¡Esperen, esperen! Dénme un momento... ¡Nah! Si ya va un año desde que escribí este blog por primera vez. ¡No lo puedo creer!, pero no me queda más que recordar aquellas historias que aquí conté con algo de nostalgia y sorpresa, pero sobretodo, con mucho optimismo. Es esa última palabra la que sostiene este espacio “sweet and sour”.
Buscar el lado sweet de las cosas no ha sido fácil, se los confieso. ¿Por qué creen que a veces tardaba más de una semana en desahogar mis percepciones de la vida en este espacio algo irreal? Sin embargo, como decía mi padre, uno “no puede cogerle miedo al bulto” y hay que meter mano cuando se tranca el dominó para darle sazón a este magnánimo banquete que llamamos vida. Y aquí estoy para ustedes...
Lo dulce para mí en este momento, en este instante de emoción casi tan grande como el que tuvo Aníbal Acevedo Vilá cuando escuchó doce veces “not guilty”, es saber que he tenido fieles lectores que me regalan comentarios, críticas e historias que llenan mi discurso escrito y nutren el discurso existencial que día tras día va formando mi mente.
Lo agrio para mí es saber que a todos los problemas no les podré dar solución porque el conjunto de ingredientes que conforma la vida de cada ser humano es tan variado que a mi paladar se le puede escapar la receta perfecta para cada uno de ellos.
La forma de mitigar lo agrio será su presencia aquí, porque contándome sus historias tendré un gran baúl de tesoros de donde sacaré semana tras semana una deliciosa confección agridulce para resolver uno que otro problema.
Seguiré siendo hiperbólico y algo romántico con las pizcas de madurez que me regalen los años. Les daré en cada empuñar de mi pluma palabras que buscarán dar remedio a ese sinsabor que a veces se apodera de la vida.
Gracias por hacer de Agridulce un espacio tan especial. Gracias a los que han escrito emails de apoyo, porque son ellos los que le dan sentido a la labor que trato de realizar. Gracias a los que escribieron y escriben buscando respuesta a sus problemas, siempre haré lo mejor para poder ayudarlos. Sobre todo, gracias por leerme y aplicar algunos de los consejos que aquí plasmo con la fe de que a cada uno le toque un granito de azúcar.
Agridulce seguirá siendo su espacio de escape y aunque parezca que la felicidad es mucha y el azúcar amenace con desarrollarle diabetes, les prometo que en este lugar esa enfermedad ha quedado erradicada, por lo que sólo ganaran un síndrome de hiperactividad clínica con las energías positivas que les enviaré para endulzar su vida.
-Recuerden dejar sus comentarios al pie de la página o escribirme a jorge.colon@elnuevodia.com-

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