Antolín Maldonado-Jaime Torres
31-Mar-2007

Tienes a Jesús en la otra línea

 Por Antolín Maldonado Ríos

 Sí, debo confesar que a mí también se me ha quedado el celular en casa en ocasiones en que he salido para el trabajo. También tengo que admitir que me he sentido perdido y, hasta cierto punto, desprotegido porque lo primero que viene a la mente es, qué me haré si tuviera una emergencia como un percance en el auto. ¿Cómo llamaré para avisar?

 Es que el teléfono celular, como muy bien dijeron dos entrevistados, un sociólogo y una sicóloga, se ha convertido en un vicio y ha pasado de ser un artículo que puede ayudar, a uno que ha causado dependencia. Como me dijo el sociólogo Manuel Febres Santiago, en vez de tener un celular, el celular nos tiene.

 Tal parece que ese aparato electrónico fuera nuestro mejor amigo o nuestro guía espiritual, sin el cual no podemos salir a la calle porque entonces el destino nos puede jugar una mala pasada. Sonaré contradictorio, pero el lado bueno para los que hemos tenido una experiencia con Dios y le servimos, es que sabemos que nuestra fuente de seguridad y de paz es precisamente el Señor.

 Aunque por obligación, por ya encontrarme muy lejos de casa, he tenido que optar por dejar el celular y seguir mi camino hacia la oficina, también he podido recapacitar y darme cuenta que, en primer lugar los celulares no existieron antes y siempre se podía resolver, aún en situaciones de emergencia.

 También me he dado cuenta, que mi paz y mi seguridad no provienen del teléfono. Esa paz que no la da el celular, sí la provee Dios cuando entramos en comunión con Él temprano en el día, incluso antes de salir de la casa. Cuando le damos a Dios nuestras primicias, incluyendo las de nuestro tiempo, no es que todo vaya a marchar color de rosas durante determinada jornada. Pero sí enfrentaremos cualquier reto o tropiezo, con una paz que a la vez nos permitirá no empeorar el problema y evitará que tomemos una mala decisión.

 La Palabra nos dice: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

 También nos enseña que Jesús oraba muy de mañana, incluso de madrugada, y durante el día salía a hacer milagros. En ese tiempo de comunión con el Padre, recibía el poder necesario para lidiar con las situaciones del día. Hoy día da la impresión de que la gente no tiene con quién hablar porque tan pronto sale de la casa va con el celular en la mano.

 Conversan y conversan por el teléfono pero en la casa no toman un tiempo para hablar con los hijos o la pareja. Y si no lo hacen con las personas, me pregunto si habrán aprendido a hacerlo con su Creador.

 Las buenas noticias son que para Dios nunca es tarde y no hay imposibles. Regálate un tiempo. Apaga unos minutos el celular y conéctate con Él. Jesús nunca te colgará el teléfono, y la señal con él es clara, fuerte y poderosa. Pero sobre todo, sanadora, libertadora y, encima de todo, te puede restaurar.

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sobre el autor

Antolín Maldonado-Jaime Torres

 Antolín Maldonado

Posee un Bachillerato en Artes con concentración en Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico...

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