Si hay deporte que me vivo ese es el fútbol. Mi equipo favorito es el Barcelona y mi jugador, La pulga Messi, por supuesto. ¿Cristiano Ronaldo? Puros goles y pectorales. Así es el fútbol, al menos para mí, mucha emoción, adrenalina y hormonas.
De la Eurocopa no me he perdido ni un juego. Le voy a La Roja, España. Les cuento que los juegos los he visto nada más y nada menos que en compañía del vecino. Sí, del que se mudó hace unos meses, que es de lo más interesante y coqueto. Su idea de romper el hielo fue de lo más original. Nada de tazas de azúcar ni de “vecina, ¿me prestas el periódico?”. Un día coincidimos en el elevador. Me estaba comiendo un mantecado y sin ambages soltó: “quien fuera esa barquilla”. (Cualquier parecido con Romeo Mareo es pura coincidencia.) Reí y le contesté “cursi”.
Desde entonces, amigos. Cine, pizza conos, librerías... y mucha conversación. Ameno el chico, inteligente también. Pero, lo más que me gusta es que le encanta el fútbol. El día que escuché aquel grito de “goooooooooolll”, casi lloro de la emoción. Y es que gusto, pasión y fútbol, es la ecuación perfecta. Si no me creen, aquí este correo electrónico que recibí el domingo, a minutos de concluir el partidazo entre Italia e Inglaterra.
“Apreciada Cara Mía. Te escribo porque sé que me vas a entender. Además, cada martes me haces el día. Mis compañeras de trabajo no empezamos a trabajar sin leer, en voz alta, tu columna. He aquí mi dilema. Soy fanática del fútbol y como tal no me he perdido ni un solo partido de la Eurocopa. Con suerte tomé vacaciones así que no he tenido que faltar al trabajo. Otras veces, cuando juega el Barça, culpo a “esos días del mes” y me quedo en casa disfrutando los goles de Messi. Aun no me repongo de la salida de Pep Guardiola. Pero, al grano. Disfruté los primeros partidos en mi apartamento, pero el de España -detesto a La Roja- contra Italia, lo vi en un sport bar, cerca de mi apartamento. Sola, pues a mis amigas no les importa, ni entienden, de fútbol. No bien iba el juego por el minuto 23 cuando este caballero se me sienta al lado y me pregunta que a qué equipo le voy. “Italia”, respondo de manera fría, pero cordial. Al rato, las bobadas...
¿Quién es el jugador que atrapa el balón? “Buffon, el arquero”. ¿Quiénes son los de camiseta roja? “La Roja, España”. ¿Y los de camiseta azul? “Los azzurri”. ¿Qué dices? “Italia, Forza Azzurra... fuerza azul”. ¿Ese Piqué es el de Shakira? “Sí”. ¿Sabías que está embarazada? “Más sangría, por favor”.
Al minuto 33 me di cuenta que no entendía ni pío de fútbol. Y aunque molestó preguntando tanto, me cayó bien. Sobre todo, cuando el partido concluyó y tuve que explicarle el resultado 1-1.
Cara, cuento largo, corto. Desde entonces, no hay juego en que no aparezca. Y la verdad es que al inicio me iba como quiera al pub -nada de dubi ni de leggins con t-shirts-, pero luego me ponía de los más linda mi franela de los azzurri pues sabía que lo iba a encontrar. Conmigo ha aprendido de fútbol un pullero. Le expliqué lo que es un gol de oro, gol olímpico -que se hace desde el tiro de esquina y entra directamente a la portería-; le hablé de la chilena y de la famosa jugada escorpión del colombiano Higuita. Me tomó tiempo, pero aprendió de formaciones. Como la del 4-3-3. “No, no son estadísticas. Se refiere a 4 defensas, 3 mediocampistas y 3 delanteros”.
La realidad es que aunque me gusta el caballero, estas lecciones de “fútbol for dummies”, me dejan exhausta. Para mí es importante que mi interés romántico domine el fútbol. Puede que sea egoísta, pero es así. No me gusta ir al cine ni caminar por Plaza. Sábados y domingos, mi pasión es el juego del balón y portería.
Quedamos de vernos el domingo que viene, día del partido final. ¿Debo cancelarle? Es que me cansé de perderme las jugadas por estar explicándole. ¿Qué crees? Claudia, La Azurri.
Apreciada Claudia, dale hasta hoy que juega La Roja y Portugal y si aún no puede hablar de goles ni identificar a Cristiano Ronaldo envíalo de paseo. ¿El domingo? Sencillo. Te vas con tu franela de la Azurri a una panadería española. No temas, te aseguro que encontrarás un caballero con quien conversar sobre balones, portería y goles. Y quién sabe si hasta juegan un futbolito. Que la fuerza de Pirlo te acompañe. Ciao!

Cara Mía es real. Es la vivencia de cientos de mujeres en y fuera de Puerto Rico. Igual da si tiene ...


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