Se acabaron las Navidades, las vacaciones, el coquito, la comida grasosa y la música típica que sobrevive gracias a esta época, y ahora, volvemos a la lucha, como diría mi madre. A pesar de esto, el pasado Día de Reyes recibí mi último aguinaldo navideño y no necesariamente fue una trulla, dinero o algún regalo apetitoso...
Resulta que cuando regresaba de mi pueblo natal, Ponce, me encontré con un pequeño tapón en la autopista. Era una de esas congestiones que se forman y uno se pregunta porqué rayos hay un tapón en medio de una carretera que no tiene ni un solo semáforo. Después de varios minutos con una pelea entre dientes no me quedó más remedio que morderme la lengua y luego sonreír. Se trataba de dos guaguas Jeep adornadas con luces navideñas que tenían escrito con betún blanco para zapatos en los cristales “Feliz Día de Reyes”.
Mi embeleso fue tal que como cinco minutos después tuve deseos de bajar la ventana del carro para hacerle algunas preguntas, pero ya era demasiado tarde. De todas formas, aunque no sé si las personas que andaban en las guaguas iban para algún lugar, fueron enviadas por alguien o lo hicieron por iniciativa propia, esas pequeñas cosas son las que hacen la diferencia. Yo me inclino a pensar que lo hicieron por iniciativa propia, ya que era algo bastante improvisado y no parecían tener un destino en específico y eso me encantó aún más.
Es bueno saber que en nuestro país hay personas que se toman un momento de sus vidas para pensar en hacer algo lindo por los demás, y más que eso, ponerlo en acción. Aunque para muchos cosas como éstas parezcan insignificantes, la realidad es que a su paso este grupo de personas alegran la vida de cientos de viajeros, y una sonrisa al día puede representar una gran diferencia.
Estudios científicos reflejan que el sonreír provoca que el cerebro produzca endorfinas, las cuales reducen el dolor físico y emocional y generan una sensación de bienestar. Así que imaginen el efecto que tiene un detalle como este. Por eso muchos promulgamos la importancia de buscarle el lado dulzón a la vida.
No me resta más que dar las gracias a esas personas anónimas que se encargaron de felicitar a todos aquellos que coincidían en su tiempo y espacio a través del expreso Luis A. Ferré y que revivieron en muchos la importancia de nuestra tradición navideña autóctona, el Día de Reyes.
“La sonrisa es una verdadera fuerza vital, la única capaz de mover lo inconmovible.” Orison Swett Marden, escritor estadounidense de libros de autoayuda.
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