Guste o no, artificial o no, la tradición de los “100 días” de evaluar la administración de turno ha concluido. Clara y diáfana sale la voz de los ciudadanos que en nuestros reportajes piden una visión más clara del Gobernador Fortuño sobre sus planes de futuro.
En la segunda mesa redonda de Agenda Ciudadana, celebrada el pasado 13 de abril en la Redacción de El Nuevo Día, los ciudadanos fueron muy claros en expresar que hasta el momento la administración Fortuño no ha podido comunicar claramente cuál es la dirección en que va el Gobierno.
La emergencia fiscal ha superado el diálogo amplio sobre qué visión de País queremos todos. Además, ausente ha estado el desarrollo integral del ser humano. No convencen las medidas de austeridad que ha implantado en las agencias públicas. No cuadran los sueldos de algunos de sus asesores con el sacrificio que se está pidiendo a la clase media y los trabajadores públicos.
Muy distinta es la realidad que percibe el ciudadano de a pie con lo que el Gobernador quiere lograr en los primeros meses de su administración. Muchos de los ciudadanos admiten que Fortuño tiene un problema serio de comunicación y de proyección.
Nadie está negando la complejidad de los problemas que enfrentamos hoy día y de hecho el Gobernador ha tenido bastante espacio en el ámbito público y político para adelantar su agenda de los primeros 100 días.
Pero en tiempos de grandes cambios sociales y económicos los países y sus ciudadanos piden que el líder esté comunicándose con las diversas audiencias constantemente. No sólo rindiendo cuentas de cómo va su plan de acción, no sólo esbozando la visión de futuro que tiene para el país, pero sobre todo, convocando a diversos sectores sociales, en la construcción de una visión común de futuro. Guatemala lo hizo, Bogotá, Colombia lo hizo, Nueva Zelandia e Irlanda lo hicieron; ¿por qué nosotros no?
Miremos a Barak Obama, ¿qué está haciendo? Constantemente compareciendo ante los medios y los ciudadanos explicando el país que él, como Presidente de Estados Unidos, quiere forjar, en unión con todos los sectores. Obama está redefiniendo la Presidencia de Estados Unidos; está redefiniendo cómo se están relacionando los ciudadanos con la Presidencia y está redefiniendo cómo el mundo entero está relacionándose con Estados Unidos. Usted puede o no estar de acuerdo con lo que está haciendo; pero está expuesto constantemente defiendo y luchando por lo cree.
Cuando el mismo Fortuño se pregunta que no sabe qué más hacer para explicarle al pueblo lo cercano que estuvo Puerto Rico del precipicio, más que ventilar su propia frustración, está subrayando uno de los problemas básicos de su administración.
El Gobernador aún tiene mucho capital político contra el cual girar, aún goza del beneficio de que, salvo en algunos sectores, la gran mayoría de los puertorriqueños no dudan de sus buenas intenciones.
La sociedad civil puertorriqueña está mucho más madura que la clase política para entablar un diálogo amplio sobre el país que queremos y nos merecemos, indicaba hoy uno de los participantes de Agenda Ciudadana.
Ojalá Fortuño escuche el planteamiento de los ciudadanos, sería una pena que dejara plantada su cita con la historia.
