El 18 de febrero recordamos el natalicio de Luis Muñoz Marín. Este fenómeno de la política puertorriqueña, nacido en 1898, era hijo del hombre más importante de Puerto Rico en los albores del siglo 20.
En el hogar de mi abuelo Cayetano, hijo de Coll y Toste y donde me crié, se idolatraba a Muñoz Rivera por su verbo y su valentía. Asi opinaba mi abuelo sobre el Comisionado Residente en Washington a quien había acompañado en las vistas congresionales sobre el Proyecto Jones en 1916; proyecto que se convirtíó en ley y le impuso la ciudadanía 'americana' a un millón de puertorriqueños, la mayoría de ellos analfabetos.
El viejo (mi abuelo), decía que Luisito, aunque inteligente y articulado, había desilusionado a su padre con su pasión por la bohemia en el ambiente neoyorkino donde pasó muchos años de juventud. Recién llegado de los niuyores, mi tío Catín lo describía como desaliñado, fumador y 'mellao'. Siempre entrometido en las conversaciones de los mayores, aunque niño al fin, yo sabía que hablaban de alguien importante.
Escribo este introito con el único fin de hacer constar el interés de mi familia por la de Muñoz Rivera cuyo hijo, en la cumbre de su carrera política siempre fue muy bueno y generoso con mi abuelo y sus hijos. Por eso, al criticar las ideas, creencias y proyectos de Muñoz Marín, en fin, su obra, , lo hago sin resentimientos de tipo personal. Pero vamos 'al mambo'.
Bendecido por el aura de ser el hijo de Muñoz Rivera, este 'neorrican' culto, bilingue, poeta, independentista y socialista que, según mi abuelo había heredado: “ la inteligencia y los cojones” de su padre, rompió todos los récords del egocentrismo y obviando hasta el título de Mesías ( Roselló) se denominó como el “Panfletista de Dios” sugiriendo quizás que era Dios quien estaba a su diestra y no él a la de Dios.
Por eso, mueven a la risa los cuentos apócrifos de jíbaros dándole consejos a Muñoz y El Vate haciendo de esas fantasías justificaciones para hacer exactamente lo que pensaba y le diera la gana de hacer, no hacer o deshacer.
Cuando en esa democracia que, como la de Puerto Rico, se disfraza la colonia, gana un partido político por 240,000 votos como lo hizo el PNP en el 2008, surge automáticamente la dictadura del ganador. Y si bien es cierto que los penepés pueden decir lo mismo del PPD en las décadas del 1940 y el 1950, no es menos cierto que en el marco de aquella dictadura sobre salía la figura de Muñoz Marín como un dictador sabio, benévolo y justo. Fortuño no proyecta esa imagen.
Pero como dictador al fin, Muñoz Marín hizo lo que quiso cuando quiso. Olvidando sus creencias independentistas y expresiones escritas tan claras como : “ lo que Puerto Rico necesita es una dosis de soberanía sin adulterar” sentenció en 1948 que la independencia significaría la ruina económica de TODOS los puertorriqueños. Y ahi mismo fue sentenciado a muerte por el nacionalismo albizuísta provocando la revolución de 1950.
¿Porqué quieren matar a mi papá? se quejaba Melo Muñoz en un programa de radio de hace unos 20 años al no entender el rencor nacionalista. Pues ya sabes porque mija.
Ese miedo al nacionalismo violento y la mezquindad del gobierno 'americano' influyeron en el ñangotamiento ideológico de Muñoz Marín permitiendo que los estadoístas glorificaran las ciudadanía 'yanki' en el Preámbulo de una Constitución que, no solamente no hacía libre a sus constituyentes sino que dejaba 'en la cocina' la nacionalidad puertorriqueña. Washington, espléndido 'regalando' dólares a la colonia, fue tacaño cediéndole derechos y libertades; tacañería que se hizo explícita eliminando la sección 20 de nuestra carta de derechos y la sección 5 del artículo segundo.
Pero faltaba lo mejor: la configuración del más intelectual de los delitos: EL FRAUDE.
Nadie engañó a Luis Muñoz Marín. Fue él quien engañó a los puertorriqueños con la complicidad del Imperio; que permitió la mentira porque LE CONVENÍA.
Fue un crimen hacer creer a dos millones de puertorriqueños que se les descolonizaba con una fórmula de estatus político que en verdad dejaba a Puerto Rico bajo la cláusula territorial del US Constitution.
El 19 de enero de 1953 los EMBUSTEROS, encabezados por Mason Sears iniciaron el proceso de internacionalizar el fraude del Estado Libre Asociado y ya para noviembre las Naciones Unidas anunciaron al Mundo que Puerto Rico había dejado de ser una colonia de los Estados Unidos de América.
Apuesto a que al orador en los actos memoriales del pasado 18 de febrero se le olvidó siquiera insinuar estas verdades.
A todos los populares les insto a que recuerden con cariño al fundador de su partido, condenen su parto colonial y dejen al Panfletista de Dios descansar en paz.

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