Navegando en el internet, buscando alguna semilla para uno de mis escritos, me encontré con una reflexión de un escritor que siempre me aviva el pensamiento:
"Mucha gente no busca la aventura, la encuentra y sucumbe. No están preparados para enfrentarla porque nunca imaginaron que les podría pasar a ellos." (Walter Riso, sicólogo y conferenciante)
A veces, trato de buscarle un valor científico a cosas como éstas, pero en ocasiones sólo debo circunscribirme al sentimiento.
¿Cuántos de nosotros siempre tenemos miedo a lo incierto? ¿Cuántos creemos que todo está fríamente calculado y así se quedará porque nuestro mundo se limita a lo conocido? ¿Cuántos “sucumbimos” a lo desconocido y de repente nos arrastra, nos enamora, nos posee?
En una ocasión hablé del lado algo traicionero y confuso que tiene el tema o la cualidad del control. Ahora quiero hablar del momento en que, de manera repentina, perdemos el dominio del volante de nuestras vidas.
Como me ha enseñado una amiga, es importante tener simulacros. Simulacros de situaciones difíciles, imprevisibles, incómodas e indeseables, porque eso nos prepara para la emergencia real. Por tal razón, cuando perdemos el control del barco de la vida y nos embarcamos en una aventura nunca antes prevista, puede que muchos caigamos en el peor de los pánicos y lo que se supone sea toda una experiencia de crecimiento, se convierte en un martirio de principio a fin. Lo digo, porque necesariamente las aventuras no son de una connotación negativa, sino que pueden guardar dentro de sí historias que sean capaces de llenar las páginas de un libro. A mi entender, lo importante es visualizarlas de la forma más constructiva posible. Hay que saboreárselas, salir de ese espacio de confort y vivir como lo haría un súper héroe, con fuerza, coraje, y sobre todo, corazón.
Sé que muchos de ustedes concordarán con mi pensamiento porque todos hemos tenido el valor de salir de lo conocido para ir en busca de algo nuevo ya sea consciente o inconscientemente.
A los que constantemente buscan la aventura les deseo éxito en sus encuentros vivaces e intensos con las mil y una dimensiones de la vida; y a aquellos quienes siempre han preferido evadirla les advierto que, de por sí, la vida constituye una aventura inimaginable llena de muchos capítulos pequeños que debemos vivir con la mayor intensidad y mirarlos con la misma fascinación que un lector apreciaría la narración de una maravillosa historia.
Vivan la aventura desde hoy, disfruten el comienzo de cada día porque así cada uno de ellos lo andaremos con un sentimiento enriquecedor.
-Recuerden que me pueden escribir a jorge.colon@elnuevodia.com-

Jorge Colón Ortiz nació el 21 de septiembre de 1985 en la Ciudad Señorial. Es el benjamín de tres he...


| Páginas: 1 2 3 | Next |


Las mañanas siempre tuvieron un delicioso color durazno, pero mi madre, en vez de saborearla, se empeñaba en pasar esas horas barriendo. Antes de que el calor comenzara a derretir los pliegues de su cuello, ella se arrastraba de la cama, y rompía el tizne suave de la luz que se escapaba entre las c...
En verano de 1993, Eddie, un muchacho de semblante bajo que pasaba los días mirando desde su casa el “entra y sale” del colmado de enfrente, pasó a mejor vida. Murió mientras colgaba de las rejas del segundo piso de su balcón hilillos finos de pescar que sujetaban un anzuelo del tamaño de un níquel...
En Porto, aún en plena primavera, los días son grises. La llovizna fría había formado en mi cabello largo y rizado un nido de luciérnagas que refulgían al compás de la hilera de faroles que bordeaban la Ribeira. Me quedé un poco rezagado al resto de los tunos que cantaban y bailaban al s...
La distinción entre un día y otro puede estribar en la temperatura, el cierre de la bolsa de valores, el accionar de personas ajenas o vinculadas a nosotros, el contenido de las noticias. Esa esperanza que tenemos en el cambio radica en todos y cada uno de esos elementos nuevos y únicos que aso...
Se me ocurrió algo sencillo. En muchas de mis historias anteriores yo era el protagonista, pero no necesariamente era mi vivencia la que trataba de reconstruir. En esta ocasión les hablaré de una historia muy mía. No abundaré en detalles y datos, sino que iré directamente a la moraleja. ...
| Páginas: 1 |
