Ada Monzón/Astrid Díaz
10-Jun-2008

Con la educación nos cuesta menos un huracán

Ada Monzón y Astrid Díaz

Hola amigos, en éste nuestro segundo blog vamos a entrar en un tema curioso y controversial, y es aquél relacionado al aspecto económico. Ahora que comienza nuestra campaña educativa de prevención “Huracanes y Casa Segura”, algunas personas nos comentan: “cómo están las cosas en Puerto Rico... ¿con qué dinero puedo hacer mis preparativos personales y los de mi casa?”

Si bien es cierto que el azote de un huracán es también un “azote” al bolsillo del consumidor, también es cierto que hay muchas medidas que se pueden llevar a cabo libre de costos o con cargos mínimos, si planificamos con tiempo un presupuesto para suministros, mejoras, etc., y hasta puedes conseguir ofertas especiales de equipos útiles para mitigar los daños que causan estos fenómenos.

También podemos reducir partidas de nuestro presupuesto que gastamos en cosas menos importantes, si pensamos que lo importante es proteger nuestra vida y nuestra casa, que por lo general es la mayor inversión económica que hacemos. Si te organizas con tiempo puedes indagar en las ayudas que las agencias gubernamentales, estatales y municipales, están destinadas a hacer, como por ejemplo, pidiéndoles que limpien las alcantarillas tapadas, árboles que necesitan desganche, el recogido de escombros que luego se convierten en proyectiles cuando los vientos huracanados ejercen su gran fuerza, y pidiéndoles que personas expertas con asesoramiento técnico-profesional, que trabajan en estas agencias, inspeccionen áreas de peligro en tu casa o comunidad, si hay riesgo de inundaciones o terrenos propensos a deslizamientos de tierra. Ellos ofrecen consejos, asesoría y tienen los recursos para trabajar esos problemas contigo en tu vecindario o condominio.

Esta discusión nos hace recordar la siguiente cita: “La preparación por medio de la educación, cuesta menos que el aprendizaje por medio de una tragedia.” Estas palabras de Max Mayfield, ex-director del Centro Nacional de Huracanes resumen la mayor lección que nos dejó el huracán Katrina: la mitigación (preparación) funciona.

Katrina fue un huracán extraordinariamente poderoso que dejó su huella bajo una estela de daños catastróficos y muertes que aún hoy son tangibles. Es considerado el huracán de mayor impacto económico en haber azotado a Estados Unidos y uno de los cinco huracanes que ha causado mayor número de muertes. Alcanzó categoría 5 sobre el Golfo de México, y justo antes de azotar las costas de Luisiana el 29 de agosto de 2005, disminuyó a categoría 3. Sus marejadas ciclónicas rompieron los diques de la ciudad de Nueva Orleáns inundando el 80% de la misma y provocando que cientos de miles de víctimas se “refugiaran” encima de los techos de sus residencias. Sobre 150 mil propiedades fueron dañadas o destruidas por el viento, agua y fuego que provocó el paso del huracán. Además dejó una magnitud inimaginable de basura y escombros que atentan hoy día contra la salud pública, incluyendo más de 1 millón de autos inservibles regados por toda la ciudad. Cuando analizamos estas cifras definitivamente sabemos que los huracanes también tienen un impacto fuerte a nivel económico.

A continuación algunas sugerencias sencillas de prevención para proteger tu casa: puedes cotejar que las alcantarillas y desagües de tu vivienda no estén tapados con basura u hojas, pues obviamente harán que se acumule el agua frente o dentro de tu residencia durante el paso de un huracán. De otra parte, las puertas y ventanas son los puntos más vulnerables pues literalmente son huecos (vanos) en las paredes cerrados por la ventana o puerta. Coteja que las mismas estén bien instaladas y que tengan todos sus tornillos. Aquellas que sean de cristal, o de lamas de aluminio muy débiles, o que fácilmente las puedes abrir con las manos, protégelas con tormenteras. Las tormenteras más económicas son aquellas hechas de paneles de “plywood” (madera terciada) de 3/4” de espesor.

Estos paneles deben de ser cortados 8” más ancho que la medida del hueco que cubrirán. Si no puedes hacerlo en todas tus ventanas de cristal, pues prepara una sola habitación de tu casa que sea la “Habitación Segura” preferiblemente lejos de puertas y ventanas ( o si las tiene por lo menos éstas sí deben tener tormenteras ) y equipar la habitación con todo lo necesario para pasar la emergencia, desde comestibles, baterías, radios etc, pero nada que sea flamable, como una estufa de gas o velas. Debemos aclarar que las ventanas de lamas de aluminio ( calibre .060 - .063- “heavy duty”), el mismo que se utiliza en las tormenteras de aluminio, en caso de huracán usualmente no necesitan tormenteras, sin embargo hay que cotejar que estén bien fijas e instaladas y que sus lamas cierren herméticamente para que no filtre agua al interior. En muy raras veces los impactos de objetos que vuelan con el viento huracanado han ocasionado daños a estas ventanas. Queda del dueño asumir o no dicho riesgo.

También puedes establecer en tu comunidad un grupo de apoyo haciendo una lista de las personas que tienen recursos tales como herramientas, o son diestros en trabajos de madera, o sus ocupaciones y profesiones son de relevancia en caso de emergencias, y hasta puedes identificar personas que puedan atender a los niños mientras los adultos preparan o reconstruyen las áreas del vecindario. En la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias preparan los grupos CERT (“Certified Emergency Response Teams”). Por último, aquellas casas en madera que tengan sus techos débiles deben ser reforzados con anclajes de metal que son muy económicos (desde $1.00 en adelante cada uno) y se consiguen en las ferreterías. Los anclajes se utilizan para unir los elementos estructurales. Pero si no puedes hacerlo, al menos amarra el techo con cables tensores anclados a una estructura sólida en hormigón, como a unas columnas o al terreno soterrando el cable al menos 3 pies de profundidad. Si tienes dudas de la seguridad de tu hogar, deja tu casa lo más protegida posible y acude a un refugio o a casa de un familiar que sea segura. Quizás cuando vuelvas encuentras la casa intacta y has salvado tu vida y tu inversión económica.

Usa tu imaginación y navega por nuestra página para que encuentres otras soluciones. Cuéntanos que estrategias has adaptado a tu casa, ideas que han surgido de tu creatividad, necesidad o de tu experiencia luego del paso de un huracán. Y recuerda siempre nuestro lema: “Prepara tu casa, Protege tu Vida”

¡Hasta pronto!

sobre el autor

Ada Monzón/Astrid Díaz

Ada Monzón es meteoróloga con experiencia desde 1989. Tiene maestría de meteorología de Florida State University y trabajó con NOAA/Servicio...

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