La llamada telefónica entraba de forma consistente en la semana. Podrían ser las 12:30 de la madrugada de un martes. Inclusive a las 12:50 de la madrugada del viernes.
Unos 17 ó 18 años atrás, Carlos Beltrán parecía que gustaba jugar al ‘zombie’ y hacía llamadas a la redacción deportiva de El Nuevo Día, a esas horas de la noche, cuando casi nos disponíamos a cerrar la edición deportiva metro.
“Tienen el resultado del juego en Humacao?. ¿Les llegó el de Aguada y el de Moca? ¿Necesitan algo más?.”
Así contra viento y marea, Beltrán levantó casi de la nada y le dio una tremenda credibilidad a aquella Liga Puertorriqueña de Baloncesto, una que heredó casi tocando fondo y a la que convirtió en su mayor reto como administrador deportivo en aquel entonces, cuando la década de los 90 cobraba vida.
Otras veces, una vez nuestros lectores se acostumbraron a ver resultados, standing y boxscores de la Liga Puertorriqueña, éramos nosotros quienes le dábamos un timbrazo a su casa, o le enviábamos un 'beeper', para que nos devolviera con urgencia nuestro mensaje de auxilio.
Urgíamos saber, para publicar para la edición metro, un resultado de un partido. O saber cuántos puntos marcó Pablo Alicea o cuántos rebotes capturó Mario Butler.
Y la respuesta nunca fallaba, sazonada por un comentario al calce. “¿Y Hetin Reyes o Tuto, te llaman a las 1:00 de la mañana para darte un resultado. O tú los llamas y ellos te contestan a altas horas de la madrugada para decir quién ganó o quién perdió?”.
Carlos Beltrán, quien manejó con éxito las estadísticas de la pelota Doble A, apadrinado por Félix Cardona y Osvaldo Gil allá para los 70, Carlos Beltrán, quien guió e hizo brillar con luz propia la Liga de Colegios Cristianos y el programa deportivo del Colegio San Antonio en Río Piedras, acaba de terminar su matrimonio con el voleibol nacional.
Por 15 años estuvo al frente de la Federación de Voleibol de Puerto Rico y la subió a otro nivel. No solamente los programas superiores, así también los Juveniles y Prejuveniles y podemos decir que el voleibol en general.
A nivel internacional, de paso, el voleibol femenino y masculino, ocupan hoy día lugares de privilegio en el mundo. Por encima del baloncesto y del béisbol en sus respectivas cúpulas federativas internacionales.
Es decir, que los retos son parte del éxito de este hombre del deporte, de eso no cabe duda.
Ahora, 15 años después, luego que su nombre corriera y recorriera el norte y sur del deporte local por muchas ocasiones, cuando se le señalaba como el candidato idóneo para dirigir distintas ligas deportivas en la Isla, a Carlos Beltrán le llega la oportunidad en ' bandeja de plata' de dirigir el Baloncesto Superior Nacional.
Sería decir mentiras, el no reconocer que éste era uno de sus grande sueños como líder deportivo.
Y Beltrán, quien ganará un muy buen sueldo con confiterías por el lado, iniciará el 28 de enero sus funciones como presidente del BSN. Por eso dejó a un lado una silla presidencial federativa que le da prestigio, además de voz y voto en el COPUR, y por eso dejó a un lado además, puestos de renombre más allá de los insularismos, en la Federación Internacional de Voleibol.
Beltrán aparenta estar claro. Esto no es la Liga Puertorriqueña de Baloncesto ni la Federación de Voleibol, en el sentido de que pastoreaba y administraba a una sola voz. El coro de voces era lineal, se trabaja en pro de la institución y parecían ser, sobre todo, obreros de un mismo edificio.
La historia del BSN no es así hace algunos años. No desde que Tuto Marchand dejó la presidencia cuando entonces el BSN se abrigaba con la misma ropa federativa de la Federación de Baloncesto.
No desde que Hetin Reyes cayó ‘en el juego’ de unos y dejó en manos de otros las riendas del Equipo Nacional y del mismo BSN, a cambio de migajas para el ente federativo y el programa de categorías menores y el equipo nacional femenino, que nunca llegaron.
El BSN de hoy día no es por mucho el que Carlos Beltrán hubiese querido encontrar en su camino, si 15 años atrás en vez de comandar el voleibol, lo hubiese hecho en esta liga. Sin dudas las cosas serían diferentes y Beltrán hubiese sido el gran triunfador como lo fue en el deporte de la malla larga y el balón pequeño.
Ya lo dijo recientemente el ex presidente del BSN y hoy día secretario del DRD, Henry Neumann, quien le reconoció a Beltrán su grandes dotes de liderazgo y sus manos de buen administrador, pero fue claro en decir que la Junta de Directores del BSN, dicta mucho de ser semejante a la del Voleibol.
En el BSN de hoy día quedan muy pocos apoderados como los de antaño. Faltan los Camuñas, los Félix Irrizary, Pedro Hernández, Hetin Reyes, Agustín Díaz, etc..y sí sobran los hombres de negocios.
Estos ‘new richs’ llegan y han llegado al basket y lo ven como una inversión, en donde ponen a correr un capital y a largo y corto plazo esperan recibir ganancias.
Monrozeau, los Bermúdez, Angelo Medina, Peter Rivera, Daddy Yankee, entre otros, manejan grandes sumas de dinero que les dejan sus respectivos negocios y el basket es uno de ellos, y son además quienes pagarán el sueldo de Beltrán, por lo que, al igual que le hicieron a Felo Rivera, el pasado presidente del BSN, lo ven como un empleado más.
En el pasado tan pronto Felo quiso manejar el organismo con solamente su voz y voto, anteponiendo los intereses del BSN por encima de los intereses particulares de cada equipo y sus dueños, comenzó a cavar su propia fosa. Sus días ya estaban contados.
En la mente de la mayoría de los apoderados, no era justo ni balanceado, que siendo ellos quienes ponían los billetes de su propio bolsillo y se quemaban las pestañas administrando el equipo, que Felo tomara decisiones sin contar con ellos.
El reto de Beltrán, a partir del 28 de enero del 2009, no es llevar tal o más cantidad de fanáticos a las canchas por encima de los que fueron en el 2008, no será conseguir un millón de dólares para levantar unas arcas que casi tocan fondo en una liga que podría enfrentar problemas de demandas en los Tribunales relacionadas con un alegado incumplimiento de contrato con una firma de uniformes deportivos de Estados Unidos.
El mayor reto de Beltrán será manejar con mano dura y salir a flote contra el grupo de los apoderados que componen la Junta de Directores del BSN y sus gustos particulares.
Después de todo, ellos serán sus amigos y aliados, pero tendrán la capacidad para convertirse además en sus enemigos.
Y sepa usted que no es fácil administrar y planificar todos a una y querer remar con el bote para el mismo lado, cuando se ‘duerme con el enemigo’.
