No me lo contaron. Lo viví y por eso puedo hablar de lo que sucede con la prensa en Cuba, al menos con la prensa extranjera que intenta romper el ostracismo que el régimen de los hermanos Castro cultiva con tanto celo desde hace más de medio siglo.
En La Habana le acaban de retirar la acreditación como periodista a Mauricio Vicent, corresponsal del diario español El País con el argumento de que ofrece ¨una imagen parcial y negativa” de la realidad cubana, algo que se ha “agudizado” en los últimos tiempos.
El diario menciona que “según los funcionarios cubanos”, Vicent “ha llegado a 'influir en la línea editorial del periódico, por lo que han decidido retirarle definitivamente la credencial de trabajo”.
Puedo imaginar -con bastante certeza, creo- el episodio en el Centro Internacional de Prensa, en La Habana, y casi puedo escuchar las palabras de Raúl González Hernández -uno de los funcionarios en cuestión, si es que sigue ahí, donde lo vi por última vez hace tres meses- quien hasta entonces era el responsable de apretar la mordaza de la prensa extranjera en Cuba.
Ese viaje durante la primera semana de junio -cuyos frutos comenzarán a ser publicados en este diario a partir del 18 de este mes- tuvo entre todos sus privilegios el de permitirme conocer de primera mano cómo se trata ahí a los periodistas foráneos, y me imagino que los locales también.
No me extraña lo que le hicieron a Vicent, pero sí me causa cierto malestar -algo parecido a la indignación- revivir mi propia experiencia, las intimidaciones del mencionado funcionario, sus advertencias en términos bastante soeces de no conversar con ningún miembro de la oposición y de la disidencia y, finalmente, su advertencia de que estaría muy pendiente de lo que yo habría de escribir y que de eso dependería si me permitiría regresar a Cuba o no.
En esos intercambios, le pedí respuestas concretas a preguntas concretas respecto al régimen, al empleo por cuenta propia, a la educación, a la economía y sus contestaciones fueron siempre con el gastado estribillo de algún discurso de Fidel.
Cerró el camino para entrevistar a los funcionarios llamados a dar esas respuestas y al final sólo accedió a que le enviara algunas preguntas por correo electrónico. Las respuestas -obviamente- jamás llegaron, pero lo que sí llegó fue una serie de mensajes cibernéticos que son una “joya” y el mejor ejemplo de su perfil cincelado por el panfleto y no por la razón.
No debía sorprenderme. Sabía que en Cuba las cosas son así. Pero una cosa es que te las cuenten y otra, muy distinta, vivirlas.
Por ahora, sé que no volveré a Cuba. Quizás algún día, más adelante... cuando las cosas sean distintas, ¿verdad Raúl? Sí, sé que me estás “googleando”, me lo advertiste...
Te saludo, aunque me hayas retirado una amistad que en realidad nunca existió...

Mario Alegre Barrios, oriundo de la Ciudad de México y residente en Puerto Rico desde 1977. Periodis...


| Páginas: 1 2 3 | Next |


Esto ya lo he contado antes. Hoy, su muerte me devuelve a la memoria.Una tarde de 1990 sonó el teléfono de mi escritorio en esta Redacción. Cuando la voz al otro lado de la línea se identificó, pensé que se trataba de una broma: era el mismísimo Carlos Fuentes. El escritor mexicano. Mi paisano. El a...
Este asunto de Ozzie Guillén y la mordaza que le ha impuesto la intolerancia de la ultraderecha cubana en la Florida -en especial en Miami- vuelve a poner de relieve lo que ha sido la polarización eterna del tema cubano. Repito lo que ya muchos conocen: viví en carne propia el drama cubano a través...
Quienes me conocen saben cuál es mi opinión de Fidel Castro: una desgracia para millones de cubanos y uno de los más nefastos dictadores en la historia. Pocos más lejos de mis simpatías que este hombre, quien tiene como el peor de sus pecados la fragmentación de las familias cubanas. No obstante, d...
Nada como escuchar al Gobernador para recuperar la fe. Sí, señor. A medida que Fortuño adelantaba en su mensaje de situación del país, sentí cómo se levantaba paulatinamente el velo que me impedía ver, no solo el país de ensueño que tenemos, sino también lo inmensamente afortunados que somos al te...
Nunca como ahora ha sido tan evidente la inmensa influencia que el poder económico tiene para definir quién llega a ser presidente en Estados Unidos.Aunque el ciudadano que desea hacer donativos a algún partido político tiene un tope de $2,500 anuales, desde el año pasado los ya célebres Super PAC (...
| Páginas: 1 |
