El aumento de sueldo de los alcaldes no deja de sorprender a muchos y la lista parece que no termina. Ya son más de 30 los alcaldes que han recibido aumento de salario durante este cuatrienio. Llama la atención que nadie quiere ganar menos que el gobernador.
El primer mandatario del país, por ley, gana $69,999 anuales. A eso sume todos los extras que tiene en la mansión ejecutiva, su casa de playa y de campo, por eso no es de extrañar que dentro de poco un alcalde reclame que tiene derecho a que le paguen la mensualidad de su vivienda o que les tengan casa de veraneo a costa del pueblo.
Lo que más sorprende y no deja de espantar a los boricuas es que esperaron que pasaran las elecciones para ese aumento. En tiempos de crisis económica quieren ser los más que ganan en sus pueblos. Una cosa es trabajar mucho y merecerse ese salario y otra es la situación económica que enfrentan los pueblos, el país.
En los pasados diez años la oficina del Contralor refirió 33 de sus informes de auditoría al Departamento de Justicia porque entendía que los aumentos de sueldo a los alcaldes fueron aprobados sin cumplir los criterios que establece la Ley de Municipios Autónomos. hasta donde tengo conocimiento ninguno de esos alcaldes tuvo que devolver el dinero que se ganó con un aumento “dudoso”.
Por otro lado están las legislaturas municipales. Los llamados “sellos de goma” de los alcaldes y sobre quien recae aumentar sueldos y repartir fondos. Son funcionarios que los alcaldes escogen señalando con el dedo y que luego el electorado vota por ellos sin saber quién es. Nunca los ve en el barrio haciendo campaña para que voten por él o ella. Son esos candidatos, que como dicen en el lenguaje electoral, los carga el alcalde en la papeleta, por eso, si salen electos se lo deben a él.
Qué efecto tendría si las legislaturas municipales dejarán de existir y esa función la delegan en algo así como una junta de ciudadanos que escoge el pueblo cada dos años y donde tiene que haber un policía, una maestra, un empresario, un comerciante, un estudiante, un líder comunitario, en fin que haya representación de los diversos sectores de la comunidad y eso incluye los deambulantes. Ah, y que sea trabajo voluntario, sin ganar dietas, por amor al pueblo, porque quieren lo mejor para su municipio, sin importarle el color del alcalde. Será difícil que eso ocurra.
Cuando un legislador municipal ha estado en contra de alguna política de un alcalde le hacen la vida imposible para que renuncie. En un caso reciente, en Mayagüez, terminaron en el tribunal por la destitución del presidente que se oponía a la forma en que se utilizaban los recursos.
Espero estar equivocada, pero veo muchas cosas por la libre en este país y sin la mínima intención de ponerle límite.
