1
Fin
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Primer paso:
Primer paso: