El deporte a veces puede ser frustrante. Tanto para el practicante como para el fanático y ambos, víctimas de esa frustración, pueden reaccionar de forma tan abrupta y tajante hasta rayar en la muerte misma. Lamentable por demás, pero una dura realidad.
Ese fue el caso, por ejemplo, que involucró a Andrés Escobar y a Humberto Muñoz Castro. Otro sonado caso fue el de Donnie Ray Moore...
Aquel 12 de octubre de 1986, Donnie Moore jamás debió haberle dicho que sí al dirigente Gene Mauch cuando éste último lo requirió que calentara para salir a relevar contra los Medias Rojas de Boston.
Se jugaba la serie de campeonato de la Liga Americana y los Angelinos de California, que llevaban 26 años en las Mayores, dominaban la misma 3-1. Una victoria más y jugarían su primera Serie Mundial.
El juego era una joya y una caldera de presión a la misma vez, cuando llegó a la novena entrada con California al frente 5-2.
Entonces, en la primera del noveno, un jonrón de Don Baylor con uno en base colocó a Boston abajo en el marcador 5-4.
Fue entonces, en esa novena entrada, que Mauch llamó a su relevista Moore para que apagara una situación que presentaba a Boston con dos outs y hombre en primera, Rich Gedman, que había recibido un pelotazo.
A la sazón Moore enfrentaría a Dave Henderson, quien llegó al conteo de 2-2...
El brazo de Donnie Moore no estaba en su mejor momento. En 1985 había compilado marca de 8-8 y registró 31 salvados. En 1986, en la temporada regular su récord fue de 4-5 con 21 salvados...pero cuando le llegó el momento de relevar en la serie de campeonato el lesionado lanzador derecho no rehuyó a su labor y salió a dar la cara por su equipo y su dirigente.
Tal vez ese fue su gran error.
Con el conteo en 2-2 y a ley de un strike para que los Angelinos ganaran su primer cetro de liga y de paso ir a la Serie Mundial, Henderson pegó un jonrón por el bosque izquierdo que colocó a Boston 6-5 arriba en el marcador.
El silencio fue de cementerio en Anaheim.
Un strike más y la celebración hubiese sido en grande. Al Michaels, de ABC-TV, narró el momento para la historia.
Los Angelinos, sin embargo, marcaron una en la parte baja del noveno y el juego se fue a entrada extras.
Moore lanzó la décima y obligó a Jim Rice a batear para doble jugada para cerrar en cero. Pero en la número once, Henderson volvió a castigarlo. Con un bombo de sacrificio empujó la carrera del gane para Boston que dominó finalmente el juego 7-6. La serie se colocó 3-1 a favor de California, pero los Angelinos jamás pudieron recuperarse. Boston fue a la Serie Mundial de 1986 luego de ganar los últimos dos partidos en el Fenway Park con marcador de 10-4 y 8-1.
La derrota 7-6 marcó a Moore para siempre ante el corazón de la fanaticada californiana. Lo vieron como el gran perdedor, el gran culpable de la caída del equipo. Un strike más..., eso siempre pensaron... y nunca se lo perdonaron, de la misma forma que los fanáticos de Boston jamás perdonaron a su primera base Bill Buckner que cometió un error histórico en un choque decisivo que permitió que los Mets de Nueva York ganaran la Serie Mundial en 1986.
Y Moore al parecer resintió tal actitud de los californianos y la frustración se apoderó de su vida.
Nacido en Texas el 13 de febrero de 1954, el derecho Moore debutó en las Mayores el 14 de septiembre del 1975 con los Cubs de Chicago. Su última aparición en Grandes Ligas fue el 7 de agosto de 1988 con California. Tuvo marca de 43-40 en 14 temporadas, con 89 salvados y 3.67 de efectividad.
Fue al Juego de Estrellas en 1985. Pero, luego de permitir aquel fatídico jonrón en 1986, solamente salvó 9 juego en 41 apariciones en la siguientes dos temporadas antes de ser dejado en libertad por Anaheim.
Firmó con Kansas City para la campaña de 1989, pero solamente jugó en las Menores antes de que fuera dejado en libertad en junio de ese año.
El 18 de julio de 1989, un Moore ya retirado como jugador, tuvo una fuerte discusión con su esposa Tonya. contra quien disparó tres veces en una garata al frente de sus tres hijos en su hogar en Anaheim.
Su hija Demetria, de entonces 17 años, también resultó herida. Sin embargo, ella pudo conducir un vehículo y llevar a su mamá al hospital. Ambas se salvaron.
Moore por su parte se pegó un disparo fatal en el interior de la residencia al frente de unos de sus hijos.
Un tiempo después, un tanto recuperada de su herida, Demetria recordó cómo su padre cayó en una profunda depresión luego que fuera dejado libre por la organización de Kansas City. Dijo que la familia, el matrimonio, el hogar, los hijos...todo se destruyó cuando la carrera de su padre se destruyó y cayó en esa depresión.
He aquí otra historia fatídica.
El futbolista colombiano Andrés Escobar Saldarriaga no las tuvo toda consigo aquel verano de 1994 cuando se jugaba el Mundial de Fútbol de la FIFA.
Conocido como El Caballero del Fútbol, Escobar fue el autor de un autogol el 22 de junio de 1994 que condujo a su Colombia natal a una derrota 2-1 ante el onceno de Estados Unidos. Con el resultado Colombia fue eliminado del Mundial en la misma primera ronda.
Miles de fanáticos lo condenaron deportivamente, pero al parecer uno de ellos rebasó los límites de la dignidad humana.
Nacido en 1967, Escobar, de entonces 27 años, fue vilmente asesinado en un bar medellinesco llamado El Indio. Se dice que un fanático rabioso le disparó 12 veces y en cada uno de ellos le gritó 'goooooool', según contó en ese entonces a las autoridades policiacas, la novia del fenecido jugador.
Se dijo que su muerte estuvo ligada a apostadores colombianos relacionados al mundo de las drogas. Otra teoría apunta a que fue una pelea que se desarrolló en el bar por reclamo del autogol contra Escobar.
En fin, su asesino fue un ex guardaespalda, Humberto Muñoz Castro, el cual fue encontrado culpable por la muerte Escobar en junio de 1995. Fue sentenciado a 43 años de cárcel.
Luego la sentencia se redujo a 26 años de acuerdo al código penal colombiano. Muñoz Castro inició estudios estando en prisión y fue liberado luego de cumplir 11 años, por su buena conducta, en una decisión muy controversial en su país.
Como estas historias de la vida real ligadas al deportes hay miles. Y es que a veces, el deporte no es solo mente sana en cuerpo sano, diversión y recreación...es una madeja de frustraciones de un lado a otro.

Raymond Pérez es un periodista puertorriqueño que lleva ejerciendo la profesión desde el 1982. Nació...


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