Muchos cometen el error de pensar que porque no están involucrados en una gran obra de maldad, no tienen por qué sentirse culpables de no buscar a Dios, porque ya con sus obras se sienten más que dignos.
Yo no vendía drogas, mucho menos las usé. Nunca maté a nadie. Ni siquiera nunca pelee a golpes. Nunca fumé, ni bebía.
Pero ¿sabes que ese estado de complacencia puede ser el peor estado del hombre? Creer que es bastante bueno y no necesita ir a la iglesia, porque es una persona responsable y que no le hace mal a nadie.
Ese es el peor estado porque entonces la persona trata de convencerse que no necesita de Dios. Pero ya está pecando porque está fallando contra el primer y más importante mandamiento de amar a Dios con todo el corazón, con todo el alma y con toda su mente.
Si dices que amas a alguien, lo menos que puedes hacer por esa persona es buscarla, escucharla, hablarle y creerle lo que te dice. Y no solo decirle que le crees, sino demostrarlo con tus acciones.
La Palabra dice, “por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. (Romanos 3:23).
La versión Recobro del Nuevo Testamento, dice “todos han pecado”. Y la Biblia Torres Amat, “porque todos pecaron, y tienen necesidad de la gloria y gracia de Dios”. La Traducción Lenguaje Actual, lo expresa tan claro como: “Todos hemos pecado y por eso estamos lejos de Dios”.
Pero la parte buena, que tenemos que recordar, es que aunque todos hemos pecado, él vino a salvar lo que se había perdido. Uno de mis versos favoritos está en Hebreos 4:15-16. Y es de mis favoritos porque en un tiempo en que me sentía culpable, Jesús me habló por medio de este pasaje para decirme que no tenía que condenarme.
Que Dios tan amoroso, que a pesar de que le fallamos, lo negamos, y le damos la espalda, nos perdona y encima nos hace saber que nos comprende.
“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que fue tentado en todo, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. (Hebreos 4:15-16)
La TLA lo dice así: “el diablo le puso a Jesús las mismas trampas que nos pone a nosotros para hacernos pecar, solo que Jesús nunca pecó. Por eso él puede entender que nos resulta difícil obedecer a Dios. Así que cuando tengamos una necesidad, acerquémonos con confianza al trono de Dios. El nos ayudará porque es bueno y nos ama”.
En otras palabras, todos hemos pecado y fallado contra Dios. Según Romanos 6:23 “la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Pero la buena noticia es que hay una manera de salvarse. Miren lo que dice el versículo anterior, el 22, y repasen conmigo el pasaje completo en contexto. “Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Y esa salvación está disponible ya, porque Jesús hizo un solo sacrificio. Lo hizo una sola vez porque fue perfecto. Lo único que tienes que hacer es aceptarlo reconociendo que hizo ese sacrificio por ti.
Es como si te dejaran una herencia. La herencia ya está a tu nombre hace tiempo. Pero si no la reclamas, o no sabías que existía, quizás no haya manera que puedas recibirla.
Cuando aceptamos que esa sangre preciosa fue derramada por cada uno de nosotros, esa sangre nos marca así como el pueblo de Israel fue mandado a marcar las puertas de sus casas para que el ángel de la muerte no matara a sus primogénitos cuando fue enviada la plaga de mortandad a cada primogénito que estuviera en Egipto.
En otras palabras, si aceptamos el sacrificio de Jesús, su sangre nos limpia de pecado, nos marca como hijos, y la muerte ya no puede entrar en nosotros. Hebreos 10:10 dice que somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo.
![]()

Posee un Bachillerato en Artes con concentración en Comunicación Pública de la Universidad de Puert...


| Páginas: 1 2 3 | Next |


Por Antolín Maldonado Ríos Que diferente es el amor del Dios Padre. Por más que lo queramos negar, no podemos esconder que en nuestro interior siempre hay un deseo egoísta de recibir algo a cambio cuando le demostramos amor a alguien.Hemos aprendido a amar condicionalmente; a amar dependiendo de có...
Por Antolín Maldonado RíosUna de las terribles consecuencias del miedo o el temor, es que te puede hacer distorsionar la realidad y hasta dudar de tus propias capacidades. Y lo que es peor, puede exponerte al peligro, porque el miedo neutraliza de tal manera que no te deja escapar o ponerte a sal...
Por Antolín Maldonado Ríos Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. (2Timoteo 1:7) No pretendo presentarme como el más valentón, porque hay situaciones, como la que está atravesando Puerto Rico con tanta criminalidad, que si las analizo en términ...
Por Jaime Torres TorresDías atrás caminé por la orilla de la playa de Luquillo, desde el Balneario La Monserrate hasta Costa Azul y La Pared.A medida que aligeraba el paso, calentando mi cuerpo, aspirando aire puro y liberando mi espíritu, me enfoqué inevitablemente en el deslumbrante paisaje del c...
Por Antolín Maldonado Ríos Dios quiere usar lo poco que tengas. Por pequeño que parezca tu talento, o por insignificante que creas que es tu habilidad, Dios quiere demostrarte que para Él eres importante tú y lo que puedas hacer por Él.¿Qué de maravilloso hubiera tenido alimentar a 4,000 ó 5,000 pe...
| Páginas: 1 |
