“Los políticos no están acostumbrados”. Esa fue la respuesta que hace unos días dio el presidente del Partido Demócrata en Puerto Rico, Roberto Prats, al tratar de explicar porque para las primarias de esa colectividad no han logrado conseguir los 7,500 funcionarios de colegio que necesitan en esta isla caribeña.
!Que qué!... dije. En un país donde la política es el deporte nacional y en todo se respira color partidista. ¿Cómo no van a conseguir funcionarios de colegio, si necesitan muchísimos menos de los que se utilizan en las elecciones generales?
Prats tiene la razón. Los políticos, a duras penas, están acostumbrados a eso que denominan “compartir”. A caso este cuatrienio no pasará a la historia como aquel donde el gobierno “compartido” no funcionó. Cada cual tiene a quien echarle la culpa de eso porque ven compartir como lo que otro puede ceder o entregar y no como lo que puedo hacer por el otro.
Lo cierto es que ya el comisionado electoral del Partido Demócrata de los Estados Unidos, en Puerto Rico, Héctor Luis Acevedo, levantó la voz de alerta y expresó su preocupación por la falta de funcionarios. “Es más fácil hacer campaña que buscar los funcionarios”, dijo Acevedo, un veterano de campañas, ex alcalde de San Juan y ex candidato a gobernador por el Partido Popular Democrático en las elecciones de 1996.
La explicación para la escasez de funcionarios de colegio es que penepés y populares no pueden compartir la defensa de los mismos votos. También incide el que son muchos los que no le quitan el sello de republicanos a los penepés.
Tanta es la división entre rojos y azules que no pueden compartir, mejor dicho aceptar, que no tienen los funcionarios. Pedro Pierluisi, candidato a comisionado residente del PNP, dijo que “si aparentemente se está teniendo dificultad, entonces son los populares los que la están teniendo”. Él no. A caso los populares y penepés que están con el mismo candidato demócrata no comparten los mismos funcionarios.
No será que penepés y populares no quieren enfrentarse a otro de los suyos que está con el candidato contrario. Imagínese dos azules -o rojos- discutiendo en un colegio de votación para defender el voto de dos personas que sólo conocen en televisión y periódicos.
Los cierto es que nadie habla de números. ¿Cuántos funcionarios, con nombre y apellido, tiene cada uno de los candidatos demócratas? Nadie sabe.
¿ Y qué dice Obama y Hillary de que aquí no consiguen quien le vigile sus votos?
Tal vez, en su casa, Hillary le comenta al señor Clinton que no puede dormir porque en La Playa de Ponce no tiene quién le defienda sus votos. ¿Y en la playa va haber colegio?, le responde el ex Presidente. Como se trata de una isla, dirá. Allí todo puede suceder. Sabrá el ex presidente dónde queda La Playa, de Ponce. Chelsea sabe. Ella la visitó la semana pasada.
Y en casa de Obama, Michelle -la de la blusa con el cuello vistoso- habrá llegado con la preocupación de que en Puerto Rico no consiguen los funcionarios de colegio. Obama le habría dicho: no te preocupes que cuando yo ponga un pie en la Isla del Encanto aparecen los funcionarios.
Lo cierto es que los funcionarios de colegio son muy importantes en cualquier proceso eleccionario. En el caso de Hillary, sabemos que el organismo sindical Servidores Públicos Unidos (SPU), los de camisetas y pancarta verdes que siguen a los Clinton a todos lados, no se han quedado con las manos cruzadas y están moviendo gente a ese frente de batalla. Algunos de ellos los enviaron de los Estados Unidos.
Los sindicatos tienen fuerza y mueven gente. Si hay alguno detrás de Obama no lo sé. Pero, ojo a ellos, que a la hora de la verdad pudieran ser una pieza importante en la primaria del primero de junio. Al fin y al cabo, se trata de los servidores públicos, los que mueven el país y muy pudieran dar cátedra de “compartir”.
