En el mundo en el que vivimos, donde la verdad es lo que nos conviene y donde la confianza es usada como una ventaja calculada, me acuerdo todos los días por qué aprecio tanto a mis mascotas.
Gaby, Chloe, Beba y Sacha mis gatos George, Pumpkin, Toby, Chiqui y otros, son mis mascotas y son seres reales. Sus necesidades son simples y su amor es incondicional y constante. Me reciben con la misma emoción haya estado fuera 10 minutos como 8 horas. No les importa como me veo, que tengo puesto o de que humor estoy. Son lo que son, día tras día.
Gaby es una Labrador de 12 años, le digo mi bebé, pues aunque es la más viejita, es mi primer perro una vez comencé mi vida como adulta por mi cuenta. Es una perra muy especial por muchas razones, primordialmente por lo noble que es. Por su edad, se sale con la suya mas de lo que debería. Se cree que las reglas no le aplican, y yo me hago la loca muchas veces. ¡Algún beneficio tiene que tener por se la mayor!
Chole es su hija, y es otra personalidad totalmente distinta. Aunque goza de similar nobleza, es mucho más atrevida que su madre y eso es mucho decir. Monta un buen frente, pero me busca para defenderla como un niño pequeño escondiéndose detrás de mí cuando se siente intimidada. Es una atrevida y literalmente, digo que morirá por la boca, pues todo lo que puede robarse de comida se lo roba. Es un barril sin fondo y todas las noches tenemos una pelea porque siempre consigue robarse algo, sobre todo, la comida de los gatos.
Beba, Beba es la que me va a llevar a la tumba. A Beba la rescaté cuando tenía aproximadamente cuatro meses. Su carita y Mirada me persiguieron en mis sueños por una semana a cual tiempo volví y la recogí. Beba es otro ser muy especial y la he diagnosticado con ADD, OCD e hiperactividad. Es como el conejito de energizer, que sigue y sigue y sigue. Literalmente no tiene fin. A pesar de su energía desesperante, la adoro y guarda un lugar muy especial en mi corazón, pero no quita que hay días que me siento que va a acabar conmigo.
Por último, Sacha, una perrita rescatada de una situación muy triste, donde le daban comida y una esquinita donde dormir, pero no le daban cariño. Sacha llega a mí cuando muere el dueño del hogar donde vivía. Yo ya llevaba tiempo tratándola debido a un accidente de carro donde una patrulla de la policía le dio y su dueña nunca hizo nada. Corrí con ella a emergencia y desde entonces está en mi vida. Aunque volvió a su hogar luego del accidente, la visitaba todos los días y poco a poco fuimos creando una amistad.
Cuando muere el dueño de la casa, la dueña de Sacha ya no la quería y me vi comprometida a llevármela aunque no estaba buscando agrandar mi familia. Sacha tenía “issues” sólo porque no sabía lo que era cariño. Cualquier movimiento repentino, o acercamiento que no supiera de lo que era, se ponía a la defensiva. Con mucha paciencia y amor, poco a poco se fue suavizando, una de mis primeras experiencias bregando con un perro con tendencias agresivas. Pero tenía mucha fe que con amor todo se logra y sobre todo, sabía que su agresividad venía por razón de miedo, no maldad. Pues al año Sacha ya era otra y a todo el que conoce, le roba el corazón por lo dulce que es hoy.
Mis perros son seres reales, se exactamente lo que son, lo que dan y lo poco que toma hacerlas muy feliz. Nunca están de mal humor, nunca guardan rencor por un regaño merecido, son totalmente agradecidas por todo lo que les doy aun cuando es una sorpresa sencilla como una nueva bola de tenis para jugar y siempre parecen estar contentas meramente con estar a mi lado.
Sé lo que son y sée como se sienten sobre mí.
Con todo lo que estamos viviendo, todas las presiones que enfrentamos en estos momentos, no hay nada como llegar a un hogar con seres emocionados por verte, que te miran con un sentimiento que es inexplicable, y que todo lo que quieren hacer es estar contigo. Cualquier mal rato que has pasado durante el día, rápidamente es olvidado.
Mucha gente dice que perros son perros, con un tono degradante, insinuando que le adjudicamos unas características que sencillamente no están ahí. Yo soy muy práctica y reconozco que siguen siendo mascotas, pero eso no quita que si poseen unas cualidades genuinas que muchos de nosotros solo soñamos de poseer naturalmente.
Todas mis mascotas, presentes y pasadas, compradas o rescatadas, todas pero todas me han enseñado algo y siempre pienso que lindo seria este mundo si mas personas fueran como los perros.
A si que la próxima vez que te llamen “perro” siéntete orgulloso y camina con la cabeza bien alta, pues eso, para mí quiere decir que posees unas cualidades que te hacen un ser muy especial.
