Esta semana conoceremos a Bianca, otro de las integrantes del equipo de trabajo del Museo del Niño de Puerto Rico
Bianca de León- Supervisora fin de semana
22 años
Estudiante de Mercadeo y Gerencia de Operaciones
Universidad de Puerto Rico – Recinto de Río Piedras
Bianca, es una joven dinámica, entusiasta y muy trabajadora. Bianca, colabora con el Museo del Niño de Puerto Rico por espacio de diez meses, donde se desempeñó inicialmente como facilitadota, y ahora en una nueva etapa, supervisa al grupo de voluntarios estudiantes de escuela superior. Esta joven posee un gran espíritu de lucha y observo que posee una gran curiosidad por todo lo que le rodea, además, tiene una actitud positiva hacia el trabajo y se le ve que esta interesada en cada día mejorarse profesionalmente y aportar a su país.
A continuación ella misma nos relata algunas memorias de juego de su niñez.
1. Tuve la suerte de criarme en una calle donde el promedio de niños por casa eran tres, y pa’colmo no había mucha diferencia entre las edades. Uno de los muchos juegos que teníamos era “someta”. Nos metíamos todos en una casita de madera de mí vecina, cerrábamos las puertas y las ventanas, mientras que su hermano mayor y un amigo le daban a las puertas y ventanas con palos de escobas. Nunca hubo mala intención de lastimarnos, pero nos asustábamos un montón y la adrenalina hacía que nos riéramos hasta que ellos se cansaban de darle cantazos a la casita. Hoy día no esta la casa, en su lugar quedó un huertito y un palo de guayaba, pero todavía nos reunimos allí a recordar y ofrecerle homenaje a esos días.
2. Cuando estaba en la elemental, como para segundo o tercer grado, tenía un Club de Power Ranger, éramos como cinco y nos lo vivíamos bien brutal. En el recreo jugábamos juntos y nos íbamos por el parque haciendo como si fuéramos ellos. Era un viaje bien chévere y todavía en el año “senior” “tripeábamos” con eso.
3. Por último, mis vecinos y yo siempre estábamos en un viaje, haciendo juegos por la calle, pero el más anticipado era el torneo de Nintendo. Era el de la vieja escuela, el de la cajita gris con los casettes bien grandes, que si no funcionaban los soplabas un poco y “ready”. Duraba el “weekend” completo, divididos en rondas preliminares, semifinal y tó!!! Había mesitas con “munchies” refrescos y sillas pa descansar. El que jugaba tenía una silla sola frente al televisor pa’que se pudiera concentrar. Era un viaje bien brutal y casi parecíamos una secta con todos los protocolos ceremoniales, pero, la pasábamos demasiado brutal… Todavía lo hacemos, pero con el Playstation 3 y Rockband.
Cada época tiene sus juegos, su forma de relacionarse y desenvolverse; lo importante para nosotros como adultos es ofrecerles esos espacios de interacción y comunicación. Por eso, reiteramos que una visita al Museo o hacer su hijo socio del Club de Amiguitos sólo redundará en beneficios para la salud y el desarrollo de su hijo.
Nuestras próximas actividades son: taller de confección de máscaras de arena (Sábado 23), mientras que al siguiente día aprenderemos a realizar deliciosos limbers. Te esperamos a ti y a tu familia.
