José A. Delgado
16-Mar-2008

La guerra de Irak

Esta semana se cumplen cinco añoos de la invasión estadounidense de Irak, que puede haber causado cientos de miles de muertes y le cuesta al Gobierno federal alrededor de $12,000 millones mensuales.

La opinión pública no olvida que Estados Unidos nunca encontró las armas de destrucción masiva que el gobierno de George W. Bush dio por sentado que estaban en manos del régimen de Saddam Hussein cuando ordenó la invasión, el 19 de marzo de 2003.

Nunca, además, se establecieron lazos que amarraran a Irak con el grupo Al Qaeda, responsable de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 que causaron 3,000 muertes en este país.

Un estudio del Comando de Fuerzas Conjuntas del Pentágono, tras revisar 600,000 documentos iraquíes, corroboró que no hubo vínculos entre Al Qaeda y Hussein, como se hizo creer a la población estadounidense antes de ordenar la guerra.

Hay distintos cálculos sobre los muertos iraquíes de la guerra.

Por ejemplo, Iraqbodycount sostiene que los muertos civiles iraquíes han sido entre 82,199 y 89,573. En 2006, un estudio de la revista médica británica The Lancet, con el apoyo de la Universidad John Hopkins, determinó que pudieran haber superado entonces las 650,000.

Y recientemente el grupo de estudio británico Oxford Research Bureau consideró que pueden ser más de 1 millón de iraquíes, quizá hasta 1.3 millones, los que han perdido la vida como consecuencia de la guerra de Irak.

El grupo Iraqbodycount no coincide con los otros estudios, pero cree que no son necesarios para determinar que la invasión ha sido una "tragedia en términos humanos y estratégicos".

Según los datos del Pentágono, casi 4,000 soldados estadounidenses han muerto en Irak, por lo menos 62 de ellos de origen boricua. Otros seis soldados boricuas de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han perdido la vida en Afganistán.

La organización Madres contra la Guerra sostiene que las bajas de origen boricua en Irak y Afganistán pueden haber superado las 80. Pero,

el Pentágono no identifica necesariamente a los soldados muertos por su lugar de nacimiento u origen, sino también por la localidad en que el militar se enlistó en las Fuerzas Armadas.

Cerca de 80 soldados de la Guardia Nacional de Puerto Rico – de un total de 1,600 que han sido movilizados a Irak-, siguen activos en el país árabe.

Las Naciones Unidas calculan que alrededor de 4 millones de personas han quedado desplazadas como consecuencia de la guerra en Irak: 2 millones fuera del país, y otros 2 millones internamente. Según Naciones Unidas, el

40% de la población de Irak- es decir más de 5 millones de personas-, no tienen acceso a agua que cumpla con normas sanitarias adecuadas.

La Oficina de Presupuesto del Congreso afirmó que el costo de la guerra puede alcanzar los $1.7 trillones de cara a 2017. Mientras, el premio nobel de economía Joseph E. Stiglitz, publicó un estudio que revela que el costo mensual de la guerra alcanza los $12,000 millones. Y no descarta que totalice $2.7 trillones de cara a 2017.

Si se incluyen los costos derivados de la guerra, como el tratamiento de salud a los veteranos, el costo real de los últimos tres años puede ya haber alcanzado los $3 trillones, según Stiglitz.

El Pentágono acepta, por otro lado, que va muy lenta la meta de poner en marcha la producción de combustible en Irak.

La producción alcanzó en 2007 normalmente los 2 millones de barriles diarios – todavía unos 100,000 barriles diarios menos que el promedio previo a la invasión de 2003-, pero es difícil que pueda lograrse la meta de llegar en 2010 a 3.4 millones de barriles diarios.

En momentos en que se pasa revista a los cinco años de la guerra – 1,780 días después de que Bush declarara el fin de los combates de envergadura, con una pancarta a sus espaldas que leía "misión cumplida"-, la administración estadounidenses insiste en subrayar en que las cosas han mejorado en Irak tras la escalada militar iniciada el verano pasado, que elevó a 168,000 el total de soldados estadounidenses en el país árabe.

Pero, todavía no se consolida en Bagdad el consenso político que puede facilitar poner orden en el país y, de acuerdo a la política pública de Bush, asegurar el fin de la ocupación militar.

"Lo que se ha logrado (con la escalada militar estadounidense) no disipa las posibilidades de que vuelva a ser un infierno de violencia", advirtió el historiador Juan Giusti, profesor de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

Michael O’Hanlon, experto del Instituto Brookings de Washington y hasta 2007 un crítico de la guerra, cree que los demócratas e importantes sectores de la opinión pública fallan en reconocer que ha habido algún progreso a raíz de la escalada militar que aumentó en sobre 30,000 soldados las presencia militar en Irak.

O’Hanlon presenta como ejemplo el pasado mes de febrero, cuando las bajas civiles iraquíes se calcularon en 700, 2,000 menos que en 2007.

Pero, las bajas estadounidenses de todo 2007 alcanzaron las 901, el número más alto desde que comenzó la guerra, en la noche (en Irak) del 19 de marzo de 2003.

Por los últimos dos años la guerra ha sido impopular hasta en Estados Unidos. No obstante, la más reciente encuesta del centro de investigación Pew refleja que el apoyo a la guerra ha alcanzado en los últimos días sus niveles más altos (una pequeña mayoría de 53%) desde el verano de 2006.

La mejoría coincide con el período en que las noticias sobre la guerra han quedado desplazadas por la campaña presidencial. De hecho, la encuesta reveló que sólo el 28% de los entrevistados estaba consciente de que el total de muertes de soldados estadounidenses se acercaba a las 4,000.

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