Ver los niños jugar sin pensar en que se supone que sean enemigos me llenaba el alma de esperanza y de una alegría que la sentía en mi rostro como chorros vaporosos, fríos y constantes, de gotitas de rocío, de amanecer de Medio Oriente. La inocencia de los niños no conoce de diferencias étnicas ni de disputas políticas. Ellos viven embelesados con los elementos de sus juegos fantásticos. Tal era la bondad que Yossi, el niñito judío de cinco años exhibía hacia a su amiguito árabe, que hacía todo cuanto podía por ayudar a Zayed, de Palestina por supuesto, para sacarle una espinita que se le había enterrado en la planta del pie. Había que ver a los dos chicos, parecían cirujanos de pulidas destrezas quirúrgicas. Yossi usaba las uñitas de sus dedos índice y pulgar a manera de pinzas para sacar la espinita, pero por lo que vi, la cojera de Zayed, la cirugía no tuvo mucho éxito. Así que supuse que ambas criaturas fueron en busca de la ayuda de algún adulto para resolver su dilema de naturaleza “médica”
Cuando en la vida los seres humanos nos damos la oportunidad de mirar a través de las circunstancias, como si nuestras mentes fueran rayos láser que pueden atravesar el tejido del pensamiento, caemos en la cuenta de que los conflictos que afectan a la humanidad son menos poderosos de lo que parecen. El problema mayor radica en que la percepción de los mismos y los estilos de manejo que se seleccionan revisten los abordajes de unas complicaciones innecesarias que alejan a la gente. Haciéndoles sentir que pertenecen a mundos distintos y que luchan por causas totalmente ajenas e irreconocibles para unos y otros.
Cuando las personas no pueden verse reflejadas en las necesidades de sus hermanos humanos, los lentes con que se miran los problemas comunes hacen que los mismos no se vean como comunes y sí como exclusivos de cada parte. Me parece que aún no nos hemos dado cuenta de que las relaciones humanas son como las piezas de una máquina simple, que lo que necesitan para moverse de forma sincronizada es estar conectadas en la posición correcta y estar lubricadas en la justa medida.
Si por tan sólo un instante pudiéramos ver las relaciones humanas como transacciones de mutua ganancia, la mayoría de los problemas sociales se caerían al piso hecho pedazos. Propongo un acercamiento multifocal para mirar el dilema humano ya que ello nos permitirá partir de un punto y regresar a ese mismo punto, habiéndose descubierto que todos tenemos las mismas necesidades y los mismos deseos de sobrevivir. La innacción radica en el pavor que sentimos de darnos, de salirnos de la zona segura, pues pensamos que al hacerlo los otros nos invadirán y nos conquistarán como han hecho los imperialistas con los pueblos conquistados.
Las ciencias sociales, en unión a las bondades de la estadística nos pueden decir, de forma científica y validada que independientemente de las diferencias socioculturales que definen la identidad de los pueblos y los individuos, lo que a todos nos hace feliz , es más o menos lo mismo. Vuelvo sobre lo antes dicho, si las necesidades son las mismas, entonces por qué no repartir de manera más justa los recursos disponibles en nuestro mundo. Cómo es posible que millones de seres humanos no tengan agua potable para tomar, mientras se derrochan decenas de millones de dólares en lujos y en cosas que sólo hacen felices a unos pocos. O es que acaso somos tan inocentes como para creer que los problemas de los otros son sus asuntos y material de interés de la religión y sus majaderías.
No sé, pero si miramos a los animales de la selva podemos observar redes de apoyo, conducta defensiva solidaria, entre los miembros de los mismos grupos, y vemos además, la capacidad animal para compartir. Algunos dirán, “ embustes, si hay seres egoístas son precisamente los animales salvajes”. Este tipo de comentario, si surge, debe venir de personas con una severa miopía emocional. El que se crea que lo que sucede a los demás no es nuestro problema no conoce para nada la máxima popular, hoy por ti, mañana por mi.
Volviendo a Yossi y a Zayed, vemos en ellos elementos de funcionalidad humana que no observamos en muchas personas que dicen promover la paz y la justicia social en este mundo . Qué será, que no hay quien favorezca sinceramente iniciativas de cambio que alteren la manera de pensar de la gente que tiene poder para remediar los problemas de los desprovistos. Y pues ante esa frustración tengo que volver al ejemplo fascinante de Yossi y Zayed, quienes provienen de familias dispuestas a matarse a la más mínima provocación. En cambio los niñitos no entienden el por qué de las disputas. “ Que planteamiento estúpido”, dirán algunos lectores, “seguro que son amigos, si no saben un pepino de política ni de historia” Será estúpido mi comentario pero es real e insisto en el mismo porque precisamente la política y la historia no han resuelto por sí solas un pepino del problema humano. Es cuando han aparecido en el escenario conflictivo, la sensibilidad, la misericordia, la inocencia y el perdón, que los enemigos han podido sentarse en la misma mesa a ensayar los trámites de la paz.
En lo que llega la música a las boquitas y los corazones de los pobres que mueren de hambre a cada hora, espero que sus miradas nos escandalicen la conciencia de forma tal que no tengamos ni un sólo instante de paz hasta que hagamos algo por ellos. En lo que llega la música a sus vidas tenemos que procurarles unos planes ciertos para que sus sueños se hagan realidad…y tengan un descanso justo y una educación liberadora que les provea los materiales necesarios para abandonar los estados de pobreza.
En lo que llega la música de la paz hay que seguir atormentando al pentagrama con notas bellas. Hay que escribir y borrar, hay que ir a la orquesta y escuchar como suenan las notas en los instrumentos y hay que volver a la clave de sol, a reescribir, a borrar y a escribir de nuevo. Hoy se me antoja concluir el escrito con estas metáforas enredadas, con la pura intención de que busquen ayuda de otros para descifrar el acertijo. Contáctame en angelcintron@yahoo.com

El doctor Cintrón Opio es un educador en el área de la cognición. Realizó estudios en varias univers...


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