¿Qué dirán las futuras generaciones cuando pasen revista sobre la historia de Puerto Rico y se encuentren que el siglo XXI comenzó con promesas que podrían poner el país sobre ruedas, pero un grupo de políticos -en diferentes esferas- impusieron sus intereses particulares y nos mantuvieron atolla'os?
La propuesta de una reforma contributiva de la noche a la mañana es el mejor ejemplo de eso. Todo un cuatrienio para aprobar una reforma contributiva efectiva -sin importar quién la presente y cuántas enmiendas reciba, pero a menos de 100 días para las elecciones se propone una extraordinaria de 20 días para aprobar lo que pudiera representar un alivio al bolsillo del "obrero" puertorriqueño.
El pueblo no es tonto. Sabe darse cuenta que el tema de una reforma contributiva fue y es utilizado por los dos partidos de mayoría como el impulso que necesitaban para arrancar su campaña política partidista de cara a noviembre. Una estrategia de campaña. Más adelante escucharemos el tema del estatus, días después la seguridad y casi para el final dejarán la pobreza, claro en este grupo es que está la inmensa mayoría de los puertorriqueños, los que soñamos con algún día ganarnos la Loto, la Revancha o el premio gordo de la Lotería.
El tema de la economía se utilizó como punta de lanza de esta campaña política porque nadie había sentido su bolsillo tan 'pelao' como ahora. La recesión económica y el aumento en el costo de vida se ha traducido en una merma en los ingresos. Todo ha subido, hasta el tono de voz de los políticos y prepárese que el tono de las campañas seguirá subiendo en los próximos días, por lo menos a eso nos tienen acostumbrados.
Los políticos y sus estrategas de campaña tampoco son tontos. Reconocen que no hay un tema que se le dé más importancia en estos momentos como la economía. Saben que la economía es importante en estas elecciones y por eso comenzaron sus ofertas a ver quién da más.
Mientras, el pueblo camina y la campaña lo persigue. Todos comenzamos a opinar de economía y finanzas hasta hacernos expertos en el tema. Los políticos comienzan a empeñar su palabra de que si salen electos arreglan el país, pero sabemos que al final nada cambia. Será por eso que los dos principales partidos de mayoría acuñaron la palabra cambio a sus campañas. Uno con el cambio que se necesita y el otro con el cambio verdadero.
¿A qué se referirán con eso de cambio?
Las sociedades tienen que evolucionar para bien. Aprender para no repetir sus fracasos. Necesitan crecer. Tienen que establecerse metas reales y no ideales.
Dentro de 50 ó 70 años mirarán los inicios de este siglo y nos juzgarán por lo que se hizo y lo que no. Uno de los proyectos visionarios con el que juzgarán esta generación es sin duda las comunidades especiales. El apoderamiento que ese programa ofreció a "algunas" de esas comunidades es encomiable. Por qué en otras fracasaron esos esfuerzos.
Las futuras generaciones también nos juzgarán por la preservación de áreas de alto valor ecológico y terrenos ganados al mar. Al parecer somos "muy flexible" con las leyes que tenemos para proteger esas zonas y las dejamos caer en manos privadas. Diversos sectores piden a gritos que se protejan los recursos naturales y no le prestan oídos.
A nivel mundial se habla de la escasez de alimentos. Hay crisis alimentaria. ¿Qué estamos haciendo para que ese importante sector de la economía se levante y camine? A caso porque dejamos de producir azúcar vamos a dejar que se pierda el café.
El pueblo necesita una campaña política con metas reales y no ideales a sabiendas que no se pueden cumplir. Tampoco merece que los asuntos importantes se traten a la carrera para ganar elecciones. Ni los políticos ni el pueblo son tontos. Puerto Rico necesita soluciones serias.
