Esta semana, la misma a la que llaman tradicionalmente Semana Santa, dejó para la historia boricua un reperpero santísimo, el cual terminó 'como rosario de la aurora'.
Como si se tratara de un capítulo extra de la Crónica de Una Muerte Anunciada del escritor colombiano Gabriel García Márquez, la familia boxística de los Cotto la puso en la China y se robó titulares de portada en revistas de periódicos y noticieros de radio y televisión.
El monarca welter de la OMB, Miguel Cotto y su tío y entrenador de toda la vida en el campo retando, Evangelista Cotto, se liaron a golpes en el gimnasio en donde trabajan ambos a la vista de 'tutilimundi'.
Siete palabras precisamente en esta Semana Mayor no se dijeron. Los dimes y diretes daban para escribir un soneto cualquiera y el Poema 20 de Neruda, antes de pasar a golpearse ambos a dos.
Evangelista, de paso, no por ser el que entrena y decide la estrategia que seguirá el campeón en el cuadrilátero, llevó la mejor parte. Cotto, más joven y enérgico, lo golpeó fuerte al rostro y le provocó una fractura nasal, entre otras cosas, según se desprende del informe médico.
Ahora, ambos están citados para el lunes 13 de abril para acudir a las oficinas fiscales de Caguas y ya allí se verá en que parará el caso de agresión de parte y parte y el caso de daños contra la propiedad que pudiera enfrentar Evangelista.
Pero, esta no es la primera vez que el veterano entrenador se ve involucrado en problemas con un boxeador de apellido Cotto. De paso es la segunda vez que tiene públicamente una reyerta con un sobrino boxeador en el campo profesional.
La primera fue en pleno ring y a la vista de todos los fanáticos en una pelea de título mundial.
Eso sí, seamos claro, en esa ocasión Evangelista al parecer fue el victimario y no la víctima.
El que provocó el bochornoso incidente (así lo catalogó el ex presidente de la Comisión de Boxeo, Toto Peñagarícano) fue su sobrino José Miguel Cotto, hermano de Miguel Cotto.
Y José fue castigado por ello. Sufrió seis meses de suspensión.
Fue en mayo del 2007 en Salinas cuando José Miguel se midió al tailandés Prawet Singwangcha por el campeonato del peso ligero.
Peñagarícano catalogó de “muy bochornoso” el incidente que protagonizó el boxeador boricua, al perder el control de la pelea y en el noveno asalto provocó una especie de motín en su esquina tras empujar a su tío y entrenador, Evangelista. Incluso, el boxeador expulsó al entrenador de su esquina. Hay un vídeo que usted podrá encontrar en YouTube.Com y que lo pondrá al tanto de lo que pasó aquella noche.
José Cotto no logró obtener el campeonato mundial peso ligero, ya que el resultado del combate fue un empate mayoritario. Los oficiales Samuel Conde y Guy Justra votaron 114-114, mientras Tom Miller votó 117-111 a favor de Singwangcha.
Y ahora, en el 2009, llegó el segundo lío de Evangelista con otro Cotto. Pero esta vez, lo de ambos, lo del tío y el sobrino, se veía venir. Desde el 2006 son contados los momentos de duros roces, intercambios de palabras, gestos, el lenguaje no verbal, entre otras cosas, que dejaban ver que se vivía una relación minada entre las partes, aunque ambos lo negaban una y mil veces, hasta que esta segunda semana de abril del 2009 explotó el paquete.
Y lamentablemente para el púgil campeón llegó en un mal momento.
El 13 de junio próximo defiende su cetro en Nueva York ante Joshua Clottey y tendrá cerca de dos meses para ajustarse a un nuevo entrenador, ya que Evangelista fue despedido por Miguel. Además esa pelea llega en el momento justo en que Cotto y su padre Don Miguel, habían contratado a un conocido relacionista público deportivo para que ayudara al campeón a pulir su imagen de tipo duro, serio, de escasa sonrisa y siempre a la defensiva con la prensa deportiva local.
Y el cambio de imagen y la disposición para ‘hacer otras cosas’ ante la prensa deportiva del País ya estaba funcionando.
A Cotto se le notaba más extrovertido y hasta sonriente. Contestaba con ganas y sin miramientos a preguntas sobre su preparación para su venidera defensa titular. Además dio cara todo el tiempo para promocionar la pasada cartelera de boxeo que montó su empresa en marzo pasado en Caguas.
Por otro lado, entiendo que aunque el asunto de las agresiones y los demás pormenores acaben en nada, aunque las partes lleguen a acuerdos positivos, no creo que Evangelista y Miguel deban seguir ligados de la mano. Ya lo que hicieron como entrenador y boxeador lo hicieron, bien o mal, y ahora cada cual por su camino. El respeto, o lo que quedaba de él, en términos de la relación 'púgil – entrenador' ya tocó fondo.
Además, hay que recordar que si a Cotto le radican cargos, enfrenta una suspensión como boxeador y su licencia le sería revocada acorde a la reglamentación de la OMB y a la Comisión de Boxeo local. Así, su defensa de título se vería en peligro.
Mientras, es posible que a Cotto le convenga ya un cambio de entrenador. Tal vez ya lo que iba a aprender con Evangelista lo aprendió y usualmente la llegada de un nuevo entrenador puede afinar otros detalles del boxeador.
Es lo mismo que decían algunos expertos y fanáticos de boxeo del corazón del rollo del ex monarca boricua Tito Trinidad y su entrenador y además padre, Don Félix. Que ya Tito no respondía más al entrenamiento que le daba su padre, que era hora de caer en las manos de otro entrenador para que desarrollara otras destrezas, sino siempre sería más de lo mismo. Igual se dijo de Shane Mosley y su padre, de Wilfred y Goyo Benítez y de Mayweather Jr. y su padre Floyd.
Por eso defiendo que es posible que a Cotto le convenga tener ese nuevo entrenador.
En el caso de Evangelista el camino tampoco llega a su fin.
Un veterano hombre de boxeo, todavía Evangelista debe seguir siendo un entrenador productivo.
De paso, bajo su tutela entrenan algunos prospectos del patio, y unos tienen pinta de mundialistas de alto nivel.
Eso sí, necesitará Evangelista cobijarse bajo un árbol que rinda frutos, sea un buen manejador o promotor de boxeo, de esos que tengan 'palas y mollero' en los organismos internacionales, para que le ayuden a empujar a sus púgiles. Ya que así funciona hace mucho tiempo el boxeo rentado.
Por lo demás...tiempo al tiempo a este Santo 'Cottotazo' que se dio en plena Semana Mayor.
Amén.

Raymond Pérez es un periodista puertorriqueño que lleva ejerciendo la profesión desde el 1982. Nació...


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